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De los Mundiales de Tomba y Pernilla a los de Jacobellis y Horishima

De los Mundiales de Tomba y Pernilla a los de Jacobellis y Horishima
Por EFE

El 14/03/2017 a las 20:39Actualizada

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Monachil (Granada), 14 mar (EFE).- Sierra Nevada, que 21 años después, organiza el segundo evento invernal más importante de la historia de España, pasó de albergar los Mundiales de esquí alpino de 1996, en los que brillaron el italiano Alberto Tomba y la sueca Pernilla Wiberg, a los de snowboard y freestyle, en los que lo hacen la estadounidense Lindsey Jacobellis y el nipón Ikuma Horishima.

Muchas cosas han cambiado entre aquellos Mundiales y éstos, aunque otras permaneces igual: que Sierra Nevada sigue siendo la estación española más involucrada con la alta competición invernal; y que las disciplinas de nieve se siguen disputando en altura y, por tanto, están marcadas por la meteorología. Que, si es adversa, puede provocar aplazamientos o, incluso, suspensiones, como sucedió este martes con el gigante paralelo de snowboard (tabla de nieve).

Después de una primera semana marcada por el sol y las elevadas temperaturas, a la estación andaluza llegó de nuevo el invierno. Y, tanto la nevada que comenzó a caer el lunes, y que se prolongó, con más intensidad este martes; como, sobre todo, el fuerte viento, obligaron a aplazar, primero, y a cancelar, después, el gigante paralelo. Que en un principio se disputará el jueves.

Hace 21 años, Sierra Nevada también sufrió inclemencias; y el descenso de la combinada masculina -cuyo eslalon también se hizo con problemas- tuvo que aplazarse dos veces, una por el viento y otra por la nieve.

Antes de que ganara para Luxemburgo Marc Girardelli, ilustre del esquí alpino, cuya plusmarca de cinco triunfos globales en la Copa del Mundo acaba de mejorar este año el austriaco Marcel Hirscher, séxtuple ganador (de forma seguida) del Globo de Cristal.

Los Mundiales de esquí alpino fueron un éxito, deportivo y de organización; y éstos, de 'snow' y freestyle, van camino de serlo, 21 años después. El gran triunfador del 96 fue el italiano Alberto Tomba, el deportista invernal más mediático de la historia, que amplió la difusión de su deporte, sobre todo en el área latina.

Tomba llegó envuelto en polémica, tras ubicar los campeonatos en África. Algo que no sentó nada bien, sobre todo, en Andalucía.

El astro boloñés se disculpó, explicó que sus palabras habían sido malinterpretadas; y, como desagravio, unió para siempre su nombre al de la estación que corona el Pico Veleta (3.395 metros).

Aunque su plusmarca acabaría siendo superada con el tiempo por el noruego Kjetil Andre Aamodt (cuatro oros, dos platas y dos bronces) 'Albertone' era en esos momentos el esquiador alpino más laureado del olimpismo, con tres oros y dos platas. Había ganado la general de la Copa del Mundo en 1995. Y sólo le faltaba ganar un título mundial, que capturó, por partida doble: en gigante y eslalon.

Tomba 'la Bomba' entró siendo silbado y salió por la puerta grande. Sus dos oros pasaron a la historia, como la rectificación casi imposible que hizo en la pista de la Fuente del Tesoro para capturar el primero de ellos, en gigante.

En Sierra Nevada también ganó dos oros la sueca Pernilla Wiberg (combinada y eslalon), en unos Mundiales en los que destacaron la italiana Deborah Compagnoni (oro en gigante) y la estadounidense Picabo Street, hippy y rebelde, ganadora en descenso. Que se anotó también el austriaco Patrick Ortlieb, posiblemente el descensista que mejor eligió sus victorias: cuatro años antes había sido campeón olímpico, en Albertville'92 (Francia); y entre sus cuatro triunfos en Copa del Mundo cuenta el descenso del Hahnenkamm, en Kitzbühel (Austria), la prueba más prestigiosa de todas, en la meca del esquí.

Los Mundiales del 96 fueron inaugurados por el Rey Juan Carlos I, hoy Rey emérito, y éstos los abrió su hijo, el Rey Felipe VI.

En la Apertura de los de alpino brillaron los hermanos Fernández Ochoa, Paco y Blanca, únicos medallistas olímpicos de invierno en la historia de España: el inmortal Paquito -fallecido en 2006 de un cáncer- fue oro en eslalon en Sapporo'72 (Japón), mientras que Blanca capturó bronce en esa disciplina en los de Albertville.

En la inauguración de éstos lo hicieron las mejores deportistas de la historia de Sierra Nevada: las granadinas María José Rienda (plusmarquista nacional, con seis triunfos) y Carolina Ruiz (única ganadora de un descenso), junto a los anteriores, únicas ganadoras en pruebas de la Copa del Mundo de esquí alpino para España.

En esos Mundiales ambas eran muy jóvenes (Carolina ni siquiera compitió) y el equipo español obtuvo como mejores resultados el octavo de Ainhoa Ibarra y el duodécimo de Ana Galindo en gigante. 21 años después, España ya ha festejado dos medallas de plata, gracias a Lucas Eguibar y Regino Hernández en snowboard, un deporte que no era olímpico cuando Sierra Nevada organizó el Mundial de alpino.

El snowboard debutaría en Juegos en los de Nagano'98, en Japón; seis años después de que lo hiciese, en Albertville, el freestyle -esquí libre o acrobático-.

Si en el 96 organizar un Mundial de alpino suponía una apuesta arriesgada, era inimaginable que España albergase un Mundial de las disciplinas emergentes. Y absolutamente delirante el pensamiento de ser sede de unos Mundiales conjuntos de snowboard y freestyle. Los segundos de la historia, dos años después del estreno de esta iniciativa, en Kreischberg (Austria).

Jerónimo Páez fue el 'alma mater' de los de alpino, que situaron a España en el epicentro mundial del deporte de invierno y que dieron pie a nuevas competiciones de la Copa del Mundo de ese deporte, incluidas las Finales de 1999. Los tiempos cambian y ahora, bajo la dirección de María José López, se abrió el espectro; Sierra Nevada albergó el mundial junior de snowboard en 2012, antes de organizar las primeras Finales conjuntas de la Copa del Mundo de los dos deportes de estos Mundiales, un año después.

La prueba de fuego salió bien y si en 1996 el inolvidable Manolo Santaella -fallecido en 2008- fue Jefe de Comunicación del Mundial de alpino, esta vez ocupa su puesto Santiago Sevilla. Ambas veces con los incombustibles hermanos Valenzuela, Ignacio y Eduardo -santo y seña de la estación- dirigiendo márketing y área de montaña, respectivamente; y con Mercedes Delgado en sala de prensa.

En 1996 Eduardo Roldán mandaba mucho en el esquí español; y 21 años después lo hace en la Federación Internacional de Esquí (FIS), de cuyo Consejo es miembro y para la que representa en Sierra Nevada a su presidente, el suizo Gian-Franco Kasper.

Y si bien pueden suscitar debates entre puristas, defensores de la incontestable condición de deporte rey invernal del esquí alpino; y vanguardistas, que prefieren la tabla y las acrobacias, los Mundiales de Sierra Nevada 2017 han vuelto a situar a España como epicentro internacional del deporte invernal durante estas semanas.

No importa que se comparen a 'palilleros' con 'riders'; que unos sean considerados "viejunos" y otros jovenzuelos insolentes: los Mundiales de este año están teniendo gran repercusión: y, de momento, ya tienen sus monarcas deportivos.

Horishima no es Tomba, pero el joven nipón, de 19 años, ya ganó en Sierra Nevada los mismos oros que él, en baches y en baches duales, ambos de freestyle. Y en snowboard, brilló Jacobellis, de 31, que el lunes ganó bronce por equipos, pero que el domingo había capturado oro en el boardercross individual; convirtiéndose en leyenda de esta disciplina, al firmar su quinto título mundial.

En el 96, los ganadores escuchaban firmes sus himnos nacionales. Ahora hay quien lo 'berrea', como los estadounidenses Hagen Kearney y Nick Baumgartner, que relegaron al segundo puesto a Luki y a Regino en el boardercross por equipos. Lo hicieron con naturalidad y gracia, sin ofender a nadie. En 21 años cambian muchas cosas. Pero en Sierra Nevada siguen reinando el deporte y la alegría. A los pies del majestuoso Pico Veleta.

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