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Deporte, cocina, libros, series... Así vive Carolina Marín el confinamiento

Deporte, cocina, libros, series... Así vive Carolina Marín el confinamiento
Por EFE

El 26/03/2020 a las 16:23Actualizado

Madrid, 26 mar (EFE).- Varias cajas de leche y algunas bolsas de arroz y de garbanzos se han convertido en los últimos días en los grandes aliados de Carolina Marín. "¡Esas son las pesas de ahora!", bromea la onubense, vigente campeona olímpica de bádminton.

Ella está pasando este periodo de confinamiento en la casa de su madre, en Huelva. Sin apenas medios para sostener el alto nivel de exigencia de sus entrenamientos, se las ingenia como puede para mantener su musculatura a tono. Al menos se ha liberado de la "incertidumbre" y del "estrés" de sentirse en desventaja en su camino hacia los Juegos de Tokio.

La decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de posponer la cita a 2021 permite a la andaluza mostrarse risueña y relajada durante su intervención en 'Jugamos en Casa', un nuevo espacio que ha puesto en marcha la sección de Deportes de la Agencia EFE durante la pandemia de COVID-19.

Carolina Marín está viviendo esta atípica situación "como una ciudadana más". "Ahora mismo me levanto sin hora, entre las 9 y las 10 de la mañana. Un poco tarde, porque también me acuesto más tarde", cuenta.

Consume las horas en la bicicleta estática. También se entretiene en la cocina y devora en cuanto puede libros y series. A las 8 de la tarde hace un paréntesis para agradecer con aplausos desde la ventana "todo lo que están haciendo los sanitarios, la Policía, la Guardia Civil, los miembros del Ejército, los trabajadores de los supermercados, farmacias y camioneros".

"Hay que agradecerles enormemente todo lo que están haciendo por nosotros, para que dentro de casa vivamos de la mejor forma posible", remarca.

Carolina Marín empezará a recuperar su rutina deportiva a partir de este lunes. Después de disfrutar de unos días de asueto a su regreso del All England, la onubense seguirá las pautas de entrenamiento que estipulen su entrenador, Fernando Rivas, y su preparador físico, Guillermo Sánchez.

"Me mandaron alguna de las máquinas que hay en la Blume en una furgoneta y las tengo aquí para empezar a utilizarlas la semana que viene", anuncia.

Serán sus primeros pasos hacia el evento olímpico de 2021, una vez retrasado un año más el reto de revalidar el oro logrado en 2016 en Río de Janeiro.

"Si los Juegos Olímpicos se disputaban este verano, no íbamos a llegar al cien por cien a una cita que es cada cuatro años y que es la más importante para un deportista. Tienes que dar tu 200 por cien y llegar a un 30 por ciento iba a ser un poco penoso. Es la respuesta más acertada por parte del COI. Me imagino que no ha sido fácil, pero ha primado la salud. Antes que deportistas, somos personas", subraya.

Este parón sitúa a Carolina Marín en el quinto puesto del ránking olímpico. Su escalada desde septiembre de 2019, cuando reapareció después de una grave lesión de rodilla, ha sido incansable.

"Todo mi equipo esperaba que necesitase unos meses de readaptación a la competición, pero es que todo ha ido muy rápido. Gané el segundo torneo, que era un Master 1000, la categoría más alta y más complicada que tenemos, con las mejores del mundo. A partir de ese torneo toda la planificación y los objetivos cambiaron totalmente. Me readapté rápido y bien. Así que el siguiente objetivo era salir como cabeza de serie en Tokio", explica.

Apenas 2.200 puntos le separan de la japonesa Akane Yamaguchi, a la espera de que la Federación Mundial de Bádminton reorganice su calendario de cara a la gran cita olímpica del próximo año.

2021 también presentará a Carolina Marín el desafío de coronarse campeona del mundo en un escenario de ensueño, Huelva.

"Será por septiembre de 2021 (...) y seguramente será una locura. Lo principal es que la gente disfrute y que disfrutemos juntos. Ojalá podamos disfrutar de algo grande", ambiciona.

Con ese destino soñado sigue la cuenta atrás para el final de la cuarentena. Ya sabe lo que hará en cuanto se termine: "Lo primero es darle un beso a mi madre. Lo segundo, ir a ver a toda mi familia: mis primas, mis tíos, mi abuelita, sobre todo. Y dar un paseo sola por la playa de Huelva".