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Todo lo que debes saber del ciclocross: la religión del barro y máxima expresión de Van der Poel

Todo lo que debes saber del ciclocross: la religión del barro y máxima expresión de Van der Poel

El 09/11/2019 a las 18:08

En España no tiene mucho tirón, pero en Bélgica y Holanda es una religión que congrega a miles de personas en torno a un circuito cada fin de semana. En países como República Checa, Italia o Gran Bretaña emergen nuevas figuras y está creciendo poco a poco. Pero si hay algo realmente espectacular en el ciclocross es ver correr a Mathieu Van der Poel. Este domingo tratará de revalidar su título.

Realmente el ciclismo no para en invierno. Al menos una de sus más bellas modalidades y no del todo conocida en España por la falta de grandes figuras a lo largo de su historia. En territorio nacional tiene una gran popularidad en el País Vasco y actualmente hay un corredor, Felipe Orts, capaz de codearse con los grandes como ha demostrado en los grandes escenarios.

El ciclocross, básicamente, es una modalidad del ciclismo que se corre con una bici similar a la de carretera pero con neumáticos adaptados y diferentes desarrollos. Las carreras se disputan en un circuito cerrado sobre tierra, barro y diversos obstáculos, cuya dificultad aumenta si llueve y el terreno está más blando. Hay tensión desde el cajón de salida y las carreras no duran más de una hora o un número determinado de vueltas, por lo que es un esfuerzo muy agónico y espectacular, ya que puede haber continuos cambios de posición en cabeza de carrera o en la lucha por cualquier puesto. Además, cuanto más embarrado está el trazado más duro es para los corredores y más espectacular es para el espectador.

[El Europeo de ciclocross, en directo en Eurosport Player]

Se requiere potencia y fuerza para los bruscos cambios de ritmo, pero también una gran habilidad y técnica para moverse sobre el barro o ganar posiciones en momentos críticos de cada carrera. Ésta es la brevísima explicación que podemos hacer de este deporte que ha visto grandes duelos entre los grandes clasicómanos belgas como Eddy Merckx o Roger De Vlaeminck, entre otros y que antes de Mathieu Van der Poel o Wout Van Aert tuvo como gran referente al también belga Sven Nys o al checo tres veces campeón del mundo y ahora gran ciclista de ruta, Zdnek Stybar.

Este fin de semana, concretamente el domingo 10 de noviembre, se disputa en Silvelle (Italia) el Campeonato de Europa y se podrá seguir desde las en directo en Eurosport 2 y Eurosport Player. Sin Wout Van Aert, recuperándose de la lesión que se produjo en el Tour de Francia por su caída en la contrarreloj, Mathieu Van der Poel parte como favorito número uno. El ciclista holandés, vigente campeón europeo y del mundo de ciclocross, no ha empezado la temporada en el barro debido al descanso tras su temporada en ruta.

En su vuelta a su deporte favorito, arrasó a sus rivales en la prueba Superprestigio en Ruddervoorde (Holanda) y a partir de ahí ha hecho una selección de carreras para seguir ganando y de paso coger forma de cara a la temporada en carretera en 2020. En los últimos años mantuvo un formidable y enconado duelo con Van Aert, una especie de rivalidad Nadal-Federer sobre el barro en la que el respeto y las batallas al límite predominaron sobre el resto de rivales.

Video - Vuelve a competir en ciclocross y arrasa a sus rivales: así fue la victoria de Van der Poel

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¿Tiene rival Van der Poel? Sin Van Aert, de entrada, no. Sólo el joven belga Ely Iserbyt, el inglés Thomas Pidcock o tal vez otro integrante de la selección belga puedan plantarle cara en un circuito que se presupone bastante rápido y en condiciones secas, algo que favorece a un corredor rápido como es el holandés.

Pese a que su dominio abruma, siempre es espectacular y muy divertido sentarse a ver este tipo de carreras. Tras el Europeo, continúan las carreras habituales que tiene este deporte cada fin de semana hasta mediados de febrero. Existen dos competiciones distintas, la oficial de la UCI llamada Copa del Mundo que engloba un total de nueve pruebas en distintos circuitos en Estados Unidos, Suiza, Chequia, Bélgica, Francia y Holanda y otra de carácter más local en Bélgica llamada Superprestige. Esta última también tiene una serie de carreras cada domingo compaginando calendario y son tomadas muy en serio por todos los participantes ya que los premios económicos son más cuantiosos.

Mathieu Van Der Poel en cyclocross en octobre 2018

Por otro lado está el Mundial, que esta temporada se disputará el fin de semana del 1 y 2 de febrero en la localidad suiza de Dübendorf. En esa carrera se define al campeón del mundo y también viste el maillot arcoíris. Van der Poel también es el vigente campeón, pero no hay que confundirse entre el ganador de la Copa del Mundo y del Mundial. En el caso de la Copa del Mundo, su vencedor es quien más puntos (ganados según el mejor puesto en cada carrera) ha sumado en el ranking de las nueve pruebas.

Y los españoles, ¿qué?

El único representante en el Europeo será el valenciano Felipe Orts Lloret (24 ños), quien además fue subcampeón del mundo Sub’23 en 2017. Lamentablemente, Orts no acostumbra a correr de forma regular carreras de la Copa del Mundo o Superprestigio, pero cada fin de semana compite en la Copa de España y algunas otras pruebas a nivel europeo.

En los últimos años y hasta la irrupción de Orts, los grandes nombres nacionales eran Egoitz Murgoitio, Javier Ruiz de Larrinaga o Kevin Suárez. Asimismo, en los últimos inviernos hemos visto competir en competiciones de casa a los hermanos Ion y Gorka Izagirre e incluso a Óscar Freire, aunque sólo tenían en el ciclocross una vía de preparación para sus temporadas de ruta.

Felipe Orts, en el Mundial de ciclocross

¿Por qué es religión en Bélgica?

Cada carrera de Superprestigio o de la Copa del Mundo congrega entre 20.000 y hasta 50.000 personas, siempre en emblemáticos y clásicos circuitos belgas. El precio de las entradas suele ser entre 10 y 15 euros y allí durante un domingo de carreras se celebra un plan que es apto para toda la familia, pese a que haga frío o llueva. Aunque sea un tópico, las cervezas, así como las salchichas y patatas fritas también forman parte del ritual de esta especie de religión invernal que sólo es seguida con máximo entusiasmo y atención mediática en el corazón de Bélgica pero que poco a poco está ampliando fronteras y horizontes.

El fenómeno Mathieu Van der Poel, su enconada rivalidad con Van Aert -aunque ya no vuelva a ser igual dado que ambos centrarán sus carreras en ruta- así como la lenta pero constante irrupción de talentos de otras nacionalidades están sirviendo para que este deporte centre la atención del aficionado al ciclismo en los meses de invierno, cuando parece que no hay competición. Sí que la hay, es espectacular y ojalá siga creciendo y expandiéndose.

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