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Blog Brotons: Zidane no es la solución al problema

Blog Brotons: Zidane no es la solución al problema
Por Eurosport

El 04/01/2016 a las 20:09Actualizada El 04/01/2016 a las 20:10

El historial de Florentino Pérez como director deportivo del Real Madrid le deja en evidencia y le sitúa en un nivel inclasificable para seguir ejerciendo el cargo, debería ser destituido de manera fulminante por el presidente.

La consecuencia de sus decisiones solo es atribuible a una capacidad incontrolada de autodestrucción del club. En sus más de cien años de historia el Real Madrid ha pasado por malos momentos pero nunca su imagen estuvo tan deteriorada como en la situación actual. Nada positivo en el horizonte y solo errores acumulados en el pasado y presente.

Parece que Pérez se ha puesto nervioso y alguien le ha propuesto mirar el calendario de partidos. Era el momento para el cambio, el nuevo entrenador tiene cinco semanas enteras para trabajar después del fiasco de la eliminación en la Copa. No es una sorpresa para nadie la destitución de Benítez porque estaba anunciada por el propio Florentino cuando le confirmó hace menos de dos semanas. Lo que sorprende es que después de tantos errores el que siga tomando las decisiones sea Florentino.

Ni un pirómano profesional tendría la habilidad de encender tantos fuegos a la vez. El presidente siempre huye hacia adelante, no es capaz de comportarse con criterio empresarial, ni aceptar sus errores. Sus decisiones son impulsivas, viscerales, más propias de un aficionado que de alguien al que se le supone mesura. No hay entrenador que se le resista. Cayó Benítez y ahora llega Zidane, al que personas importantes dentro del club han cuestionado desde hace muchos meses por su escasa experiencia y capacidad como técnico.

Prescindir de un entrenador en enero, tras cinco meses en el cargo, hacía muchos años que no se contabilizaba, han pasado once años. Hay que remontarse a la primera época de Florentino, en su primer mandato cuando se fue Camacho en 2004 (solo 4 meses), después llegaría Garcia Remón (3 meses), el fallido intento de Luxemburgo (11 meses) y el mítico López Caro (7 meses). Este último era el entrenador en la primera dimisión de Pérez como presidente.

El ultimátum a Benítez tenía fecha de caducidad tras la derrota frente al Barça en el Bernabéu por 0-4. Ese fue el principio del fin para Rafa. La suerte estaba tomada y solo los resultados podrían mantenerle en el puesto, pero parecía muy evidente que la distancia entre el técnico y la plantilla era insalvable. Después llegó la derrota en Villarreal y el magnánimo presidente le ofreció tres partidos para reconducir el desastre de juego e imagen que ofrecía el equipo. Valencia fue su gloria en el pasado y su tumba en el presente. Descanse en paz Benítez hasta la próxima aventura.

Ahora llega Zidane, que a nadie se le oculta que es un parche provisional. No se sabe hasta cuándo y en qué condiciones. Dicen las lenguas de doble filo que los jugadores le han hecho la cama a Benítez y ahora con el francés se van a sentir más cómodos, las miradas se centrarán más en ellos pero al menos no tendrán a alguien molestándoles. Y yo me pregunto ¿Qué más da el entrenador que se siente en el banquillo si no es el que decide quienes juegan cada domingo? El problema sigue sin resolverse y solo tiene una salida.

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