Resulta extraño que la UEFA haya decidido que la UWCL, máxima competición continental, se dispute en el país con más casos de coronavirus en toda Europa y principal lugar de riesgo. Sea como fuere, Anoeta y San Mamés acogen esta fase final y el Clásico destinado a disputarse hace unos meses se encuentra más desnivelado si cabe que el último precedente.
La razón, además de la bárbara superioridad azulgrana antes del parón, tiene que ver con los numerosos casos de Covid-19 en el Atlético de Madrid: hasta cinco, provocando bajas importantísimas en el once titular de Dani González. La joven estrella Deyna Castellanos, la goleadora Charlyn Corral, la eléctrica Leicy Santos, la siempre solvente Laia Aleixandri y la incombustible Silvia Meseguer. Tampoco estará Ludmila por sanción y Virginia Torrecilla, que se recupera tras ser intervenida por un tumor cerebral.
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El Atlético tuvo que paralizar la actividad en el centro deportivo Wanda de Alcalá de Henares durante dos semanas, lastrando al resto del equipo a una cuarentena que les privó de césped y balón. Y el técnico rojiblanco se ha visto obligado a contar únicamente con 14 futbolistas del primer equipo y tres del filial. No obstante, la dirección ha realizado hasta ocho fichajes en las últimas semanas y seis de ellos han podido ser inscritos (se quedan fuera Peyraud-Magnin y Grace Kazadi). El resto (Lindahl, Guagni, Merel, Moore, Knaak y Laurent) apuntan incluso a ser titulares.
“A nivel de ilusión y motivación, el Barcelona difícilmente va a llegar a nuestro nivel”, señala un Dani González que tomó las riendas del equipo tras el cese de Pablo López, que duró apenas tres meses en el banquillo dejando al equipo a nueve puntos del Barça, a la postre campeón. Puede que en ilusión no supere al Atlético, pero el equipo de Lluis Cortés lo tiene todo no solo para superar la eliminatoria, sino para considerarse firme candidato a lograr su primer título de Liga de Campeones. Subcampeón la pasada temporada, el Barça ha dado el salto de calidad que se le presuponía, formando una plantilla galáctica que pocos en el continente pueden igualar. Solo el ataque, con Jenni Hermoso, Oshoala (26 goles en 26 partidos), Caroline Hansen o Lieke Martens, ya asusta. En Liga, las culés superaron el ratio de 4 goles por encuentro. En la final de la Supercopa le endosaron un 1-10 a la Real Sociedad, campeona de Copa de la Reina.

Oshoala (Barcelona)

Fuente de la imagen: Getty Images

El Barça sí ha podido prepararse a conciencia, disputando amistosos ante rivales internacionales, y sabe que con el formato a partido único todo se iguala, incluso con un todopoderoso Lyon o el Wolfsburg de Pernille Harder. Los últimos enfrentamientos con el Atlético, además, son muy halagüeños: no han perdido en los últimos cuatro, con tres victorias y un empate, incluyendo un 6-1 esta misma temporada. Además, el hecho de haber ganado la Liga, título que no se conseguía desde 2015, ha liberado a las azulgranas de esa presión que acarreaban desde hace tiempo.
El duelo español, que debería ser una fiesta del fútbol femenino en una ciudad maravillosa, será sin público y estará muy desequilibrado en comparación al espectáculo que podría habernos ofrecido. Al menos volveremos a ver rodar el balón, casi medio año después de la última vez.
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