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Mundial de Balonmano, España-Croacia (1/4 final): Remar para morir en la orilla (29-30)

Mundial de Balonmano, España-Croacia (1/4 final): Remar para morir en la orilla (29-30)
Por Eurosport

El 24/01/2017 a las 20:42Actualizada El 24/01/2017 a las 22:55

España no consiguió vencer a Croacia en cuartos de final (29-30) y queda apeada del Mundial que se celebra en Francia. El conjunto de Jordi Ribera no cuajó una primera mitad, siempre a remolque en el marcador. En la segunda, llegó a remontar una desventaja de cinco goles pero en el último ataque no encontraron puerta para empatar y forzar prórroga. Muy digno el campeonato de los Hispanos.

LA FICHA DEL PARTIDO:

29 - España: Pérez de Vargas; Balaguer (3), Dujshebaev (5), Gedeón Guardiola (1), Morros (-), Cañellas (1) y Ángel Fernández (7) -equipo inicial- Corrales (ps), Gurbindo (1), Rivera (3, 2p), Víctor Tomás (3), Entrerríos (-), Sarmiento (1), Aginagalde (1), Goñi (3) y Figueras (-)

30 - Croacia: Pesic; Horvat (4, 1p), Sebetic (1), Duvnjak (3), Mandalinic (-), Strlek (-) y Musa (3) -equipo inicial- Stevanovic (ps), Mihic (-), Stepancic (2), Gojun (1), Matulic (-), Kontrec (2), Jotic (-), Mamic (9) y Cindric (5)

Marcador cada cinco minutos: 3-3, 7-6, 9-9, 11-12, 14-15 y 15-17 (Descanso) 17-21, 20-23, 24-26, 26-27, 28-29 y 29-30 (Final)

Árbitros: Gjeding y Hansen (DEN). Excluyeron por dos minutos a Rivera por España; y a Horvat, Duvnjak (2) y Musa por Croacia.

Incidencias: Encuentro de cuartos de final del Mundial de Francia 2017 disputado en L'Arena de Montpellier ante unos 11.000 espectadores.

El conjunto español, que se había ganada una "última bala", gracias a una excepcional parada de Rodrigo Corrales a lanzamiento de Luka Cindric, no supo aprovechar los poco más de quince segundos que quedaban en el reloj y acabó por malgastar su última ocasión con un forzado lanzamiento de Julen Aginagalade que se estrelló contra los brazos de los jugadores croatas. Un ejemplo de los numeroso problemas que evidenció durante todo el encuentro el equipo español cuando tuvo que atacar en estático la fornida defensa croata, que se convirtió en todo momento en un problema irresoluble para los de Jordi Ribera.

Ni los goles de Alex Dujshebaev, el único que pareció capaz de romper con sus sorpresivos lanzamientos la muralla balcánica, sirvieron para evitar la derrota del conjunto español, que en el momento que no pudo correr quedó a expensas de la selección croata.

Un problema que ya pareció intuir el seleccionador español, Jordi Ribera, que, consciente de la imposibilidad, en ausencia de un lanzador, de superar la altísima defensa que lideran los gigantescos Jakov Gojun y Zeljko Musa, apostó desde el inicio por imponer un endiablado ritmo que le permitiera sorprender sin formar a la zaga croata. Así, a la carrera España logró tomar la iniciativa tanto en el juego como en un marcador, en el que Croacia no pudo estrenar su casillero hasta cumplidos los cuatro minutos de juego (2-1). Sin embargo, toda la clarividencia que mostró la selección española cuando pudo volar sobre la pista se tornó en sombras cuando los de Jordi Ribera tuvieron que enfrentarse al ataque estático.

Y eso que el extremo Ángel Fernández ofreció siempre una salida al equipo español, convirtiendo en gol cualquier pase, por enrevesado que fuera, tal y como confirman los seis tantos con los que el jugador del Naturhouse La Rioja cerró el primer tiempo. Pero los "Hispanos", sin posibilidades de correr, perdieron la iniciativa, que pasó a mano de los "cañoneros" croatas, en especial del joven Marko Mamic, que, aprovechando su superioridad física sobre su par, el más bajito Alex Dujshebaev, machacó una y otra vez la portería española.

Colgados del brazo de Mamic, que anotó ocho goles en la primera parte, Croacia logró alcanzar a los diecisiete minutos, tras un parcial de 1-5, una renta de dos tantos (9-11), que obligó a pedir con urgencia un tiempo muerto al equipo español. Este pequeño parón pareció volver a aclarar las ideas del equipo español en defensa, que en el momento que volvió a ajustar sus piezas pudo desplegar nuevamente su veloz juego de contragolpe, la fórmula infalible para igualar (11-11) el tanteador.

Una dinámica que se repitió una y otra vez hasta llegar al descanso, con una selección española igualando y descolgándose constantemente en el marcador, en función de si los de Jordi Ribera eran capaces de correr o no.

Esta circunstancia explicó los dos goles de desventaja (15-17) con los que España cerró un primer período, en cuyos instantes finales los de Jordi Ribera volvieron a verse obligados a jugar en estático ante la rocosa defensa croata.

El conjunto español no logró romper esa peligrosa tendencia ni con un jugador más sobre la pista, tras una exclusión de Domagoj Duvnjak, empeñado como pareció en los minutos finales del primer tiempo en estrellarse una y otra vez contra el guardameta croata Ivan Stevanovic.

Los errores españoles en los lanzamientos permitieron a Croacia dispararse en el marcador con una más que inquietante renta de cinco goles (16-21) que ponía contra las cuerdas al equipo español. Un negro panorama ante un rival que si por algo destaca es por su oficio para manejar este tipo de rentas, ajustando el ritmo de partido a sus necesidades en el marcador.

Alex Dujshebaev se rebeló contra ese guión. Decidió asumir todas las responsabilidades ofensivas con cuatro goles consecutivos que permitieron a España situarse a tan sólo un tanto de los balcánicos (24-25) a poco más de quince minutos para la conclusión.

La selección española no pudo, sin embargo, completar la remontada hasta que quedaban poco más de seis minutos para el final, tras desaprovechar hasta dos claras ocasiones, gracias a un gol, como no, de Alex Dujshebaev que firmó el 28-28. Pero bastó que Dujshebaev, el único camino que parecía tener España para encontrar el gol, bajase mínimamente su eficacia para que Croacia, perfectamente dirigida por Luka Cindric, se escapase nuevamente 28-30 en el tanteador.

Un marcador que las paradas de Rodrigo Corrales hicieron albergar la esperanza que podría nivelar de nuevo la selección española, pero cuando parecía más factible, España careció de la clarividencia necesaria desaprovechando un último ataque que le condenó a la eliminación.

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