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Blog Uría: Querido Torrichano: esto es el BORM

Blog Uría: Querido Torrichano: esto es el BORM

El 04/02/2018 a las 15:33Actualizado El 04/02/2018 a las 15:45

Para contar que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas están los pretorianos del Boletín Oficial del R. Madrid. Que cada palo aguante su vela

Mi estimado compañero Nacho Torrico, representante de la nueva ola periodística de estos convulsos tiempos que a la profesión le ha tocado vivir, me preguntaba hace horas qué es eso del BORM. Le comenté que el término, con copyright de otro compañero, Carlos Bosch, no responde a las siglas del Boletín Oficial del Estado (BOE), ni tiene nada que ver con las del Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM), sino que busca denunciar las habituales prácticas del BORM, el Boletín Oficial del Real Madrid, según Carlos Bosch. Es decir, alude a la manera de hacer periodismo de los medios que, por convencimiento o negocio, se han entregado al Real Madrid, su becerro de oro en aras de la audiencia. Sostienen que el Madrid tiene que ser noticia siempre, hasta cuando no lo es y que el Madrid siempre es lo único que importa en el mundo, incluso cuando no le importa ni a los propios seguidores del Madrid, porque quieren hacer creer a los demás que, si no existiera el Madrid, el mundo se acabaría. Cada quien hace el periodismo que quiere. O el que puede. Y el que ha decidido llevar a cabo la abrumadora mayoría de medios de este país, con la tarea de sobrevivir a costa de su propia credibilidad, es el de aparato propagandístico del club blanco. Si gana,cada triunfo es una epopeya. Si pierde, la casa siempre gana, porque cada derrota es un drama planetario. Si gana, gloria. Si pierde, desastre. Si cae en barrena, fichajes, Si vuelve a perder, más fichajes. Si no ficha, clavo ardiendo. Y si no hay clavo ardiendo, más fichajes. Lejos de hablar de los méritos de otros equipos o de la actualidad de otros clubes, que por lo visto no son de Dios, todo gira en torno al Madrid. O mejor dicho, a lo que ellos creen que debe ser el Madrid, porque no es lo mismo la opinión publicada que la opinión pública. Nada indigno, pero insufrible y predecible.

Otro cantar, más cuestionable, es cuando el BORM, en su esfuerzo por evangelizar al personal convenciéndole de que el bien es blanco y el mal es el resto del mundo, pone su maquinaria a funcionar, por tierra, mar y aire, para echar porquería a los rivales del equipo que sustenta su negocio. Si en los años de Santiago Bernabéu existió el famoso fondo de reptiles – una carta del fallecido Saporta alertaba al presidente de que había que dejar de pagar a diferentes periodistas que cobraban del club en una tienda de pianos de la capital-, ahora existe el BORM, el Boletín Oficial del Real Madrid, formado por diferentes órganos, medios o personajes que no están en nómina del club aunque en ocasiones lo parezca, y que conforman un altavoz tan potente como ruidoso. Televisiones, radios y periódicos, entregados a la causa y al espíritu del BORM, se dedican, en cuerpo y alma, a ensalzar al Madrid sea cual sea su situación, al tiempo que echan porquería a su rival directo, el Barça. Si el Madrid pierde es culpa de los árbitros, pero nunca del Madrid. Si el Barça gana es porque está en un perfecto estado de forma arbitral, pero nunca por sus méritos. Villarato vendo y para mí no tengo. Alguien podría decir, con razón, que el Barça tiene sus propios altavoces, su propio BOFCB, Boletín Oficial del Fútbol Club Barcelona, y es cierto. La diferencia fundamental consiste en que los medios afines al Barça no presumen de representar a todas las aficiones con el ánimo de edulcorar su pasión por el Barça, porque esos medios se enorgullecen de estar íntimamente ligados al equipo que potencian, mientras que los medios del BORM, el Boletín Oficial del Real Madrid, loan a su equipo con el mismo entusiasmo con el que ningunean a otras aficiones y equipos, con un cinismo a prueba de bombas. Es la dualidad eterna. El bucle cansino. Sólo existen ellos. El resto sobra.

El Madrid, en su grandeza, siempre tuvo quien escribiera su relato. El de sus títulos y épica, porque se lo ganó en el terreno de juego. También existió siempre una corriente de antimadridismo, minoritaria, tanto en la calle como en algunos medios. Sin embargo, la aversión al blanco, el rechazo sistemático al Madrid, se ha disparado, de manera brutal, no gracias al propio Real Madrid, ni a su presidente, ni entrenador, ni jugadores, sino a las formas prepotentes, surrealistas, previsibles e insoportables de las fuerzas vivas de la propaganda del club. Muchos aficionados del Madrid no quieren una prensa entregada y al servicio de la causa, con personajes sacados de una barraca de feria que, con los ojos inyectados en sangre, defienden todo lo que huela a Real Madrid, aunque sea indefendible. Hay quien vive convencido de que ayuda al Madrid y lo que está haciendo, en realidad, es fomentar su destrucción. Los memes madridistas, empeñados en formar parte de la iconografía del club, no están potenciando su relato, sino deformando su realidad, abochornando a la gente del Madrid y por supuesto, aún más a los que no son del Madrid.

No hay estabilidad, ni análisis. Todo es un disparate. Si se gana, la de Dios. Si se pierde, la hoguera. Un día fulano merece el Balón de Oro y cinco minutos después, se le fusila al amanecer. Y viceversa. Leña al mono, que es de goma. Cierto sector del periodismo, que no informa porque milita y que no se cuestiona al poder porque se ha puesto de su lado, saca pecho de sus logros. Dicen que sirven al Madrid, pero en realidad, se sirven de él. El Madrid, como el resto de equipos, no necesita profetas, bufones o escribas del favor con favor se paga. Hay aficionados convencidos de que la prensa existe para apoyar a un equipo, justificarlo y defenderlo, haga lo que haga o juegue como juegue. Craso error. Hay quien cree que todos los periodistas comen del Madrid, pero algunos, aunque parezca mentira, comen de su profesión y atención, exclusiva: no trabajan para la televisión oficial del club, ni tampoco para la oficiosa. No se trata de dar lecciones, ni de pontificar, que cada cual haga el periodismo que quiera o el que pueda. Eso sí, si usted, querido lector, sea del Madrid o no, trate de entender que no existe el periodismo objetivo, porque objetivo viene de objeto, que las opiniones y los enfoques siempre son subjetivos y que, en estos tiempos que corren, debería bastarnos a todos con un periodismo que intente ser honesto. Uno que trate con respeto a todos los equipos y sus aficiones, hagan el ruido que hagan. Vende menos, pero reconforta más. Para lo otro, para contar que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, están los pretorianos del Boletín Oficial del Real Madrid. En eso, querido compañero y amigo Torrichano, en eso consiste la esencia del BORM.

Rubén Uría / Eurosport

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