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Blog De la Calle: De hijo de Thor a sobrino de Edwin Moses

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El 15/08/2017 a las 00:37Actualizada El 15/08/2017 a las 00:51

Destacado decatleta en su juventud sus problemas con los lanzamientos le llevaron a centrarse en los 400 vallas, donde ha ganado el oro en Londres por sorpresa.

No era el favorito, ni tan siquiera estaba en las quinielas para colgarse una medalla en la final de los 400 vallas en Londres. El título debía acabar colgado del cuello del estadounidense Kerron Clement o el turco Yasmani Copello. Sin embargo, unas calles a la derecha se agazapaba un espigado noruego con más pinta de lanzador de jabalina que de vallista. Pocos sospechaban que aquel musculado universitario se convertiría en una de las sorpresas de los Mundiales de Atletismo de Londres junto a nombres como el del turco de origen uzbeko Ramil Guliyev, ganador del oro en los 200 metros, o el del francés Pierre-Ambroise Bosse, oro en la prueba de 800 metros.

Karsten Warholm es un joven dicharachero con un enorme potencial que no pudo explotar en sus inicios como decatleta debido a su bajo rendimiento en los ejercicios de lanzamiento. “Por contra, en los 400 metros con vallas puede estar entre los mejores en el mundo”, afirmaba el ex campeón olímpico Vebjørn Roda antes del Mundial en suelo inglés. Su primera gran hazaña llegó durante su adolescencia, cuando acumuló ocho medallas de oro en el Campeonato de la Juventud noruego en pista cubierta celebrados en Steinkjer en 2013. Confirmó esa versatilidad en los Campeonatos Mundiales de la Juventud del mismo año en Donetsk, Ucrania, donde ganó oro en el octatlón batiendo su marca personal. Aquello le empujó a competir en decatlón en 2014, pero se permitió el capricho de competir en algunas pruebas especializadas como el salto de longitud y los 400 metros vallas.

En junio de 2014, Warholm batió el récord noruego en los 400 metros lisos (46.31) y en el Europeo de Amsterdam de 2016 hizo lo propio con el récord de 400 vallas al parar el reloj en 48.84. Aquello fue decisivo para que su entrenador Arve Hatløy le insistiera para que se centrase en la prueba de obstáculos, dado su evidente potencial. Se aproximaba el Mundial de Londres y Warholm, de 21 años, acudió al Europa Su-23 con cierta inquietud porque quería ver su potencial real ante otros especialistas. Karsten se hizo con el título en una carrera perfecta que dominó con una facilidad inusual. Con las buenas sensaciones del oro Sub-23 se coló en la final de Londres. Y el 9 de agosto salió dispuesta a seguir la estela de Clement y Copello e intentar dar batalla en la lucha por el bronce.

Lo advirtió Hatløy, su entrenador, en la televisión noruega antes de la final: “Karsten no tiene experiencia a la hora de correr estas carreras, pero si llega bien a la recta final puede pasar cualquier cosa porque tiene mucho potencial en sus piernas”. Y así fue. Karsten se plantó en la recta junto a los favoritos y abrió gas para colarse primero en la meta con un gesto de sorpresa que recordó al legendario cuadro de El Grito (en noruego Skrik) de su compatriota Edvard Munch. Su tiempo, 48.35, le permitía colgarse el oro y proclamarse campeón del mundo.

Karsten se plantó un casco vikingo y celebró su victoria por todo lo alto. “Soy joven y estúpido", afirmó con una carcajada señalándose el casco. “Me entregaron el caso en la grada y me venía bien. Me pareció apropiado para la ocasión. Hacía frío y llovía, como en Noruega, así que me vino muy bien”, confesó entre risas a Jonathan Edwards en Eurosport.

Warlhom se quitó importancia tras ganar el oro: “El decatlón me dio una buena base para venir a las vallas. Todo el mérito está en mi entrenador, que me ha convertido en un vallista de clase mundial. Siento un enorme respeto por Kerron y Yasmani y estoy emocionado de ser incluido en la rivalidad que libran ambos. Seguro que ahora querrán revancha. Así que va a ser divertido”, concluyó el nuevo rey de la vallas, este noruego simpático que tiene mucho margen de mejora. Un multiatleta que deslumbró a los especialistas en una carrera extremadamente técnica como son los 400 vallas.

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