A Bale lo condenó Florentino y lo sentenció Cristiano Ronaldo. O vicecersa, tanto da. El galés fue uno de los grandes caprichos de Florentino, que rompió el mercado pagando 100 millones por su fichaje al Tottenham. Cifra que aireó Daniel Levy ante el monumental de Florentino, que temeroso de los celos de Cristiano, maquilló la cifra para no superar el desembolso hecho por CR. Sin embargo, Bale entró con mal pie al hacerse público que derrocaba al portugués como el fichaje más caro.

No obstante, el episodio de produjo la fractura definitiva entre Cristiano, Florentino y Bale fue aquel en el que Pérez dijo al luso delante de toda la plantilla: "Gareth será el próximo Balón de Oro del Real Madrid y Cristiano nos ayudará a que sea así ". Aquello incendió el ego de Ronaldo, que entró en cólera porque aún se veía ganando un par de Balones de Oro más a Messi, como ocurrió. Bale aquel día ni entendió el comentario del presidente, pero se convirtió en un rival más de Cristiano sin saberlo y el portugués comenzó a distanciarse irreversiblemente del ser superior.

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Bale no jugó en su sitio en el Real Madrid durante mcuhos años. Lo hizo a pie cambiado porque Cristiano se empeñó en jugar a la izquierda para arrancar sus estampidas hacia adentro. Aún así, Bale ha marcado goles decisivos y ha aparecido en momentos cumbres de la historia reciente del madridismo. Pero las lesiones de espalda, un problema recurrente que el galés descuidó por su afición al golf, le provocaron una lista interminable de molestias musculares. Entre su pérdida de protagonismo, su perfil bajo en un vestuario en el que nunca encontró amigos y sus problemas físicos, Bale ha terminado rendido a la dolce vita de la que ha disfrutado en Madrid. No es menor el detalle de no tener a los paparazzis apostados en la puerta de su casa, como le ocurre en Inglaterra. De ahí que disfrutase de su vida madrileña y se aferrase al contrato que le firmó Florentino.

Se marcha Bale dejando un tufillo de jugador vago, acomodado, un pechofrío. Un futbolista con el ego bajo par que no encajó en esa hoguera de la vanidades que es el vestuario del Real Madrid. Y no encajó por su falta amor propio, por su indolencia y esa alarmante ausencia de competitividad que de haber tenido, probablemente le habría situado por encima de Benzema y no lejos de Cristiano. Mucho mejor dotado técnicamente que el luso, Bale vuelve al Tottenham, su zona de confort, abandonando su jaula de oro. La pregunta que surge en su retirada es sencilla: ¿llegó a triunfar el galés o se marcha fracasado? Más que un fracaso suyo, servidor diría que es un fracaso de quienes no supieron cómo rentabilizarle y motivarle. Sea como fuere, que le quiten lo bailao.

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