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Atlético: El título que merecía una generación irrepetible que nunca dejó de creer

Atlético: El título que merecía una generación irrepetible que nunca dejó de creer

El 17/05/2018 a las 13:48Actualizado El 17/05/2018 a las 13:50

La tercera Europa League del Atlético de Madrid es probablemente el título más merecido para un grupo de jugadores regidos por un ideólogo y para millones de aficionados rojiblancos.

Para cualquier otro haber perdido dos finales de Champions League, contra el eterno rival y de la manera más cruel (en el descuento de una y en los penaltis de otra), hubiera sido motivo más que suficiente para agachar la cabeza, pero ellos nunca lo hicieron. Bajo el lema ‘está permitido caerse, pero no dejar de levantarse’ siguieron luchando contra todo y contra todos y esta tercera Europa League hace justicia a un grupo irrepetible.

Este colectivo tan compacto y con la idea de nunca dejar de creer ha ido conformándose con el paso del tiempo. A Koke, único jugador de aquellos que pusieron la piedra para devolver al Atleti su sitio perdido en los últimos 15 años con la primera Europa League, se unieron otros siete (Juanfran, Godín, Filipe Luis, Gabi, Koke, Saúl y Diego Costa – estos dos últimos, primero como cedidos) que conquistaron la segunda Europa League. Luego llegaron desde abajo Lucas y Thomas, otro que volvió para ser leyenda (Fernando Torres) y otros a los que sedujo unos valores que hicieron suyos desde el primer día (Giménez, Correa, Savic, Vrslajko, Gameiro, Vitolo o Werner). Todos coronados por dos superclases como Oblak y Griezmann.

Pero todo colectivo requiere de una idea y de su ideólogo: Diego Pablo Simeone (y su equipo de trabajo). El Cholo es el hombre más importante del Atlético de Madrid en su época moderna y con él más allá de alzar seis títulos (1 Liga, 1 Copa, 1 Supercopa de España, 2 Europa League y 1 Supercopa de Europa) se ha conseguido una comunión perfecta entre club, jugadores y afición.

Diego Simeone

Diego SimeoneGetty Images

Ha sido una temporada con demasiados cambios y dificultades: El cambio de estadio que no por conocido desde hacía años ha dejado de ser ciertamente sentimental. Cierto es que se ha cambiado a una casa mejor, pero parafraseando a Torres “aún no es tu hogar”. El cambio de escudo ha sido demasiado abrupto y no ha terminado por asimilarse en este viaje hacia el fútbol moderno que tan poco gusta al que escribe estas letras. E incluso un intento de guerra interina para posicionarse en favor de Simeone o Torres que pudo haber dividido a una afición. Por todo esto, ganar la Europa League de Lyon de la manera en que se ha hecho es para descubrirse ante este equipo.

Se puede aplicar cada parte del himno del Atlético a este grupo de futbolistas irrepetible. “Porque luchan como hermanos”, son una pequeña gran familia, algunos salidos de la cantera y otros muchos llegados de distintos puntos del mundo para adquirir el gen rojiblanco.

“Defendiendo sus colores”, por encima de todo e incluso dejándose media vida (Godín y sus dientes, Torres en aquel traumatismo craneoencefálico o Filipe Luis, recuperándose en tiempo récord de una puñetera lesión).

“Con un juego noble y sano”, haciendo pasillo al árbitro que les privó de conseguir su primera Champions con un arbitraje polémico y mostrando el señorío que se está perdiendo en nuestro fútbol, consolando a los jugadores del Olympique y rindiéndoles respeto con un pasillo.

“Derrochando coraje y corazón”, porque ver a futbolistas que ya superan la treintena y siguen con la ilusión del primer día y que son capaces de dejarse todo en un campo por unos colores y una afición.

La final de Lyon también ha tenido tintes épicos y emotivos. Más allá de ver a Oblak demostrando que es un seguro de vida, a Godín y Giménez que son el padre e hijo pilares de esta defensa, Lucas, Saúl y Thomas que representan los nuevos tiempos de este Atleti, Juanfran que es la vieja guardia pretoriana, a Costa cuya sola presencia mete miedo a los rivales y ha permitido a Griezmann coronarse como el genio que es, hay dos detalles que completaron el título más emotivo: Ver a Fernando Torres levantar el trofeo cumpliendo su sueño de Niño y a Gabi, con el que el fútbol español no ha sido justo, marcar un gol en una final, es algo que quedará en la memoria rojiblanca para siempre. Gracias por tanto.

Torres Gabi Europa League

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