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Europa League, Manchester United-Celta: Sueños rotos (1-1, global 2-1)

Europa League, Manchester United-Celta: Sueños rotos (1-1, global 2-1)
Por Eurosport

El 11/05/2017 a las 20:10Actualizada El 11/05/2017 a las 23:45

El Celta de Vigo no logró la machada de remontar en Old Trafford y se queda a las puertas de la final de la Europa League tras empatar ante el United (1-1). El cuadro de Mourinho se adelantó pronto por medio de Fellaini, pero un gol de Roncaglia en el 85' hizo soñar a los celestes, que acabaron cerca de rematar la gesta europea. El ManU se enfrentará en la final al Ajax de Ámsterdam.

FICHA DEL PARTIDO

1 - Manchester United: Romero; Valencia, Bailly, Blind, Darmin; Fellaini, Ander Herrera, Pogba; Lingard, Rashford (Smalling, min. 89), Mkhitaryan (Carrick, min. 77)

1 - RC Celta de Vigo: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Radoja (Bongonda, min. 68), Tucu Hernández; Sisto (Beauvue, min. 79), Wass (Jozabed, min. 45), Aspas; Guidetti

Goles: 1-0, m.17: Fellaini. 1-1, m.85: Roncaglia.

Árbitro: Ovidiu Hategan (ROU). Expulsó al jugador del Manchester Bailly y al del Celta Roncaglia en el minuto 87; amonestó a Blind y a Ander Herrera por parte del Manchester; a Aspas y Tucu Hernández por parte del Celta.

Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Liga Europa disputado en el estadio de Old Trafford (Manchester) ante unos 80.000 espectadores

CRÓNICA

El equipo gallego tuvo en el último segundo de la eliminatoria una buena ocasión para lograr el 1-2, pero Beauvue y Guidetti no estuvieron atinados y será el Manchester United el que disputará la final, contra el Ajax en Estocolmo el 24 de mayo. Desde la posesión de la pelota, el conjunto gallego dominó durante muchas fases pero sin apenas pegada en su ataque. Tuvo el Celta un comienzo ilusionante: diez minutos de posesión total del balón con la aparición de Iago Aspas en ataque.

Fue Aspas, que volvió a arrancar desde la banda derecha, el primero que avisó a Romero, que hizo una gran parada, y poco después Cabral cabeceó con peligro un córner. El Manchester superó el impetuoso inicio de su rival y se apropió de la pelota para dormir el partido. Bajó el ritmo. Y desarrolló el mismo guión que había exhibido en Balaídos: orden táctico controlado desde la zona central -con Ander Herrera y Pogba como ejes- y, con una marcha más en su fútbol, velocidad en los contraataques.

No sudó demasiado el equipo de José Mourinho para herir al Celta. Implantó su músculo y desequilibró con un par de rápidas combinaciones. Pogba apareció descomunal para marcharse de varios jugadores en una acción que no culminó Rashford, que colocó minutos después un gran centro que coronó Fellaini con un gol de cabeza. No tuvo el Manchester clemencia: sacó un gol de la nada y de un pequeño error defensivo en la marca.

El gol de Fellaini desorientó al Celta. Quedó petrificado, vacío de juego en Old Trafford. Necesitó casi quince minutos para volver a recuperar algo de la esencia de su juego, aunque sin la presión voraz de otras ocasiones. El Manchester siguió cómodo, sin alterarse, casi despreocupado. El plan de remontada del Celta fue tímido: un tiro lejano de Tucu Hernández, un lanzamiento flojo de Sisto desde el vértice del área y un cabezazo desviado de Wass a escasos cinco metros de la portería como la más clara.

No desesperó el Celta. Tuvo fe, ofreció más fútbol, alargó su empuje. Y llegó el gol: Jozabed sacó en corto un córner que Bongonda colocó en la cabeza de Roncaglia. El cabezazo llegó a la red. Era el minuto 85. Necesitaba un tanto más el Celta para meterse en la final. Poco se jugó desde entonces. Hubo una refriega -de la que salieron expulsados Bailly y Roncaglia- y, en el último segundo del partido, tuvo muy cerca el billete de la final europea, pero ni Beauvue ni Guidetti lograron meter el balón en la portería del Manchester.

Un último envío de cincuenta metros de Hugo Mallo que prolongó Tucu Hernández y Cabral hacia el área sin un rematador final, ni Beauvue ni Guidetti. El Celta cerró su presencia en Europa con las lágrimas de Iago Aspas y con los jugadores tumbados, desolados, sobre el césped del mítico Old Trafford.

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