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Blog Brotons: A Gerard Piqué no le gusta como caza la perrita

Blog Brotons: A Gerard Piqué no le gusta como caza la perrita

El 30/11/2016 a las 23:55

Si hablar claro es también una manera de luchar, conviene aceptar que Piqué es un luchador nato, el único o de los pocos que mostró un orgullo competitivo.

Se puede enfadar Luis Enrique por las declaraciones de Piqué tras el empate con la Real, pero el central azulgrana tiene claro que: “Así será muy difícil ganar la Liga”. La sentencia, casi con seguridad, no tienen nada que ver con los dos últimos resultado. Supongo que se trata de una cuestión de sensaciones e impotencia. Con Messi en el campo el Barça tampoco gana.

El chascarrillo popular, sobre como caza la perrita, viene a cuento porque el sábado llega el Real Madrid y un traspiés con los galgos de Zidane tendría la trascendencia de la distancia, nueve puntos son tres derrotas de los blancos, que ahora siguen invictos. Esa distancia para Luis Enrique no parece un grave problema en noviembre. Según su punto de vista todavía quedan casi seis meses de competición.

Es verdad que como decía Luis Aragonés la Liga se gana o se pierde los dos últimos meses, salvo que ya la hayas perdido en diciembre, como le pasó a Mourinho en el Real Madrid. Lo único demostrado hasta ahora es que los blancos sí tienen la capacidad para remontar cualquier desventaja, mientras que a los catalanes no se les conoce esa épica.

Las declaraciones de Piqué en San Sebastián son la segunda parte de las que hizo en Barcelona después de empatar con el Málaga. “El que avisa no es traidor” y "quien bien te quiere, te hará llorar". Una vez más, el polémico central catalán volvió a dejar claro que en eso de ser valiente y honesto, pocos pueden echarle un pulso.

Los dos tropiezos o decepciones consecutivas sufridas por el Barça se pueden analizar desde otros tantos puntos de vista. Uno es el de Luis Enrique que pasó de un notable frente a los malagueños a un suspenso mayúsculo con los donostiarras para los suyos. Un análisis muy consecuente con la renuncia al habitual sistema de juego que muestra el equipo.

Tengo la impresión de que algunos entrenadores nos quieren contar una película distinta a la que hemos visto en el césped, con argumentos como que no hemos atendido a los detalles. El otro camino es más real y se corresponde con las imágenes proyectadas por un grupo de futbolistas que han perdido la brújula y han dejado aparcado un estilo que les iluminó y les llevó al éxito. El Barça está desnortado.

Piqué de un modo educado, transparente, ético, acertado y profesional pone el dedo en la herida y aprieta para que duela: "Tenemos jugadores que valen mucho dinero y un presupuesto que es una barbaridad comparado con el de estos equipos. No hay excusas". El dolor hace que el médico aparezca. De lo único que se le podría acusar a Piqué es que él también forma parte de la herida, aunque su actitud ante la sangre sea diferente.

Si hablar claro es también una manera de luchar, conviene aceptar que Piqué es un luchador nato, el único o de los pocos que mostró un orgullo competitivo fuera de cualquier duda, proporcional a la exigencia del club que representa y de su alta remuneración. Ni se escondió dentro del terreno de juego, ni lo hizo tampoco cuando hay que encender los focos de la autocrítica.

Cualquier otro futbolista se hubiera acogido a ese vacío, ramplón y universal derecho que se reduce a cosas como, "lo hemos intentado de todas las maneras posibles, hemos tenido mala suerte y tan solo nos queda seguir trabajando". Pero Piqué no es de esos, no le van los paños calientes, ni las medias tintas.

La realidad invitaba a que alguien debía dar un toque de atención llamando a las cosas por su nombre. "La libertad es poder decir a la gente aquello que no quiere oír". El Barça debe tener cuidado a la hora de escoger el camino ya que una elección equivocada obliga a retroceder y a contar con menos tiempo para poner las cosas en orden.

Lo fácil es responder como lo hace Luis Enrique, matando al mensajero. Se quejó de que el buen periodista Ricardo Sierra hiciera las preguntas correctas a pie de campo, como si Piqué fuera un joven inexperto, incapaz de controlar sus pulsaciones y respuestas. Vamos a ver como caza la perrita el sábado frente a los galgos de Zidane, porque se está quedando sin olfato.

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