El verano de 2016 fue movido en el Atlético de Madrid. Tras caer derrotado en la final de Champions en la tanda de penaltis ante el Real Madrid -la segunda final en tres temporadas-, parecía que la etapa de Diego Pablo Simeone llegaba a su fin. El mazazo había hecho especial daño a un técnico que, hasta la fecha, se mostraba inquebrantable ante las adversidades. Pero Simeone decidió seguir. Tocaba reforzar un equipo con un bloque sólido pero con importantes zonas pendientes de apuntalar. Llegaron como nombres destacados Kevin Gameiro, Nico Gaitán o Sime Vrsaljko, pero aquel verano aterrizó también en el Vicente Calderón un joven Diogo Jota que venía de maravillar en el Paços de Ferreira portugués con un descaro inusual en un jugador de su edad -19 años-.
Diogo Jota fue presentado en el Vicente Calderón junto a otro futbolista que tampoco llegaría a debutar en partido oficial: Rafael Santos Borré. En su presentación para los canales del club, el portugués confesaba que "estar en un club con esta grandeza me hace estar muy orgulloso", a la vez que prometía "pelear para afianzarme en el club". Diogo Jota, ajeno a lo que le depararía el destino apenas unas semanas más tarde, confiaba en tener "una temporada de aprendizaje" y esperaba "entrar en los planes del entrenador".
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Diogo Jota participó en cuatro partidos de pretemporada ante Numancia, Melbourne, Crotone y Cádiz, llegando a anotar un bonito gol frente a los italianos y participando en una gira por Australia con el equipo. Sin embargo, Diego Pablo Simeone estimó que la verticalidad y desborde del luso no le hacían meritorio de un puesto en una plantilla cuyo fichaje estrella -Nico Gaitán- prometía un perfil similar. No acabaría brillando tampoco el argentino a orillas del Manzanares. Poco más de un mes después de su presentación, Atlético y Oporto llegaban a un acuerdo en el que cerraban la cesión del jugador.

Diogo Jota (Atlético de Madrid) FOTO: Twitter @atleti

Fuente de la imagen: Twitter

En el equipo portugués, Diogo Jota conocería al hombre que cambiaría su carrera. Y es que si Simeone había descartado su fútbol, Nuno quedaría prendado para siempre. Con él se lo llevó, nuevamente cedido, al Wolverhampton para su aventura inglesa, tras una nueva pretemporada colchonera en la que no convenció a Simeone. En Inglaterra viviría el ascenso a la Premier como primer gran logro y la participación europea como colofón a tres años en los que marcó 44 goles y repartió 18 asistencias en 131 encuentros. Entre medias, el conjunto inglés hizo efectiva la cláusula de compra por 20 millones de euros. Restando los siete millones que había costado, quedaban para las arcas del club trece millones de euros, una cantidad que se antojaba jugosa en el Atlético por un jugador que ni siquiera había jugado en partido oficial, pero muy lejana a la que terminaron ingresando los 'Wolves' por él.
El verano de 2020, el Liverpool ataba a un jugador que ya había dejado su huella en la liga inglesa a cambio de 43 millones de euros. Jurgen Klopp logró encajar al jugador en un entramado ofensivo con piezas del calibre de Mo Salah, Roberto Firmino o Sadio Mané. La respuesta de Diogo Jota ha sido aprovechar las oportunidades que ha tenido, convirtiendo 16 tantos en sus 39 encuentros. Ahora, vivirá un encuentro especial siempre y cuando le respeten unas molestias que le apartaron del último partido. En el Atlético han cambiado muchas cosas, pero el dueño del banquillo sigue siendo el mismo y Diogo Jota tendrá ganas de demostrarle que se equivocó.
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