Riccardo Riccò se erigió en el gran rival de Alberto Contador en el Giro de Italia de 2008, que acabó ganando el hoy comentarista de Eurosport. El italiano era un corredor agresivo, atacante nato y estaba llamado a ser un potencial ganador de gran vuelta. En aquella corsa rosa ganó dos etapas y fue segundo en la general. Semanas después, en el Tour de Francia también sumó dos triunfos y marchaba arriba en la general, pero dio positivo por EPO CERA y fue duramente sancionado. Su equipo, el Saunier Duval, perdió su patrocinio por más casos de dopaje y fue excluido de aquella edición.

Apodado ‘La Cobra’, Riccò cumplió su sanción y volvió dos años después. Regresó con alguna victoria, con su misma actitud atacante y con rango de estrella en el equipo holandés Vacansoleil. Pero todo se torció cuando fue hospitalizado por un fallo renal y otros problemas graves derivados de una autotransfusión de sangre que él mismo se practicó en casa. Aquel plasma, que guardaba en su propia nevera, estaba en mal estado como él mismo reconocería después.

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Volvió a recibir una dura sanción: 12 años. Un castigo que le iba a alejar de por vida del ciclismo profesional. Durante los últimos años y gracias a su exposición en redes sociales, Riccò siempre ha mantenido un discurso que en cierta medida justificaba su uso de productos dopantes, mostrando también algo de arrepentimiento por cómo acabó su carrera y especialmente por la mala fama y el rechazo social que se ganó a base de su conducta.

Recientemente ha sido sancionado de por vida por las autoridades deportivas italianas, sus dos casos de dopaje han sido motivos más que suficientes para esta sanción perpetua, sin olvidar que también fue acusado de tenencia y tráfico de sustancias dopantes, por lo que no podrá cumplir su deseo de intentar volver al ciclismo profesional con 40 años, como manifestó a finales de 2017.

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Negacionista de las vacunas

A través de su cuenta personal de Facebook, el propio Riccò emitió un duro alegato contra las vacunas del Covid-19, pese a que esta pandemia ha golpeado fuertemente a Italia. Estas declaraciones tuvieron repercusión en medios especializados en ciclismo y ante la polémica levantada, el propio exciclista borró dicha publicación, aunque ya se viralizó en redes sociales.

He leído a mucha gente que dice que la vacuna debe ser obligatoria. ¡Estamos bromeando!
Hago lo que quiero con mi cuerpo. Nadie puede obligarme a hacer algo que si tuviera un efecto negativo en mi cuerpo, yo sería el único que perdería.
Entonces: te pueden inyectar quién sabe qué mierda también, pero no jodas a personas como yo que han sido bien informadas (por amigos médicos) y que no van a recibir una maldita vacuna.

Heladero como nueva profesión

Desde hace unos años y tratando de rehacer su vida tras su fracaso en el ciclismo y las sanciones recibidas, Riccardo Riccò se dedica a fabricar helados con su esposa, y entre ambos han regentado dos heladerías: una en la provincia de Módena (Italia) y otra en El Palmar (Tenerife), llamada ‘Choco Loco’ y con excelentes críticas en las páginas de reseñas culinarias.

En su faceta de heladero, Riccò concedió entrevistas y algún reportaje a diversos medos de comunicación, pero tristemente ha sido noticia en las últimas semanas de 2020 por su sanción de por vida por ser reincidente con las prácticas de dopaje y por este alegato negacionista de las vacunas del coronavirus.

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