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Carta abierta de Adelardo Rodríguez al 'Pechuga' San Román

Carta abierta de Adelardo Rodríguez al 'Pechuga' San Román

El 11/11/2015 a las 13:24Actualizado El 11/11/2015 a las 13:47

Como decías pese a ser el eterno suplente, "yo siempre en mi Atleti aunque sea para hacer sombra al botijo".

Luis te espera con los brazos abiertos, estoy seguro que te saca de titular para defender la portería del cielo, la misma que defendiste con orgullo en el Atlético. Gracias por haberme permitido conocerte, compañero ideal, con una sonrisa siempre en la boca y siempre derrochando coraje y corazón.

Querido Pechuga,

Hoy es un día triste para los atléticos, pues no solo hemos perdido al entrenador y motivador de nuestra Asociación de Veteranos sino también al alma máter de un grupo de viejos amigos que llevan el corazón pintado de rojo y blanco.

Te pasaste muchos años esperando tu oportunidad en el banquillo, cuando lo fácil hubiera sido huir del Manzanares en busca de mayor fama y fortuna. Tú elegiste seguir luciendo nuestra camiseta, la ilusión de tu vida. Como decías “yo siempre en el Atleti aunque sea para hacer sombra al botijo”. Pero no es cierto, tú valías mucho más que para eso. Eras un magnífico portero, elegante, con gran inteligencia, pero coincidiste con otros fenómenos de la época y eso privó de haberte disfrutado más tiempo sobre el verde.

¿Te acuerdas de cómo nos reíamos cada vez que contabas eso de que la sociedad Adelardo y San Román ha sido la que más partidos ha jugado con la camiseta de nuestro Atleti? ¿Recuerdas cómo nos reíamos recordando las broncas con Glaría, otro gran rojiblanco como tú tras aquel gol en propia meta en Brasil o tras aquella cesión con el equipo atacando en Zaragoza, que a ti, como portero visionario, te pilló fuera del área?

Luis ya te espera con los brazos abiertos, ya sabes que está preparando un equipo allí arriba. Tranquilo, estoy seguro que te saca de titular para defender la portería del cielo, la misma que con orgullo defendiste en tus casi diez años de rojiblanco.

Doy gracias a la vida por haberme permitido conocerte y ser tu amigo desde hace cincuenta años. Fuiste un compañero ideal, siempre haciendo piña con todos nosotros, siempre con una sonrisa en la boca, siempre con un gesto amable y siempre derrochando coraje y corazón.

Hasta siempre,

Tu amigo Adelardo Rodríguez

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