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Noruega, la pesadilla que truncó la carrera de Molina en la Selección

Noruega, la pesadilla que truncó la carrera de Molina en la Selección

El 11/10/2019 a las 20:57

José Francisco Molina, actual director deportivo de la Selección, fue uno de los mejores guardametas españoles de los noventa y principios de siglo. Surgido en la cantera del Valencia, pasó por varias cesiones y un amargo traspaso al Albacete antes de explotar definitivamente en el Atlético de Madrid.

Fue el portero del histórico doblete conseguido en la campaña 95-96, alzándose además con el trofeo Zamora. Su gran rendimiento tuvo recompensa: Formaría parte de la Selección que disputó la Eurocopa de 1996 en Inglaterra.

Su debut con la Roja llegó antes de aquella cita, en un partido de preparación celebrado en Oslo. En el Estadio Ulevaal, la España de Javier Clemente se enfrentó a Noruega, donde ya jugaba el mítico Ole Gunnar Solskjaer (ahora técnico del Manchester United). La alineación titular estuvo formada por Andoni Zubizarreta; Abelardo, Belsué, Hierro, Nadal, Ferrer; Amor, Guerrero, Luis Enrique; Manjarín y Pizzi. El partido habría sido un amistoso más, de esos que pasan sin pena ni gloria por los anales del fútbol. Acabó en 0-0, para más inri.

Pero lo que sucedió en la segunda mitad dejó al mundo boquiabierto. Corría el minuto 52 cuando a Clemente se le ocurrió hacer cuatro cambios de golpe: entraron Juanma López, Kiko, Alfonso y Donato. Poco después, López caía lesionado y el seleccionador español se encontró con un terrible problema: en el banquillo solo estaban Sergi Barjuan, no inscrito en el acta, y José Francisco Molina, el portero suplente. El tiempo pasaba y España seguía jugando con uno menos mientras Noruega crecía en juego y ocasiones. Entonces Clemente se acercó a Molina.

Molina, de extremo derecho en su debut ante Noruega

Molina, de extremo derecho en su debut ante NoruegaEurosport

“Al principio creía que no iba en serio pero cuando el seleccionador me ha indicado que saldría como jugador de campo me he sentido un poco extraño. Me sorprendió un poco, pero no le dije nada. Calenté y ya está ”, dijo el meta español tras acabar el partido. Antes de realizar la sustitución, se tuvo que retocar el ‘13’ para que fuera un ‘18’ en el dorsal de su camiseta. Luego recibió instrucciones: “Lo único que me comentó Clemente fue que me pegase a la banda izquierda y que hiciera lo que pudiese. Luego ha faltado un poquito de suerte para que marcara”. Y tanto. Un disparo suyo que lamió el palo fue la única ocasión de la Roja en toda la segunda mitad. En 12 minutos intervino ocho veces, de las cuales cinco fueron correctas. Lejos de desentonar, fue de los futbolistas más destacados en la zona de ataque española, algo que no dejó en buen lugar a Alfonso, Pizzi y compañía.

Pero el mejor del partido fue el portero de verdad, un Andoni Zubizarreta que firmó tres paradas de mérito ante los escandinavos. No fue el debut soñado en la Selección para su suplente, aunque para Molina fue de todo menos triste. “¿Por qué iba a ser triste? En la selección hay que jugar de lo que sea. Hay que estar preparado para todo. Lo importante es debutar, el sitio que ocupes da igual”. Clemente reconoció que se le fue de las manos, y que de haber sabido antes las normas que regía el reglamento habría dosificado más los cambios.

“No tuve dudas a la hora de sacar a Molina, aunque para él era una papeleta. Le hablé, lo convencí y aceptó de buen grado. Es más, casi hace un gol. Tiene buen nivel como jugador de campo, y la misión que le encomendé la cumplió bien. Me dijo que aceptaría jugar donde fuera por el bien del equipo. Esto es una piña, y había que improvisar sobre la marcha”. Hasta Hierro tuvo buenas palabras para el juego del portero reconvertido en extremo: “Hay que felicitar a Molina porque ha jugado fenomenal”. Curiosamente, Fernando fue el predecesor de Molina en la dirección deportiva de la Selección.

Si España entera quedó impresionada viendo al cancerbero del campeón de Liga jugando en banda izquierda con el dorsal retocado, a uno en particular no le gustó para nada la decisión de Clemente. Jesús Gil, propietario del Atlético, la calificó de “poca seria”. “A cualquiera le gusta debutar con la selección, pero lo tenía que haber hecho de otra forma. El puede estar feliz porque, además, ha estado a punto de marcar un gol, pero el entrenador no puede hacer lo que ha hecho. No estoy cabreado, pero no me parece normal. No me ha gustado”, declaró. “Lo que yo haga no tiene por qué gustarle o no a Gil”, respondió Clemente.

Un error que le costó caro

Molina jugó ocho partidos más con la Selección, todos como portero, eso sí. Vio desde el banquillo la eliminación en la Eurocopa ante Inglaterra, en una tanda de penaltis donde su compañero Andoni no detuvo un solo lanzamiento. También la eliminación a las primeras de cambio en el Mundial de 1998, con Zubi firmando el error de su carrera ante Nigeria. Tuvo que esperar más de tres años para volver a tener minutos, ya con José Antonio Camacho como seleccionador. Juega ante Polonia y desde entonces se mantiene como portero titular hasta la Eurocopa de 2000, celebrada en Países Bajos y Bélgica.

Once de España ante Noruega en el debut de la Eurocopa 2000

Once de España ante Noruega en el debut de la Eurocopa 2000Getty Images

Algunos no entendieron por qué Molina, el portero de un Atlético descendido de forma sorprendente a Segunda División, era el elegido por delante de Santiago Cañizares e Iker Casillas. El primer choque de aquel torneo fue precisamente ante Noruega, el mismo rival contra el que había firmado su debut internacional como jugador de campo. Sería también el rival de su último partido con la Roja, pues la selección escandinava sorprendió a la española al ganar 0-1 en De Kuip con gol de Steffen Iversen, que cabeceó un balón largo de su portero ante un Molina que salió a por uvas.

“Le he dicho que a veces paras un penalti y evitas un triunfo del rival. Otras en cambio, no se logra. Nos ha tocado la tarde desafortunada y punto”, dijo Camacho en rueda de prensa tras la derrota, con Molina como principal señalado. Pese a que no quiso cargar de culpa al meta rojiblanco, ya no volvió a jugar en la fase final del torneo. Su lugar lo ocupó Cañizares hasta la triste eliminación en cuartos ante Francia, donde Raúl falló un penalti.

"Me quise morir cuando me marcaron. Desde entonces sólo pensé que mis compañeros empataran, pero no pudo ser. Me van a criticar con razón por el grave fallo que tuve. Estoy cabreado por la cagada que tuve, pero todos los jugadores estamos expuestos a cometer errores. Estoy loco por jugar contra Eslovenia”. Molina no volvió a jugar un partido con España, tampoco con el Atlético. Ese mismo verano fichó por el Deportivo, el flamante campeón de Liga. Jugó allí seis años, ganó una Copa y dos Supercopas, jugó unas semifinales de Champions y superó un cáncer testicular antes de marcharse al Levante, donde se retiró.

Noruega protagonizó dos episodios oscuros en la carrera de José Francisco Molina. Ahora trata de tomarse la revancha desde el palco.

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