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Blog De la Calle: Chutar

Blog De la Calle: Chutar

El 30/06/2019 a las 22:07Actualizado El 30/06/2019 a las 22:19

La Rojita gana la Eurocopa Sub-21 desenterrando el arte de chutar. Pegar a la pelota desde cualquier sitio. Un recurso en desuso en tiempos de toque y posesión.

Chutar. A chutar se aprende en el fútbol callejero del barrio. Ese que se juega con porterías sin larguero y balones destartalados. Chutar no es disparar ni rematar. Lo primero se hace desde una distancia que encierra un peligro inherente en la jugada. Rematar es finalizar, coronar, concluir una ocasión con un golpeo inevitable. Chutar encierra más fe que disparar y, por supuesto, más ambición que rematar. Es creer en ti. Generar de la nada una ocasión. Fabricar un gol desde una posición inverosímil o en el mejor de los casos, improbable.

Chutar es una acción inherente al fútbol que suena anacrónica en estos años de posesión en los que el toque de la España de Luis Aragonés y el Barça de los nietos de Cruyff y de Guardiola gobiernan el juego. El disparo se ha convertido en uno de los grandes desterrados de este fútbol moderno en el que se minimizan los riesgos. Hace años que los centrales flotan a los atacantes hasta llegar a la corona del área, despreocupados por evitar un recurso que ha ido perdiendo protagonismo y más atentos a tapar los pasillos interiores por los que Iniesta, Silva o Xavi filtran sus pases.

Sin embargo, en la Eurocopa Sub-21 hemos visto a España reivindicar el viejo arte del disparo. Dani Ceballos clavó un trallazo en la escuadra de Italia en el primer partido ante el asombro local. Fornals rescató a la Rojita ante Bélgica con un zapatazo postrero cuando el partido languidecía. Fabián y Ceballos limpiaron las telarañas de las escuadras de la portería polaca y Mayoral fusiló sin misericordia al guardameta francés en semifinales. Como no podía ser de otra forma, España abrió las hostilidades en la final ante los alemanes, históricos dominadores de la suerte del disparo, con un tremendo zapatazo de Fabián que el arquero teutón vio pasar como un obús hacia la red en el minuto 6. El exbético recogió una pelota en la línea medular, recorrió desahogadamente 25 metros con los rivales flotándole y abrochó un zurdazo en la base del palo de la portería alemana para adelantar a España. Alguien no había hecho su trabajo de scouting en Alemania...

El 9 falso es un magnífico recurso cuando tienes futbolistas asociativos en las labores de creación como Ceballos, Dani Olmo y Oyarzábal. Pero aún tiene más sentido si por detrás de ese delantero alineas centrocampistas con una pegada descomunal como los que despliega De la Fuente. España se ha proclamado campeona de Europa devolviendo la ilusión a una afición a la que ha seducido con su fútbol este equipo majestuoso en el trato del balón y exuberante ofensivamente. Pero sobre todo, con un equipo que ha resucitado el viejo arte de chutar. Chutar desde cualquier sitio. Chutar con cualquier pierna. Chutar a gol.