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Blog Vintage: El caso Romerito: llegar y no besar el santo

Blog Vintage: El caso Romerito: llegar y no besar el santo

El 18/10/2016 a las 17:49

Una de las decisiones más controvertidas del llamado ‘nuñismo’, periodo en el que dirigió al Fútbol Club Barcelona (1978-2000) como presidente el constructor José Luis Núñez, fue el fichaje en 1989 del delantero paraguayo Julio César Romero ‘Romerito’, al que conocía bien de su etapa en la NASL de Estados Unidos el entrenador holandés Johan Cruyff, recientemente fallecido.

Llega, pues, a Vintage Club de Fútbol el recuerdo de un fichaje que vino al Barça un 1 de abril para intentar tumbar horas después al Real Madrid en un Clásico liguero, pero, que en realidad, fue contratado por tres meses porque a Cruyff le faltaba Bakero y porque no le complacía del todo el inglés Gary Lineker, sorpresivamente suplente esa noche para que jugara Romerito contra los madridistas.

Ese partido exigía contra el líder de un mejor rematador y el paraguayo se estrelló una y otra vez ante la zaga del Madrid (hasta tres ocasiones contabilizadas de gol), algo que marcaría indefectiblemente su fallido paso por el Barça, donde a duras penas acabó esa temporada para ser remplazado por el mítico Michael Laudrup.

Romerito, en un acto de su partido político.

Romerito, en un acto de su partido político.Imago

Tan solo pudo marcar un gol de azulgrana, en su despedida contra el Málaga de un Camp Nou que sí le tuvo cariño al jugador paraguayo por su modestia, como cuando declaró en su presentación poco antes de medirse al Madrid, entonces más que un partido en el Barça: “Si Dios y la virgen de Caacupé me ayudan, debutaré el sábado y venceremos al Madrid”. Pero, una vez más, triunfó una de las llamativas tesis ‘cruyffianas’, aquella sobre la religión y el fútbol que decía en boca del holandés: “No soy creyente. En España, los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate”. Fue empate, un 0-0.

Romerito, no obstante, no parecía para nada mala apuesta, estrella en esa época de su fichaje del potente Fluminense de Río de Janeiro, pero no dio la talla para sustituir a un Lineker con mucho fútbol todavía en sus botas como demostraría con Inglaterra en el Mundial de Italia 90.

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