Barcelona, 22 may (EFE).- La ciclista colombiana Paula Patiño cuenta los días que faltan para regresar a Europa y unirse al Movistar Team, donde correrá por segundo año en lo que para ella es "un sueño cumplido", tras llegar al Viejo Continente en 2018 para formarse en Suiza, en la Escuela de Ciclismo de la UCI.

Su sueño es el mismo que el de tanto ciclistas de su país que, desde los tiempos de Lucho Herrera, "luchan por correr en Europa y encontrar un futuro mejor para ellos y para sus familias, ahorrando para darles una casita a sus padres", explica Patiño a EFE desde su ciudad natal, La Ceja, en la Antioquia colombiana.

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La ciclista sudamericana, de 23 años, estuvo en España a principios de año para la concentración invernal con su equipo y posteriormente regresó a Colombia para disputar el Campeonato Nacional de su país, donde acabó quinta. Pasó la pandemia de la COVID-19 con su familia, lo que "recargó" su motivación ante la incertidumbre de la vuelta a la competición.

Una vez conocido el calendario, que contará con las "grandes carreras" femeninas, Paula Patiño afirma que le espera una temporada "apretada, con menos descanso y menos tiempo de recuperación, pero muy ilusionante, a la que habrá que llegar en buena forma".

Su objetivo es "mejorar" los resultados del año pasado y, aun reconociendo que le haría "ilusión" correr la primera edición de la París-Roubaix femenina, afirma estar "más centrada" en "competir bien" en carreras como el Tour de la Ardecha o los Mundiales de Suiza, donde espera mejorar el vigésimo puesto de 2019.

Su primer año en el Movistar Team fue "de mucha enseñanza" porque todo era "nuevo" y tuvo como "gran sorpresa" su inclusión en el quinteto que disputó la prueba más prestigiosa del circuito femenino, el Giro de Italia, por la lesión de una compañera.

"El equipo me quitó presión y me lo tomé como un aprendizaje", recuerda. Acabó 23ª de la general y fue segunda en la clasificación de jóvenes, obteniendo la undécima posición en la séptima etapa donde se vio "disputándola con las mejores".

"Fue como si hubiera ganado porque vi que podía estar ahí en la lucha", destaca. De momento, dice que lo que le gusta son las carreras de un día y que su sueño es "ganar una de las clásicas o un Mundial".

Con solo un año de experiencia en la élite, la colombiana no se cierra la puertas a nada: "El tiempo irá diciendo que tipo de corredora voy a ser al final".

En este 2020 se cumple una década de sus primera pedaladas en el Club Escuela de Ciclismo Clecilja-Gaviria La Ceja, adonde llegó a los 13 años de la mano de su hermano mayor, Marlón. Fue Hernando Gaviria, padre del velocista Fernando Gaviria, el que le tendió la mano.

"Hernando me prestó una bicicleta y un casco para salir a rodar y me animé. Empecé a ir a competencias y poco a poco me fue gustando", comenta la corredora, que cinco años después cruzó el charco para formarse en Suiza en la Escuela de Formación de la UCI.

"Las oportunidades solo se presentan una vez y la UCI fue la mejor escuela que tuve en lo profesional y en lo personal", recuerda la ciclista, que considera que competir lloviendo y a bajas temperaturas viniendo de vivir en un lugar donde "todo el año es primavera" fueron experiencias que le "sirven para la vida".

Patiño subraya que el ciclismo colombiano "ya no solo son los escarabajos que todo el mundo decía que no servían para el llano" como es el caso de Egan Bernal, último ganador del Tour; Nairo Quintana, ganador de la vuelta 2016, o Rigoberto Urán, segundo en el Tour de 2017.

"Ahora, luchamos por ser ciclistas completos. Si quieres ganar grandes carreras como han logrado Gaviria, Bernal, Urán o Quintana tienes que rendir en todos los terrenos", asegura esta "admiradora" de la neerlandesa Anna Van der Breggen, campeona mundial en ruta en 2018.

La corredora colombiana reside en Pamplona cuando está en Europa. Este año vivirá en una casa junto a otras ciclistas en Gorraiz, a pocos kilómetros de la capital navarra, después de hacerlo "en una residencia de estudiantes" en su primer año con el Movistar Team.

En Pamplona también vive su entrenadora, Iosune Murillo. La colombiana dice que tenerla cerca es una "ventaja" que luego se refleja "en las competencias".

Destaca de la técnica navarra que es "siempre positiva" y que han conectado muy bien. "El hecho de que fuera ciclista de élite hace que me entienda", resume.

Andrés del Castillo.

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