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Blog Brotons: Se apagó la voz, Gaspar Rosety

Blog Brotons: Se apagó la voz, Gaspar Rosety

El 09/03/2016 a las 13:02

Era un tipo tan bueno que no quiso hacer de su adiós un espectáculo. Se fue rápido para no alargar el sufrimiento y la espera.

En la radio fuimos antagónicos durante muchos años. Su adscripción al universo José María García nos había colocado en una posición distante pero no enfrentada. Los dos amábamos la radio y cuando empezamos éramos dos pipiolos que nos queríamos comer el mundo. Teníamos el atrevimiento de la juventud y la inconsciencia que provocaba estar bajo el paraguas de García, cada uno en una época distinta. Él fue un especialista, sin duda el mejor narrador de esa radio deportiva que creó escuela.

Gaspar tenía el don de saber contar los partidos con la fuerza y emoción que le permitía su corazón. Consiguió algo inaudito con sus narraciones, podías ver el fútbol escuchando su voz. Tenía el ritmo, agilidad, cadencia y las inflexiones que solo un privilegiado podía manejar. No creo que su intención fuera ser un maestro, ni buscaba que la gente, los oyentes, le piropearan como el mejor narrador.

Cuando se colocaba los auriculares y el micrófono en la cabina de un campo, un estadio o una grada se transportaba a un mundo mágico y desde allí nos contaba su peculiar visión del partido. Hay muchas trasmisiones que han quedado grabadas para el recuerdo. La que más le gustaba era la del gol de Nayim con el Zaragoza, en la final de la Recopa en 1995. Muchos remarcan el gol de Mijatovic, en Ámsterdam, frente a la Juve para ganar la Séptima. Era su profesión y la amaba tanto como a sus hijas, con toda el alma y con ese corazón maltrecho, el mismo que dejó de latir hoy.

En los últimos años nos habíamos estrechado nuestra relación. Ambos sabíamos que nos unían muchas cosas y que compartíamos pensamientos e ideas sobre hechos y personas. Nos gustaba reflexionar sobre la vida y la profesión. Íbamos a comer (los dos hicimos de ese vicio un ritual) y la charla acababa siempre muy entrada la tarde. Quiero confesar que estos últimos años se convirtió en un gran consejero para mí. Andaba con dudas y necesitaba ayuda desde el exterior porque los árboles no me dejaban ver con la claridad necesaria el bosque.

Si repasáis con detalle las elogiosas opiniones que han vertido todos los compañeros sobre Gaspy encontrareis un denominador común. El maestro Rosety tenía muchas virtudes y algunos defectos. Una de esas virtudes era su capacidad para ayudar a todo aquel que lo necesitara, siempre tendía su mano en lo personal y lo profesional. Era directo, claro, contundente, sabía utilizar su magnífico vocabulario para decirte las cosas sin esconder la verdad.

Siempre fue excesivo y celoso en el término amistad, daba mucho aunque a veces no le devolvieran nada. Sabía que no se trataba de eso. Él se sintió siempre un hombre útil para los demás. Se nos ha ido de la manera más tonta posible, en una mala caída al bajar de un taxi, golpeándose en la nuca. Era un tipo tan bueno que no quiso hacer de su adiós un espectáculo. Se fue rápido para no alargar el sufrimiento y la espera.

No le vamos a olvidar y siempre que hablemos de él tendremos que decir “el profesor Gaspy decía….”. Lo siento por Adela, las niñas y su hermano mayor que le adoraba. Manolo no sabe cómo llorar porque en estos últimos meses está consumiendo todas las lágrimas que tenía. Me quedo con la sonrisa y la complicidad que me hizo sentir. Nos vemos pronto amigo.

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