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Euroliga Final Four 2017, Fenerbahçe-Olympiacos: Manda Obradovic con mano de hierro (80-64)

Euroliga Final Four 2017, Fenerbahçe-Olympiacos: Manda Obradovic con mano de hierro (80-64)
Por Eurosport

El 21/05/2017 a las 21:57Actualizada El 21/05/2017 a las 22:22

El Fenerbahce se impone con autoridad (80-64) al Olympiacos griego y conquista su primera Copa de Europa, primera de la historia para un equipo turco. El cuadro local no dejó escapar el factor pista y su técnico, el serbio Zeljko Obradovic, aumenta su leyenda al adjudicarse su noveno cetro continental. Bogdanovic y Kalinic, con 17 puntos cada uno, lideraron la anotación del equipo campeón.

LA FICHA DEL PARTIDO:

80 - Fenerbahce (26+13+21+20): Dixon (8), Kalinic (17), Bogdanovic (17), Vesely (8) y Udoh (10) -equipo inicial-, Sloukas (3), Nunnally (2), Antic (4), Bennett, Nahmutoglu, Duverioglu y Datome (11).

64 - Olympiacos (18+14+14+18): Spanoulis (9), Birch (14), Printezis (7), Papanikolaou (3) y Mantzaris (9) -equipo inicial-, Milutinov (10), Green (7), Waters (2), Young, Toliopoulos (3), Papapetrou y Agravanis.

Árbitros: Daniel Hierrezuelo (ESP), Borys Ryzhyk (UKR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados.

Incidencias: Final de la Euroliga de baloncesto disputada en el Sinan Erdem Dome de Estambul ante 15.671 espectadores.

Comenzar una final con un mate a dos manos de espaldas en 'alley-oop', casi una quimera, fue lo que hizo el checo Jan Vesely para inaugurar el Fenerbace-Olympiacos, aunque el jugador más inspirado de inicio fue Nikola Kalinic, autor de tres triples sin fallo y un 2+1 para 12 puntos.

Esos doce puntos, más el equilibrio que da al equipo en la transición defensa-ataque y viceversa, fueron la causa principal junto al trabajo de Bobby Dixon, Jan Vesely y Ekpe Udoh de que el Fenerbahce acabase el primer cuarto con un ventaja importante, 26-18.

Vassilis Spanoulis se puso a los mandos del Olympiacos desde el primer minuto, sabedor por su sabiduría y experiencia, de que cada segundo podría ser definitivo en la suerte de la final. Pero los tres jugadores referencia del equipo griego, Spanoulis, Georgios Printezis y Kostas Papanikolaou, no son inmunes al cansancio y hasta cuando los tres coinciden en el banquillo, el equipo sigue luchando como si no hubiera un mañana.

Gracias a ese afán de superación, a no dar un balón por perdido y a una lucha casi infinita, el Olympiacos sobrevivió a un Fenerbahce en el que Bogdan Bogdanovic tomó el relevo anotador del equipo turco en el segundo cuarto. Khem Birch estuvo brillante en su entrega por parte del Olympiacos y Nikola Milutinov luchó bajo los aros como un coloso, aunque sin mucha anotación.

Al descanso se llegó con la final abierta, con un 39-34 para Fenerbahce. Y mientras Ioannis Sfairopoulos buscaba aire fresco en las rotaciones del Olympiacos, Zeljko Obradovic usaba a su guardia pretoriana (Udoh, Bogdanovic, Kalinic, Dixon y Vesely) el mayor tiempo posible.

Desde la reanudación el partido entró en modo final, es decir, cada balón pasó a ser más importante, de cada bloqueó comenzaron a saltar más chispas y cada vez fue más difícil encontrar un pase claro o un tiro medianamente liberado. El Olympiacos salió a luchar en las trincheras y su táctica le permitió seguir en el partido, 49-44 (min.25.30), sin que el Fenerbahce pudiera imponer su teórica superioridad técnica.

Pero en la segunda parte del tercer cuarto, el equipo griego comenzó a denotar síntomas de fatiga y en ese momento el Fenerbahce se lanzó al cuello de su rival, 57-44 (min.27.15), con Luigi Datome adquiriendo protagonismo en ataque.

El final del cuarto fue lo mejor que le pasó a Olympiacos porque la diferencia de doce puntos, 60-48, pudo haber sido mayor.

En el cuarto de la verdad el Fenerbahce no dio opción a nada a su rival. Con Datome en estado de gracia y Pero Antic apuntillando con un triple que supuso los 18 puntos de ventaja (68-50, min. 31.30), el Fenerbahce comenzó a celebrar su primer título europeo y el de todo el baloncesto turco, pese a que su dos únicos jugadores locales actuasen, entre ambos, 2.24 minutos y cuando todo estaba sentenciado.

El Fenerbahce se estrena en Europa, pero no será la última vez que suba a lo más alto del podio. Su poderío económico prácticamente lo garantiza.

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