EFE

En el Metropolitano también se sufre

En el Metropolitano también se sufre
Por EFE

El 28/09/2017 a las 01:28Actualizada

Madrid, 27 sep (EFE).- También se sufre en el Wanda Metropolitano, el estadio recién estrenado por el Atlético de Madrid que vivió esta noche su primer partido europeo ante el Chelsea inglés, vio cómo su equipo sufría las acometidas de los ingleses, se adelantaba, recibía el empate y caía en el descuento (1-2).

Estrenar una nueva casa requiere tiempo de adaptación, encontrar los espacios favoritos, sentirse cómodo y traer al lugar tus señas de identidad. Al Atlético le había faltado traer una característica que, se quiera o no, está indisolublemente unida a su historia de las últimas décadas: el sufrimiento.

Y es que el estreno del Metropolitano en la Liga de Campeones, un partido de campanillas ante todo el campeón de la Premier League inglesa, se convirtió en una ración prolongada de sufrimiento rojiblanco, ante un rival que se hizo temible, de la mano del belga Eden Hazard -una pesadilla indescifrable para los mediocentros rojiblancos- y que terminó dando la estocada final en el descuento.

El duelo de aficiones se sirvió desde el comienzo, con más de 2.000 aficionados londinenses haciéndose notar durante los primeros diez minutos, cuando Álvaro Morata encadenó dos ocasiones y el belga Eden Hazard mandó un disparo al lateral de la red.

Respondió el fondo sur rojiblanco con el 'Enamorado del Atleti' y pidiendo a los rojiblancos que saltaran para demostrar que no seguían al eterno rival ciudadano.

No obstante, quien mandaba en el campo era el Chelsea, que ponía el 'uy' en las gradas tras un centro milimétrico del brasileño David Luiz a la cabeza de Álvaro Morata, que obligó al portero esloveno Jan Oblak a despejar el esférico.

El central brasileño del Chelsea volvió a ser protagonista dos minutos después, con un agarrón al defensor del Atlético Lucas Hernández, uno de muchos que se ven en las áreas, pero que tiró al galo y que, sobre todo, vio el colegiado turco Cüneyt Çakir, señalando al punto de penalti.

Griezmann no falló y el partido pasó de un más que probable 0-1 a un fehaciente 1-0. Incluso pudo hacer el Atlético el segundo en un doble disparo, primero de Koke Resurrección que repelió el belga Thibaut Courtois y luego de Saúl Ñíguez, que se fue a la derecha de la portería defendida por el belga, tiempo atrás salvador rojiblanco.

El balance era de dos disparos a puerta rojiblancos por 10 intentos del Chelsea, dos de ellos a puerta; pero el marcador mostraba un 1-0 que permitía comerse tranquilos el bocadillo a los hinchas rojiblancos.

La segunda mitad no arrancaba mejor que la primera para los aficionados del Metropolitano: Lucas evitaba un remate de Morata solo en los primeros minutos y un centro de César Azpilicueta desde la derecha se paseaba por el área rojiblanca sin rematador.

La insistencia londinense tuvo premio en el minuto 59, cuando Álvaro Morata remató de cabeza un centro desde la izquierda de Hazard; tres minutos después, en una jugada embarullada dentro del área, un remate de Cesc Fábregas se quedaba a centímetros.

Se quedaba helado el Metropolitano, que veía cómo los dos millares de ingleses presentes crecían hasta parecer números de cinco cifras. Volvió a rugir el estadio a ratos, muy especialmente cuando apareció Fernando Torres, jaleado tanto por los rojiblancos como por los ingleses, que todavía recuerdan al que fue su 'number nine'.

Con el paso de los minutos, pareció que el 1-1 contentaba a todos: Simeone introdujo a Giménez como tercer central para vigilar a Morata, y el italiano Antonio Conte respondió retirando al español para introducir al belga Michy Batshuayi.

Apenas alguno intentos aislados, un disparo de Griezmann fuera, un remate de Torres muy desviado, parecían dejar el resultado en tablas.

Pero el guión del partido aún tenía un giro más previsto para la noche: una falta directa en el último minuto del descuento, bastante alejada del área, que el brasileño Willian juega en corto, pasa por cinco jugadores 'blues' más antes de llegar al español Marcos Alonso, que centra para el recién incorporado Batshuayi remache al fondo de la portería de Oblak.

Saltaron los jugadores del conjunto londinense al césped, eufóricos tras lograr una victoria que no contaba entre sus previsiones; mientras los aficionados rojiblancos se marchaban presurosos del Metropolitano. Un estadio que ya es más rojiblanco, porque ya sabe lo que es sufrir.

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