Pero, ¿qué es el fútbol silla? Se trata de un deporte que se rige por las normas del fútbol sala, en el que dos equipos formados por cuatro jugadores usan su silla de ruedas motorizada para golpear el esférico e introducirlo en la portería contraria. Practicado en más de 30 países, sus orígenes se encuentran en Francia, allá por los años setenta, si bien no comenzó a regularse hasta 2006, cuando fue creada la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol en silla eléctrica (FIPFA).
España comenzó los trámites para traer el Powerchair a nuestro país en 2016, de la mano de un alicantino (francés de nacimiento), Vicent Maciá. Contactó con el mismísimo presidente de la EPFA (Federación Europea de Fútbol-Silla), Nicolás Dubes. Organizó exhibiciones, buscó patrocinadores y promocionó el deporte por toda la Comunidad Valenciana y parte de Andalucía. Sin ser un amante del deporte (y menos del fútbol), Maciá encontró su motivación en las cartas de gente anónima que soñaba con jugar a este novedoso deporte a pesar de su discapacidad. Además, él mismo creó el Club Furia, el ‘Decano’ del Powerchair en España.
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Tras varios años con jornadas de capacitación y convivencias para el desarrollo de este deporte, en 2018 se crea la Asociación de Clubes de Powerchair Football Española (ACPFE), que ese mismo año obtuvo la membrecía FIPFA. La primera edición de la Liga contó con siete clubes, pero tuvo que ser suspendida por la pandemia. El pasado septiembre arrancó oficialmente la 21-22 con el mismo número de equipos, seis de ellos andaluces. Para ahorrar gastos, un club ejerce de anfitrión una vez cada cierto tiempo, y disputa sus partidos frente a dos o tres equipos el mismo día. La última concentración fue en Alicante, donde el Xaloc, (equipo que absorbió al Club Furia) se enfrentó al Córdoba Patrimonio Atómicos y a los Leones de la Alhambra de Granada, a los que venció por 3-0 y 3-1 respectivamente con Samuel Grau (4 goles) como gran estrella. En el vídeo de arriba se pueden ver algunos de sus goles.

Samuel Grau, jugador del Xaloc Alacant (Fuente, Xaloc)

Fuente de la imagen: Eurosport

Español pero con orígenes franceses, Samuel (que padece distrofia muscular) jugó durante años en el Montpellier, con el que llegó a competir en la Primera División francesa, la mejor liga del planeta (tanto los campeones de Champions como los campeones mundiales son galos). Su último partido fue en febrero de 2020, antes de que irrumpiera el covid-19, y este mismo verano regresó a España para recalar en el Xaloc, donde se ha convertido en el líder dentro y fuera de la pista. “Casi todos mis compañeros son jóvenes y han jugado muy poco, así que aportar mi experiencia y mi conocimiento del juego de tantos años es un orgullo y un privilegio. También un poco de presión, porque quiero ayudar al máximo posible al equipo y a la liga para que crezca lo máximo posible”, nos comenta desde su tierra natal, Callosa de Segura (Alicante).

La Selección Española, con el apoyo de la RFEF

Un papel importante ha jugado también Samuel Grau en la creación del combinado nacional, o al menos en su desarrollo: su hermano, Yann Grau, asumió el cargo de seleccionador a petición de Leonardo Cena, presidente de la Asociación, y el argentino Joaquin Bettinelli, director ejecutivo. Si Samuel aporta su experiencia en la pista, Yann lo hace desde el banquillo, después de haber dirigido al Montpellier tanto en Primera División como en Segunda.
El impulso de la Selección española de Powerchair ha sido mayor desde 2019, cuando la RFEF reconoció a la Asociación de Clubes y acordó un vínculo de colaboración institucional. Por lo pronto todavía no se ha disputado ningún partido oficial, pero se han organizado sesiones de entrenamientos en Jaén (18 jugadores) y Córdoba (15) donde ya han vestido las camisetas oficiales de la Roja.
En la próxima concentración, en Granada (4,5 y 6 de diciembre) solo serán 12, ya que la lista debe reducirse hasta los ocho que por reglamento se exige en un torneo internacional. El objetivo no es otro que competir a corto plazo con otras selecciones emergentes (Portugal, Alemania o Italia) y seguir creciendo para poder rendir a buen nivel en la Eurocopa que se celebrará en 2023.
"Representar a España en este deporte o en cualquier deporte es lo máximo a lo que puedes aspirar. Recuerdo cuando no existía la Selección, que en el Montpellier compañeros míos se iban a jugar con la francesa o la inglesa, participando en Eurocopas y Mundiales, y me entraban unos celos…" Samuel Grau, jugador del Xaloc Alacant
Pero sin duda, la gran ambición del Powerchair español y de la ACPFE no es otro que el de dar la oportunidad a aquellos que sufren cualquier tipo de discapacidad (esclerosis múltiple, distrofia muscular, parálisis cerebral, lesiones de la médula espinal...) de poder practicar un deporte y disfrutar con él. Para ello, es importante la creación de más equipos por todo el territorio nacional, la implicación de entidades públicas y privadas (el material, sobre todo en el caso de las sillas motorizadas, no es precisamente barato) y la difusión para que llegue al mayor número de entusiastas posible. Que estas líneas sirvan también para ello.
Aquí puedes inscribirte para ser jugador de futbol silla

Curiosidades

  • Utilizan parachoques de hierro ajustados a las sillas para 'patear'
  • Una silla de categoría élite puede alcanzar los 12.000 euros
  • El balón es de 33 cm de diámetro, el triple que un balón de fútbol convencional
  • Se permite una velocidad máxima de 10 km/h
  • En España no hay límite de discapacidad para practicar este deporte
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