La historia del malogrado equipo de futbolistas ucranianos en el llamado equipo FC Start que tuvo la osadía de ganarle un partido en plena Segunda Guerra Mundial a los soldados de la Wehrmacht de Hitler, lo que les costó la muerte posterior.

Este hecho real es el que inspiró la película ‘Evasión o victoria’ en 1981 de John Huston, con Sylvester Stallone y Michael Caine como principales protagonistas, que ha pasado a la historia como una de las mejores de fútbol con el inolvidable gol de chilena de Pelé en el estadio parisino de Colombes. Pero también hubo más películas, en la década de los sesenta, como las rusas ‘Tercer tiempo’ y el ‘Partido de la muerte’ o la húngara ‘Két félidő un pokolban’ (Dos tiempos en el infierno).

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'Dos tiempos en el infierno'.

Fuente de la imagen: Eurosport

Sobre aquella historia en plena guerra han abundado diferentes versiones, más dramáticas o menos, aunque la más reciente, de 2012 por parte de un diario de Kiev, parece finalmente la más veraz a la vista del trabajo investigador de conversar con testigos supervivientes de la época.

Este último apunte dejaría los hechos no en un solo partido de revancha, el más famoso, el del 9 de agosto de 1942, sino hasta en diez (siempre con triunfos locales) y desmiente que los jugadores locales se supieran amenazados porque pagarían con su vida la afrenta de ganar a los alemanes. Sí que fueron varios de ellos llevados a campos de concentración (casi lo mismo que sentenciarles a muerte), donde fueron torturados y fusilados. Pero se explica que no hubo especial violencia por parte de los alemanes en los partidos (en una foto conjunta todos sonríen) y que la tragedia posterior llegó por orden del alto mando, que palidecía con las derrotas, al peor de las propagandas.

Foto conjunta tras un Start-Flakelf.

Fuente de la imagen: Eurosport

El FC Start nació del inquebrantable deseo de un hincha de Kiev, el panadero de origen alemán Josef Kordik, por recomponer al Dínamo desintegrado por la invasión alemana de Ucrania. Fue juntándolos hasta crear también con jugadores del Lokomotiv de Kiev el FC Start, que ganaba sin parar en lo que quedaba de torneo local y otros amistosos informales contra guarniciones militares extranjeras pese a estar desnutridos y mal equipados en plena guerra de ocupación. Así que un equipo de la Luftwafe, el Flakelf (defensa antiaérea), les pidió partido: 5-1 para el Start.

En el estadio Zenit de Kiev, y con el arbitraje de un oficial de las SS, se jugó la revancha. El Start se negó de primeras a hacer el saludo nazi ante los invasores y jugó luego a ganar superando la dureza permitida a los germanos. 3-1 al descanso pese al arbitraje para el 5-3 final pitado antes de los 90 por la humillación que sentían los militares alemanes en el campo y sus oficiales en la grada.

En recuerdo a la gesta hay un monumento en el estadio del Zenit de Kiev, que se llama Start desde 1981 por aquel equipo. En una placa reza la frase: “De la rosa sólo nos queda el nombre”.

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