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Blog Sports&Music: Paul Gascoigne, la leyenda de los 'Geordie boys'

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Paul Gascoigne grabando la canción 'Fog On The Tyne'

Fuente de la imagen: Getty Images

PorEurosport
01/08/2020 a 09:04 | Actualizado 01/08/2020 a 14:24

Un ídolo caído, un juguete roto, un personaje que no supo o no pudo digerir la popularidad. Hablamos de Paul John Gascoigne, uno de los mayores talentos del fútbol inglés, un geordie boy que brilló en los 90 a la misma velocidad con la que destrozaba su vida consumida por el alcohol y las drogas.

Nacer en Gateshead, a la otra orilla del Tyne, frente a Newcastle, debe de imponer. Clase trabajadora, una madre fanática de los Beatles (de ahí el Paul John de Gascoigne, por Paul McCartney y John Lennon), un padre que se fue demasiado pronto…un presagio de lo que vendría después. Pequeños robos, adicción a las máquinas tragaperras, asiduo de los tribunales de menores, los primeros años de la vida de Gazza no fueron precisamente felices salvo por un importante detalle: el balón de fútbol.

Paul Gascoigne (2020)

Fuente de la imagen: Getty Images

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Y es que Paul Gascoigne era bueno con un balón de fútbol. Rematadamente bueno. El mejor de una generación de futbolistas ingleses. Era como George Best, pero sin cerebro, decían de Gazza. Se inició, como no, con las Urracas de St James Park, el punto de partida de una larga trayectoria en la Premier y fuera de las islas, con escalas en los Spurs (la de veces que se arrepintió Ferguson por no ficharle para el Man U), el Lazio (mil lesiones), el Rangers (amenazado de muerte por sus propios aficionados tras una celebración), el Boro, los toffees del Everton, el Gansu de la lejana China, el Burnley y, finalmente, el Boston United. Fue tan bueno como problemático. Bromista incorregible hasta la pesadez (bajar los pantalones a sus compañeros en momentos delicados era un clásico), celebraciones de dudoso gusto (la famosa ‘silla del dentista’ en la que simulaba una ingesta salvaje de alcohol), siempre nos quedará la duda de qué hubiese sucedido con la carrera de Paul Gascoigne de haber tenido una vida personal más ‘normal”.

Paul Gascoigne & Diego Maradona

Fuente de la imagen: Eurosport

La ‘Gazzamanía’ llegó a extremos como la publicación (ironías de la vida, en el sello Best Records), aprovechando el tirón del Mundial de 1990, de un sencillo con dos temas. En la cara A, ‘Geordie Boys’, un rap de dudoso gusto en el que se hablaba de los peculiares nativos del Tyneside, especialmente los de Newcastle (poca broma, que a esta cofradía pertenecen, aparte de Gascoigne, el cantante de AC/DC, Brian Johnson; Sting o Mark Knopfler), inconfundibles por su fuerte acento, su afición a la bebida y la alegría de vivir; mientras que en la cara B se encontraba el tema, Fog on the Tyne, versión de la original de 1970 publicada por el grupo Lindisfame. Ni que decir tiene que el single fue disco de oro, alcanzando el número dos de las listas británicas.

El resto de la vida de Paul Gascoigne es historia, triste historia. Arruinado, demacrado, alcoholizado (las fotos en la calle, mal vestido, con un cigarrillo en la boca y el rostro descompuesto, dieron la vuelta al mundo), ingresado mil veces a la fuerza en clínicas de desintoxicación, carne de cañón de los implacables tabloides británicos, enfrentado a su ex mujer y a su hijo tras la emisión del documental de Channel 4, Saving Gazza -“mi padre posiblemente morirá pronto”, afirmaba Regan con solo 12 años de edad-. En resumen, un juguete roto que alcanzó la gloria con el fútbol y bajó a los infiernos con sus adicciones. Todo un geordie boy.

Por Luis Jiménez

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