Getty Images

Blog De la Calle: Lopetegui tiñe de blanco la Roja

Blog De la Calle: Lopetegui tiñe de blanco la Roja

El 13/06/2018 a las 00:27Actualizado El 13/06/2018 a las 08:06

Julen jugaba con dos barajas. A España la dirigirá en Rusia el entrenador del Real Madrid, quien traiciona la estabilidad de la selección por el interés propio.

España es la Meca del cainismo. El Hollywood de la puñalada trapera. Un país en el que su seleccionador de fútbol es capaz de dispararse en el pie tres días antes de un Mundial por anteponer sus intereses personales a los del grupo y de la nación, hipotecando, de paso, la poca o mucha autoridad que se había ganado ante sus jugadores. En el país de las trincheras, a Lopetegui no se le ha ocurrido mejor idea que pintar una raya en el suelo y posicionarse a un lado. Un ejercicio de una torpeza estratégica incalculable.

Julen Lopetegui ha traicionado a la Selección. Tres semanas después de renovar con España hasta 2020, y lo que es peor, 72 horas antes del inicio del Mundial, el técnico ha mandado un mensaje claro al mundo del fútbol: el seleccionador de España prioriza el Real Madrid a la Selección. Por eso convierte en papel mojado la foto con Rubiales y Hierro. Por eso ha antepuesto su interés al del grupo detonando una bomba de relojería tres días antes del inicio del Mundial en un grupo que ya no le volverá a mirar de la misma forma porque les ha dejado tirados. Nada será igual porque desde ayer el entrenador del Real Madrid dirige a España.

El Real Madrid necesitaba un entrenador para salir cuanto antes del atolladero en el que le había metido la marcha de Zidane. Lopetegui ha encontrado a uno que encaja bastante bien en el perfil políticamente dócil que permita a su presidente moverse a sus anchas: hombre de la cuadra de Jorge Mendes como Cristiano Ronaldo, entrenador que cuenta con el visto bueno del vestuario blanco (es decir, con Sergio Ramos), técnico más gestor que intervencionista, entrenador con pasado blanco, técnico de perfil blando que asumirá obediente la planificación de la plantilla a Florentino...

Sin embargo, el Real Madrid arriesga mucho con esta decisión porque produce un efecto negativo que alimenta el antimadridismo al desestabilizar el hábitat de la Selección por el inoportuno timing de la decisión. ¿Podía haber comunicado su elección dentro de un mes? Evidentemente, no. Pero hacerlo ahora suma un riesgo añadido a la decisión de Florentino: si Lopetegui no gana el Mundial o no llega lejos, el Real Madrid habrá sentado en su banquillo a un técnico que fracasó con el Oporto y, sobre todo, con España. Especialmente difícil será digerir esto último para el madridismo, que vería cómo Lopetegui llegaría estigmatizado por ese hipotético fiasco en Rusia.

A partir de ahora cada decisión, cada declaración, cada gesto, será interpretado por los aficionados, la prensa, los rivales y probablemente hasta por sus jugadores como la orden del inminente entrenador del Real Madrid. La atmósfera podría ser irrespirable si el resultado ante Portugal no es el esperado o si el juego sigue siendo tan denso como en los amistosos ante Suiza o Túnez. Tampoco salen bien parados Rubiales y Fernando Hierro, a los que Lopetegui deja tirados en su apuesta de renovación. Julen se irá después de 27 partidos, en el mejor de los casos, como seleccionador. Solo si es capaz de ganar el Mundial, quedaría justificado el riesgo de la apuesta.

Lopetegui ha jugado a dos barajas. Por mucho que quiera enmascararlo, ha roto su palabra y ha traicionado a los internacionales poniendo en peligro la estabilidad del grupo por apostar por su interés individual. Decía Pep Guardiola que "Luis Aragonés hizo que la selección fuese el equipo de todos y cambió la mentalidad de un país. Logró que la nación entera se creyera que no solo podía ganar, sino que debía hacerlo y no conformarse con ello, sino todo lo contrario e ir por más". Después de años reconstruyendo la frágil imagen de la selección a base de títulos, Lopetegui ha conseguido, sin haber mediado Eurocopa o Mundial, volver a dividir al país y al vestuario. La Roja va de blanco. La Selección, el equipo de todos, lo es un poco menos desde ayer.

0
0