La muerte de George Floyd, el ciudadano afroamericano que murió asfixiado por la brutalidad de la policía en Mineápolis hace unos días, y el tiroteo a Jacob Blake por parte de la policía de Kenosha, en Wisconsin, han hecho estallar las voces contra el racismo. Los deportistas en Estados Unidos y en todo el mundo han protagonizado numerosas muestras de apoyo y denuncia por lo ocurrido con Floyd.

Los baloncestistas Lebron James y Jaylen Brown se han convertido en referentes en ese movimiento de denuncia del racismo. La joven tenista Coco Gauff, de 16 años, ha participado en iniciativas para luchar contra la xenofobia. El mítico jugador de los Lakers, Kareem Abdul Jabbar, escribió un durísimo artículo en Los Angeles Times en el que se podía leer: Morimos a un ritmo mucho más alto que los blancos, somos los primeros que perdemos nuestros trabajos y vemos indefensos cómo los republicanos tratan de cambiar las normas para que no votemos. Parece que se ha abierto la temporada de caza de negros y el presidente (Donald) Trump lo dejó claro cuando llamó matones a los manifestantes y dijo que se disparará a los saqueadores. El racismo en América es como polvo en el aire: no se ve, aunque te esté asfixiando. El virus del racismo que infecta al país es más mortal que el coronavirus”.

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En Europa se han sumado a las protestas el futbolista Kylian Mbappé o el tenista Yanich Noah. Y otros como la plantilla del Liverpool o el delantero del Borussia Monchenglabach, Thuram, hijo del defensa francés, han copiado el gesto que hizo el en 2016 el quaterback de los 49ers de la NFL Colin Kaepernick, clavando su rodilla derecha en tierra para quejarse por la desigualdad racial existente. Desde entonces no ha vuelto a ser contratado por ningún equipo de la liga.

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Precisamente Kaepernick ha creado una fundación para ayudar a las personas detenidas en las revueltas y pagará los abogados para que sean liberadad: En la lucha por la liberación siempre hay represalias. Debemos proteger a nuestros Freedom Fighter. Comenzamos una iniciativa de defensa legal para dar representación legal a Freedom Fighters en Minneapolis”. Kaepernick es el último gran referente del mundo del deporte que alzó la voz contra el racismo. Colin decidió arrodillarse en 2016 durante la interpretación del himno nacional como respuesta a los incidentes de violencia racial protagonizados por la policía en los últimos tiempos. Una protesta individual que se ha convertido en una demanda colectiva por parte de los jugadores negros de la NFL y de otros deportes. Después de él Brandon Marshall, de los Broncos de Denver, se hincó de rodillas como también hicieron los jugadores de los Miami Dolphins Arian Foster, Jelani Jenkins, Kenny Stills y Michael Thomas.

“No voy a levantarme y mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a la gente negra y de color. Para mí, esto es más importante que el fútbol y sería egoísta por mi parte mirar hacia otro lado. Suceden muchas cosas injustas y la gente no está pagando por ello. Eso tiene que cambiar", declaró. Estas manifestaciones del quaterback de los 49ers Colin Kaepernick reactivaron un viejo debate en EEUU.

Colin Kaepernick, quaterback de los San Francisco 49ers, de rodillas.

Fuente de la imagen: Imago

Horas después de que Kaeperenick se convirtiera en un mito, los miembros de los Patriots, Devin McCourty y Martellus Bennett, prefirieron emular la imagen de John Carlos y Tommie Smith en los Juegos Olímpicos de 1968 levantando el puño y haciendo el saludo del Black Power como protesta. El defensa de los Kansas City Chiefs, Marcus Peters, también levantó el brazo con el puño cerrado en los prolegómenos de su partido ante los San Diego Chargers. El gesto de Kaepernick había logrado contagiar a sus compañeros.

Barack Obama llegó a advertir que “los jugadores tienen derecho a ofrecer su punto de vista en una sociedad tolerante como la estadounidense”, mientras el inefable Donald Trump les invitaba “a marcharse de Estados Unidos y buscarse un país donde se sientan más cómodos”. En 2015, 1.134 afroamericanos fueron asesinados a manos de la policía. Aunque los afroamericanos de 15 y 34 años de edad representan solo el 2% de los estadounidenses, ese grupo acumuló el 15% de muertes a manos de la policía ese año. Antes de que Kaepernick echase rodilla a tierra estrellas de la NBA como Dwyane Wade, Chris Paul, LeBron James o Carmelo Anthony habían condenado el racismo que existe en su país.

Sin embargo, el gesto más controvertido se produjo en 1968, cuando John Carlos y su compañero Tommie Smith levantaron los puños enfundados en guantes negros en el podio de los 200 metros lisos de los Juegos Olímpicos de México. Otro reconocido activista, Kareen Abdul-Jabbar escribía recientemente en una columna del Washington Post: "Lo que debería horrorizar a los estadounidenses no es la decisión de Kaepernick de permanecer arrodillado durante el himno nacional. Lo malo es 50 años después de que Ali estuviese sancionado sin poder boxear y Tommie Smith y John Carlos condenados al ​​ostracismo público y amenazados de muerte por levantar el puño en México, todavía tenemos que llamar la atención sobre las mismas desigualdades raciales. La falta de solución a este problema es lo que es realmente es anti-estadounidense”.

Peter Norman, aux côtés de Tommie Smith et John Carlos.

Fuente de la imagen: Eurosport

George Foreman, oro en aquellos legendarios Juegos de México, se mostró crítico con estas manifestaciones: "El deporte es libre. Es cuando todo el mundo puede unirse y competir. Hay atletas que no saben de lo que hablan. Politizar el deporte no me gusta y nunca me gustó”. Otros como Otros han invitado a Kaepernick a defender a su país activamente y tomar el ejemplo de Pat Tillman, estrella en el High School que abandonó su carrera en la NFL tras los ataques terroristas del 11 de septiembre para alistarse en el Ejército, muriendo poco después en las montañas de Afganistán en 2004.

John Carlos tenía 23 años cuando protagonizó la protesta en México. Días después él y Smith fueron suspendidos por el equipo de Estados Unidos y enviados a casa desde México. Los siguientes diez años fueron un calvario para Carlos cuyo matrimonio se fue a pique por el vacío social al que fueron sometidos él y su esposa. Por eso hoy el veterano velocista apoya incondicionalmente a Kaepernick. “Nosotros plantamos las semillas y ahora se está viendo el fruto de nuestro trabajo”. Sin embargo, los detractores del quaterback le echan en cara que es muy sencillo erigirse en portavoz de los oprimidos ganando 11,9 millones de dólares al año. A lo que el de los 49ers ha respondido: “No soy representante de nadie. Pero he decidido señalarme con todo lo que eso supone. Tenemos una responsabilidad y debemos asumirla”. Seguro estas palabras suenan bien al viejo John, héroe de México, que a sus 71 años sonríe adivinando en Kaepernick, un nuevo eslabón de la cadena que forman Ali, él mismo, Tommie Smith o Kareen Abdul-Jabbar.

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