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El dilema Julian Alaphilippe y la decisión con la que sale ganando el ciclismo

El dilema Julian Alaphilippe y la decisión con la que sale ganando el ciclismo

El 15/01/2020 a las 08:42Actualizado El 16/01/2020 a las 18:48

Para disgusto de los aficionados franceses pero con gran alegría para todos los amantes del ciclismo al margen de su nacionalidad, Julian Alaphilippe ha dejado claro que en 2020 no se va a obsesionar con intentar ganar el Tour de Francia y, a cambio, centrará todas sus balas en triunfar y dar espectáculo en cualquier escenario, con la vista puesta en la ruta de los Juegos Olímpicos.

Objetivamente, Julian Alaphilippe fue el último ciclista francés en estar cerca de ganar el Tour de Francia desde que Laurent Fignon lo perdiera ante Greg LeMond por apenas ocho segundos. Ha llovido desde 1989 y, desde entonces, y siempre sin dar una sensación real de poder llegar vestidos de amarillo a París, Thomas Voeckler o recientemente Thibaut Pinot o Romain Bardet han sido esos ciclistas galos en hacer soñar a su país.

En 2019 Alaphilippe cedió el amarillo ante Egan Bernal en la penúltima jornada alpina, recortada además por las amenazas de desprendimientos debido a la lluvia. La última etapa montañosa pese a ser recortada por la organización, ya pesó demasiado en sus piernas y en su mente para al menos conservar la plaza de podio. Acabó hundiéndose pero a la vez nació una férrea esperanza: con su actitud y mejorando sus prestaciones en una gran vuelta es el único en devolver a Francia la gloria perdida que persiguen desde hace dos décadas.

[Calendario ciclista 2020: Las fechas de todas las carreras]

Pero el gran titular que regaló este ciclista fue exactamente el contrario, es decir, ya dijo en julio en plenos Campos Elíseos que no se obsesionaría con ganar el Tour, que yendo día a día con el objetivo de ganar etapas y resistir había sido suficiente. Y más divertido. Este mismo discurso lo ha repetido en la concentración invernal del equipo Deceuninck-Quick Step. ¿El Tour? Bien, gracias pero no va a ser su objetivo prioritario para 2020.

Consciente de que difícilmente repetirá una actuación en esta carrera como la que regaló al ciclismo en 2019 y viendo además el recorrido tan montañoso que presenta la edición de 2020, se hace muy difícil pensar -por no decir imposible- que pueda hacer frente a Bernal y el Team Ineos y a Roglic y Dumoulin con el renovado y potentísimo Jumbo-Visma.

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El calendario de Alaphilippe estará mucho más repartido y divertido. Arrancará en Argentina en el Tour de San Juan (que este año se verá en Eurosport y Eurosport Player) y de cara a la Primavera ha seleccionado bien: defenderá su título en San Remo, correrá el Tour de Flandes siendo parte del mejor equipo en este terreno y rematará en las clásicas de las Ardenas. Ir al Tour, irá, pero con la mente puesta en la ruta de Tokio donde será uno de los grandes favoritos a colgarse una medalla.

El hecho de que Julian Alaphilippe no se obsesione con el Tour de Francia y, al menos de momento, no vaya a cambiar sus ambiciones ni objetivos y siga siendo el ciclista atacante y explosivo capaz de ganar en cualquier terreno, es una bendición para el espectáculo y para este deporte.

Como él mismo acaba de decir, si acaso ya se planteará mutar a vueltómano cuando cumpla los 30. De momento, sigamos disfrutando tal y como es y tal y como corre. Será mucho más divertido.