EFE

La noche que Khedira convirtió en eterno a Casemiro

La noche que Khedira convirtió en eterno a Casemiro

El 04/06/2017 a las 13:17Actualizada El 04/06/2017 a las 13:47

Casemiro marcó un gol en una final de Champions gracias, en parte, a Sami Khedira ya que el tiro del brasileño lo desvió el exmadridista. El mismo jugador que por decisión de Carlo Ancelotti ya le cerró las puertas de la final de Lisboa. Un cambio a mejor que esconde una intrahistoria que merece ser recordada.

Hubo algo de justicia poética en el gol de Casemiro que catapultó al Real Madrid hacia la conquista de la Duodécima. O quizá fue una simple casualidad del fútbol. Pero que su tiro impactara en Sami Khedira para despistar a Buffon y poner ese 1-2 en la final, sí tiene algo especial que resume perfectamente la trayectoria del jugador brasileño en este equipo y que acaba de definir su absoluta relevancia en el juego o, mejor dicho, el sistema blanco.

Apenas dos temporadas después de que el Real Madrid de Mourinho fichara a Sami Khedira con el único fin de tratar de contener el inmenso talento y toda la fuerza del centro del campo del mejor Barça de Guardiola, un tal Carlos Henrique Casemiro llegaba sin hacer demasiado ruido directamente desde Brasil para jugar en el Castilla.

El caso es que Khedira nunca acabó de encajar o nunca le dejaron hacerlo. Y a Casemiro tampoco le dejaron encajar o tampoco le dejaron hacerlo a la primera. Primero porque su debut en el primer equipo añadió un capítulo nuevo en aquella especie de guerra civil instalada en el club blanco entre detractores y defensores de Jose Mourinho. Pero es que una temporada después de su marcha, Carlo Ancelotti tampoco supo ver del todo lo mucho que podía ofrecerle el mediocentro brasileño en aquella pertinaz búsqueda del equilibrio, en la que incluso llegó a alinear a Sergio Ramos en el centro del campo en pleno Camp Nou.

" Le pegué bien. Todos los goles fueron importantes y hay que darle la enhorabuena a todos. Sabía que el balón venía perfecto para pegarle a la primera. Gracias a Dios entró y fue muy importante para nosotros. - Casemiro"

Casemiro ya comenzó a dar muestras de lo que es hoy en día en aquella vuelta de cuartos de final en Dortmund, en la que fue capaz de detener un tornado abriendo su casi recién estrenado paraguas. En la final de Lisboa contra el Atlético y ante la ausencia por sanción de Xabi Alonso, la desconfianza plena de Carlo Ancelotti en Asier Illarramendi hizo que Khedira fuera el mediocentro titular pese a haber salido de una complicada lesión, y que el protector de Carlo Ancelotti ante aquella inminente eliminación en cuartos viera la final desde la grada.

El caso es que Casemiro dio una vuelta más en su progresión al ser cedido al Oporto, pero tras su vuelta al Real Madrid, Rafa Benítez sí confiaba en él pero no del todo, como cuando el entrenador madrileño le sacrificó en un Clásico en el Bernabéu que acabó 0-4 y acabó de abrir las puertas de su despido y de Zinedine Zidane.

En esa justicia poética, o por simple meritocracia deportiva que va de Khedira a Casemiro, pasando por Mourinho, Ancelotti, Benítez y Zidane, el que en su día fue bautizado como el nuevo Mauro Silva se ha convertido en un ejemplo de que el trabajo duro, demasiado duro en repetidas ocasiones, acaba teniendo su justa recompensa.

El cambio a mejor de Carlos Henrique Casemiro no fue ese rapado por una promesa si ganaba la Champions, ese cambio a mejor tuvo su toque divino en ese tiro que seguramente se hubiera ido casi al córner pero que, Khedira mediante, acabó acercando al Real Madrid a una nueva Copa de Europa.

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