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Blog Méndez: A la Copa

Blog Méndez: A la Copa

El 10/03/2017 a las 13:47Actualizada El 11/03/2017 a las 10:00

Décima semana del año. La de Ramos y la remontada del Barça. La de la Copa de España de fútbol sala. Y encima vuelve el calorcito. ¿Qué más se puede pedir?

Lunes: el día arranca con un café más que interesante. Conviene juntarse con gente inteligente. Cuantas más veces, mejor. Por si se me pega algo. En un momento dado, pronuncia, para mi, la frase de la semana: "Dios nos guarde de un tonto a rayas". Es cierto. Y me sirve para describir a esos, que en el deporte, se dejan llevar más por la fama y la púrpura que por lo que en realidad éste representa. Y se les ve mucho el cartón. Por eso, cuando te escapas de la burbuja del fútbol, donde hay menos intereses, envidias, y sobre todo, dinero, que todo lo puede y muchas veces consigue sacar lo peor de todos, como que te reconcilias con eso de disfrutar de un partido por el mero placer de pasar el rato, de admirar a quién demuestra talento, pasión... También en el fútbol lo hay, pero parece que todos no empeñemos a veces en demostrar lo contrario. Y esta semana lo hemos vuelto a comprobar.

Martes: Vuelve la Champions. El Real Madrid gana en Nápoles, y Ramos vuelve a ser el jugador más desequilibrante de su equipo. Básicamente hace lo que siempre hizo. Ni más ni menos. Sobrado a veces atrás, y eso que le cuesta algún disgusto, alma de mediocampista y cabeza de oro. Un genio, vaya. De los que siempre quieres en tu equipo. No se esconde nunca, especialmente cuando la cosa pinta mal. Pero claro, es que a él, casi siempre la vida le sonríe. Estamos hablando, como suena, de uno de los mejores centrales de la historia. Insisto, guste o no. Por número y títulos, élite pura. Por fútbol, entrega y carisma, lo mismo. Solo que resulta paradójico que donde más crítica ha encontrado ha sido en su propia casa, por aquellos, nostálgicos de tiempos que ni mucho menos fueron mejores, y que le acusaban de manera pueril de ir contra su venerado líder. No hace falta dar nombres. Creo que lo tenemos todos muy claro. "Canelita" le llamaban... En fin.

Miércoles: permitidme la licencia, pero me voy a citar a mi mismo. Hace dos semanas escribí aquí: "Visto lo visto tras el chaparrón de Paris y las portadas de la prensa en Barcelona sobre Luis Enrique, me espero cualquier cosa. Incluso hasta que remonten". Tal cual. La verdad es que ni yo mismo me creía lo que estaba escribiendo, pero me pareció una buena manera de rematar el blog...y de no pillarme los dedos. Porque si, supongo que en el fondo, hasta el más anticulé creía en la machada, daba crédito a que pasara lo que pasó. Por cierto, enorme lección de L´Equipe con su portada. Mientras aquí nos enzarzábamos en el árbitro, las ayudas, las conspiraciones, ellos abrían ponderando lo de verdad importante: el ejercicio de fe y de fútbol de un Barça muy superior y sin una sola referencia a lo del colegiado.

Jueves: a Ciudad Real. A la Copa de España de Fútbol Sala. Vuelvo después de varios años sin venir por aquí. Y ha dado definitivamente el salto. Un pabellón abarrotado, la ciudad respirando Futsal y esa sensación, tan buena a veces de "esto se nos está quedando pequeño". Si algo bueno tienen el fútbol sala es que desde hace años ha imperado la cordura, se invirtió para crecer, se limpió la mugre (que había y mucha), y todo luce ahora reluciente. Llegados a este punto, con gente que te pide entradas para venir el fin de semana y a los que hay que decir que no quedan, se me ocurre si no habrá llegado ya el momento de jugársela y dar el salto para llevarla, por ejemplo, al Palacio de los Deportes en Madrid. Quién sabe, a mayor aforo, a ciudad más grande y con más atractivos que el propio futsal, lo mismo hasta vuelves a colocar lo de "no hay billetes". Ojalá.

Viernes: inmersos en la Copa LNFS, desayuno con Marta Sánchez Bellas (nuestra más que eficiente reportera en Eurosport), prácticamente compartiendo mesa con los chicos de Magna Gurpea, el equipo navarro que ha eliminado al Barça en los penaltis. Yo estoy algo más acostumbrado, pero a Marta, que viene también del fútbol, le asombra no solo la cercanía, sino la camaradería entre ellos. Agrupados alrededor de Javi Eseverri, su gran capitán, tobillo en alto con un esguince de camión, no dejan de hablar de la gesta de anoche. Y se ríen. Y lo disfrutan. Y al fondo de la mesa, en vez de sentarse en la que estaba reservada para el cuerpo técnico, Imanol Arregui, el mister, observa divertido a su cuadrilla. Solo por ese rato ya me ha merecido la pena esta Copa (ah! que va la cuña...y que podéis disfrutar todo este finde en Eurosport)

Buena semana a todos.

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