Getty Images

Blog De la Calle: Palabra de Gigi

Blog De la Calle: Palabra de Gigi

El 17/05/2018 a las 19:35Actualizado El 17/05/2018 a las 19:45

Gianluigi Buffon se despide de la Juventus. Y lo hace diagnosticando el mal del fútbol italiano: "Me cuesta creer que Italia ya no consiga crear talentos".

Semana de aristocráticas despedidas en el fútbol. Andrés Iniesta se marcha del Barcelona, su equipo de siempre, su único amor, por honestidad. Sostiene el genio de Fuentealbilla que no está capacitado para mantener el nivel competitivo que exige un equipo de la talla del Barça. Pero Andrés no colgará las botas, ha preferido salir de su zona de confort para saborear su último trago futbolístico en un país desconocido y lejano como Japón con un fútbol más asequible.

El otro mito que deja su club es Gianluigi Buffon. El cancerbero italiano no probará en ningún fútbol exótico. Jugará su último partido con la Juventus la semana que viene y se quedará con las ganas de hacer su último servicio a la azzurra, porque sorprendentemente, o quizás no, Italia no estará en el Mundial de Rusia. Buffon ha conversado con Gerard Piqué en el portal de Player's Tribune. Una charla agradable y transparente en la que el portero ha dejado un mensaje inquietante, pero muy significativo al respecto de la vulgarización de la selección italiana.

" Me cuesta creer que Italia ya no consiga crear talentos como los de antes. Cuando entré en la selección estaban Baggio, Del Piero, Totti, Inzaghi, Montella, Vieri… Muchísimos grandes talentos. Pero en los últimos 10 años veo que Italia tiene buen equipo, no somos malos, pero sin los talentos que había antes. Sin ciertos jugadores cuesta mucho conseguir resultados, victorias. Lo que creo que ha mejorado en estos 10 años es el gran sentido de pertenencia. Durante estos 10 años hemos tenido malos resultados, pero llegamos a la final de la Eurocopa 2012, un buen papel en la del 2016, porque tenemos un orgullo que a veces nos permite hacer más de lo esperado", señaló el portero.

Italia, que carga con la etiqueta histórica del catenaccio, siempre ha organizado su fútbol en torno a un fantasista. Un trescuartista con magia en las botas capaz de generar fútbol en el balcón del área, ya fuesen goles o asistencias. Como bien decía Buffon, ya no hay futbolistas como Baggio, Del Piero o Totti. Ni tan siquiera talentos del área, jugadores a los que se les caían los goles de los bolsillos como Montella, Inzaghi o Vieri. Ni fantasistas ni capocannonieri.

El vilipendiado Balotelli apenas justificó su fama en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. En la semifinal ante Alemania, Joachim Löw cometió un error garrafal en la rueda de prensa previa a la semifinal en Varsovia. "Alemania está haciendo el mejor juego de la Euro y es la clara candidata al título", advirtió en la sala de prensa ante la mirada atónita de quienes presenciábamos su intervención. Los italianos se frotaban las manos. Balotelli deslumbró e Italia, con Pirlo de metrónomo, barrió a la Mannschaft (3-1). Pero Súper Mario no era capaz de centrar su disoluta cabeza en el campo. Belotti, Zaza, Inmobile, El Shaarawy, Inmobile, Insigne, Quagliarella, Di Natale... En los últimos años la delantera italiana ha registrado un estéril devenir de buenos jugadores de clubes sin jerarquía internacional.

El último gran talento del fútbol italiano se encuentra en Toronto regalando brochazos de su arte en una liga más publicitaria que futbolística, la MLS. Sebastian Giovinco tenía todo para ser el fantasista que la azzurra lleva años buscando, pero su carácter esquivo le empujó a convertirse en cabeza de ratón. Hoy Italia es una selección carcomida por la falta de talento. Un equipo con un sentido de la identidad que dispara las prestaciones de sus jugadores por encima de sus posibilidades. Pocas camisetas pesan tanto como la italiana. Posiblemente solo la uruguaya. Que se lo digan a los brasileños.

Hay un chiste que demuestra la competitividad de los italianos. Preguntado Eric Cantona por sus favoritos para ganar el Mundial, el que fuera genial delantero del United y del Leeds, incluyó a Italia. A lo que el periodista le recordó que no estaría en Rusia. "Da igual, a los italianos nunca hay que descartarlos", resolvió el francés. Bromas aparte, hay más talento en la pareja de centros de la selección de rugby de Italia que en la delantera de la azzurra. Buffon verbaliza la enfermedad del fútbol italiano. Se acabó la poesía. Adiós a la primavera. Palabra de Gigi.

0
0