Inés Morencia

Valladolid, 14 dic (EFE).- El Barça y el Bidasoa Irún ganaron en las semifinales al Ademar León (39-30) y al anfitrión, el Recoletas Valladolid (30-33), y este domingo se enfrentarán por segundo año consecutivo en la final de la Copa ASOBAL, en la que los azulgranas son los claros favoritos para sumar su noveno título consecutivo.

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Ante el Ademar, el Barça cumplió con el guión y logró el pase a la final ante un rival que mostró una total disposición y que plantó batalla, con un juego organizado en todas las facetas pero que resultó insuficiente para contrarrestar la calidad de los jugadores azulgranas.

El cuadro catalán dejó claro que no salía a especular, sino a amarrar el partido desde el primer minuto, e impuso un ritmo vertiginoso al juego, comandado por Entrerríos, para sorprender a un Ademar de León con un parcial de 4-1 que obligó a Manolo Cadenas a solicitar el primer tiempo muerto en el minuto 4.

Los leoneses reaccionaron, y con mayor intensidad defensiva, pudieron aprovechar los contraataques para reducir diferencias, pero el Barça no se dejó amedrentar, y también incrementó el nivel defensivo para añadir más renta al marcador (13-8), tras la que Cadenas tuvo que volver a pedir un receso.

El Ademar se entregaba al máximo y desplegó una seria defensa que encontró además complemento en el plano ofensivo, con buenos balances lo que, de haber tenido enfrente a otro rival, le hubiera permitido obtener buenos réditos, pero ante el Barcelona, con toda su pléyade de estrellas, quedaba sin recompensa.

Por tanto, a pesar de esa entrega de los leoneses, y de hacer una buena primera mitad, el Barça lograba llegar al descanso con una ventaja de cinco goles (22-17).

Tras la reanudación, el choque repitió el mismo patrón, con un Ademar al cien por cien que se acercaba en el marcador para situarse a tres goles (22-19), pero la alegría duraba poco en casa del pobre, puesto que el Barcelona volvía a apretar en defensa, donde mostraba su poderío sin tapujos, para recuperar de inmediato una renta más amplia.

No pudo hacer más el Ademar de León que, aunque nunca bajó los brazos, finalmente no consiguió parar el torbellino del Barcelona, que añade otra final más a su ya extenso palmarés.

El rival del Barça en la final será por segundo año consecutivo el Bidasoa, en su caso al ganar en la prórroga (30-33) a un Recoletas Valladolid que empezó a hacer sus deberes en la recta final de la segunda mitad, pero que, por errores propios, no logró rematar su reacción.

El Bidasoa salió bien organizado en defensa, mientras que a los vallisoletanos les costó asentarse en ese plano, ya que Óscar Ollero probó con una defensa más abierta, que dio más opciones al cuadro irundarra, bien dirigido por Azkue, lo que le permitió adquirir una renta de tres goles (4-7) en el minuto 14.

Óscar Ollero solicitó tiempo muerto para recomponer a su equipo, e inició movimientos para buscar romper ese juego estático impuesto por el cuadro irundarra, que no beneficiaba en absoluto a los locales, al tiempo que incrementó el nivel defensivo, para forzar los lanzamientos exteriores del rival.

Así, poco a poco, con un buen trabajo colectivo, el Recoletas fue asediando al Bidasoa para situarse a un solo gol (9-10), que obligó a Jacobo Cuétara a parar el crono en busca de un revulsivo y, sobre todo, de cara a detener el empuje de los locales aunque estos no acababan de encontrarse cómodos en su propia pista.

Un último arreón de los vascos, alimentado por varios errores del Recoletas, les permitió llegar al descanso con una renta de tres goles (11-14) y mucho margen de mejora por parte de ambos conjuntos.

Tras la reanudación, el partido siguió por los mismos derroteros, pero en este caso, con un Bidasoa que apretó aun más las tuercas en el plano defensivo, lo que trajo consigo un bloque de los locales, que no encontraban soluciones en ataque ni en el juego de continuidad, ni con el pivote, ni desde el exterior.

Los irundarras no perdían el control del juego, porque se desarrollaba según el plan que ellos habían establecido, y eso hizo que los vallisoletanos se mostraran incapaces de hallar alternativas y que la renta alcanzara los cinco goles, a falta de nueve minutos para el final (20-25).

Lo que parecía imposible, el Recoletas Valladolid lo hizo posible, ya que desplegó todas sus armas en los últimos compases, con César Pérez brillando en la portería y con un ataque más fluido, con los dos centrales en pista, Adrián Fernández y Diego Camino, que forzaron la prórroga al empatar a 28 goles.

Y en esa prolongación fue el Bidasoa el que terminó llevándose el gato al agua, ya que supo afrontar bien la presión ante un rival que cometió imprecisiones en los momentos menos oportunos, para servir en bandeja el triunfo a los irundarras. EFE

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