Más de un aficionado belga se paraba, observaba el escudo y lo reconocía a la primera: “¡Hey, Real Zaragoza!” Alejandro Tamparillas, su hermano Javier y sus amigos José Mari y Eduardo admiten que no hablan un inglés fluido pero se entendían igualmente, ya que el idioma del ciclismo, del fútbol y de la reconocida grandeza en Europa del equipo maño es común y universal. Esa bandera de España con el escudo del Zaragoza en medio fue una de las grandes sensaciones en Lovaina durante el Mundial de ciclismo que conquistó Julian Alaphilippe. Tanto, que todo el mundo pudo verla por televisión gracias a la colocación estratégica de su dueño en el circuito, un joven de Daroca cuya pasión está repartida entre las carreras y el equipo de su vida.
A menos de seis kilómetros de meta, en esa última parte del circuito del trazado mundialista, el león del escudo del Real Zaragoza sobresalía sobre las decenas de leones que simbolizan la bandera de Flandes. Esta bandera que ya es un clásico en muchas carreras ciclistas casi se posó sobre la cabeza de Julian Alaphilippe cuando iba enfilado hacia su segundo arcoíris. Lo dicho, el mérito fue de Alejandro. Porque sabe colocarse en los circuitos, porque supo encontrar una rama de árbol fina y flexible para que hiciera de mástil y, especialmente, porque no dejó de agitarla al paso de los ciclistas y entre los cánticos interminables y rugidos de todos los aficionados locales al paso de la carrera.
https://i.eurosport.com/2021/09/30/3229237.jpg
Campeonatos Mundiales
Van Aert carga contra Evenepoel por su actuación en los Mundiales
05/10/2021 A LAS 13:24
Vestido con una réplica del maillot de campeón de España de Alejandro Valverde, Alejandro y su hermano, su primo José Mari -aficionado del Real Betis, por cierto- y Eduardo, pasearon sus colores zaragocistas durante todo el fin de semana de los Mundiales. La única pega fue que Eduardo otro integrante de esta ‘grupeta’ y un habitual de estos viajes no pudo acompañarlos, aunque él sí vivió en solitario el Mundial de Valverde en Insbruck. Llegaron a Lovaina viajando en tren desde la capital aragonesa hasta Barcelona y desde allí un avión destino Charleroi para después desplazarse en coche hasta el corazón de la carrera. El viernes ya la plantaron en la prueba Sub’23 y ya se pudo ver en televisión y, desde entonces, siempre echada a la espalda a modo capa o atada en la cintura para no soltarla durante todo el fin de semana.
https://i.eurosport.com/2021/09/30/3229239.jpg

La primera vez, en el Mortirolo

“Allá por donde voy, siempre llevo conmigo al Real Zaragoza. La primera vez fue en una etapa del Giro de Italia en el Mortirolo”, dice un Alejandro que reconoce que el Giro y las carreras italianas son sus favoritas pero quien también acude a etapas de la Vuelta para exhibirla. Por ejemplo, en la victoria de Ángel Madrazo en Javalambre en 2019, unos años antes en la cima castellonense de Mas de la Costa y la que mejor recuerda, la del final en Formigal que Alberto Contador reventó desde la salida y donde Chris Froome acabó hundiéndose ante Nairo Quintana.
Alejandro y su bandera tienen en mente más viajes tras vivir su primer Mundial, esperando que se pueda viajar con más comodidad una vez se vayan levantando las restricciones por el covid. En 2022 espera volver a Italia para vivir alguna gran clásica y si puede ser repetir experiencia en unos campeonatos del mundo. Vivir ese ambiente y ser parte de él además de ver pasar de cerca la carrera y animar a todos los ciclistas es algo que le ha marcado desde su primera experiencia y también desde que practica ciclismo por recomendación médica tras una lesión de rodilla cuando era jugador de fútbol.
https://i.eurosport.com/2021/09/30/3229242.jpg
A sus 30 años, el protagonista de esta historia no vivió lo que supuso la Recopa de Europa del Real Zaragoza pero lleva muy adentro este equipo desde la cuna, ya que su abuelo, sus padres y su hermano mayor se lo han inculcado desde siempre, no dudando nunca en desplazarse hacienda una buena kilometrada desde su residencia en Daroca hasta La Romareda en cada partido en casa del equipo blanquillo. “Estamos en Segunda, el estadio está viejo pero para mí sigue teniendo el encanto de siempre”, nos dice. Tras varias temporadas difíciles en la categoría de plata y los persistentes problemas de la propiedad del club por su posible venta, Alejandro espera que esta misma temporada y con la plantilla actual su equipo vaya a más y al menos pueda pelear por los puestos de playoff de ascenso a Primera. “Es un poco triste, ves que otros equipos también van bajando y nuestra situación se complica, se llevan jugadores buenos de la cantera y pasan los años y esa grandeza va desapareciendo. Duele, toda la vida estando en Primera y viviendo aquellos años con títulos… No perdemos nunca la esperanza, pero nosotros apoyamos en las malas más que nunca. Hay que ir todos los días, siempre que se pueda”, señala con cierta melancolía pero con la convicción de volver a vivir grandes días de gloria.
Él es del ciclismo, porque en este deporte los buenos aficionados son de todos los ciclistas pese a tener preferencias y algún corredor favorito. Pero en el fútbol queda claro que es del Real Zaragoza y solo del Real Zaragoza, como bien ilustra su pasión y su bandera que seguiremos viendo en televisión en más carreras y, tal vez, el escudo que la preside a su lugar en la élite. Donde realmente tiene que estar.
Campeonatos Mundiales
La bandera del Real Zaragoza en el Mundial de ciclismo, en plena acción
30/09/2021 A LAS 15:41
Campeonatos Mundiales
Evenepoel se lamenta por su ocasión perdida en el Mundial y pasa una 'factura' a Van Aert
30/09/2021 A LAS 10:51