Landis insiste

Floyd Landis, vencedor del Tour de Francia, ha declarado, en su página web, poco después de conocerse que el contraanálisis también ha dado positivo, que "no" había tomado "testosterona".

Eurosport

Fuente de la imagen: Eurosport

"Jamás he consumido nada prohibido y, por supuesto, no he tomado testosterona. Gané el Tour porque fui el más fuerte y pelearé contra estas acusaciones con mayor ímpetu que el que pongo en los entrenamientos o en la carreras", dijo el corredor estadounidense.
"Mi objetivo, a partir de este momento, es demostrar mi inocencia, lavar mi nombre y conseguir lo que gané trabajando duramente", añadió Landis.
Uno de los abogados del ciclista, Howard Jacobs, declaró que iba a denunciar el prematuro anuncio del primer resultado positivo por parte de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y las filtraciones publicadas en el 'New York Times'.
"Probaremos que la victoria de Landis en el Tour 2006 no se debió a ninguna sustancia prohibida", dijo.
A LARGO PLAZO
La Unión Ciclista Internacional (UCI) confirmó el positivo, por testosterona, del corredor que subió al último podio del Tour de Francia, el estadounidense Floyd Landis, y con ello quedará desposeído de ese galardón, aunque como ha ocurrido en otros casos sus abogados no arrojan la toalla y por ello el proceso puede durar varios meses.
No es la primera vez que ocurre una situación similar, y la más reciente, un calco a la producida con Landis, fue el pasado año en la Vuelta a España cuando fue desposeído por dopaje el español Roberto Heras, título que pasó a las vitrinas del ruso Denis Menchov, pero que todavía no ha recibido.
Curiosamente los abogados que llevan el caso Heras son los titulares de la defensa de Landis, los españoles Luis Sanz y José María Buxeda, a los que en los últimos días se les han unido también otros magistrados y médicos como el doctor estadounidense Shelander Bhasen, uno de los médicos más prestigiosos en su país por sus investigaciones sobre la testosterona.
El veredicto definitivo tardará varios meses en darse a conocer, en el mejor de los casos nunca menos de tres, siempre y cuando no se produzca la habitual guerra de recursos y contrarrecursos que suelen enredar más la situación y con ello la consiguiente demora.
Lo sucedido hasta ahora es lo más normal, lo habitual, un primer análisis en el laboratorio de París, en que se utilizó un sofisticado método denominado IRMS (espectrometría de masas isotópica), en los que se demostró que Landis utilizó testosterona artificial.
RÉPLICA
La réplica no tardó en llegar por parte de los abogados del ciclista, pues consideraron que los resultados arrojados por el IRMS no eran correctos y por ello que al salir a luz pública el posible positivo del corredor se pidió el habitual contraanálisis, la del frasco B, prueba que en la mayoría de los casos suele arrojar los mismos resultados aparecidos en la A, en la primera.
Al confirmarse la misma tasa en ambas pruebas, los representantes de Landis, algo que no es ninguna sorpresa, el siguiente paso suele ser pedir un estudio fisiológico para demostrar que ese exceso de testosterona lo produce el organismo del propio deportista.
En muy pocos casos los organismos internacionales se han negado a esas pruebas, pero ello conlleva que el deportista tendrá que pasar regularmente controles para ratificar que la testosterona es de naturaleza endógena.
Para realizar esas pruebas, en la mayoría de las situaciones, se obliga a que el deportista quede ingresado en un centro médico en el cual se le realizan varios controles, tanto en reposo y tras ejercicios físicos.
La tercera sentencia del caso llegará tras comparar los resultados del contraanálisis y los del test fisiológico para que los representantes de Landis presenten las correspondientes alegaciones a la Federación a la que pertenece el corredor y está curse los tramites oportunos a la UCI que será la encargada de dictar el veredicto definitivo.
En el caso de que sea negativo el corredor podrá pedir la mediación del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), una especie de juez deportivo y cuya resolución será la definitiva.
No hace mucho en un proceso similar se vio involucrado el español Iñigo Landaluze. Los laboratorios de París le adjudicaron positivo por exceso de testosterona, pero al no estar muy claras las pruebas y siguiendo ese proceso, ir de despacho en despacho de las diferentes federaciones y organizaciones contra el dopaje quedó absuelto.
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