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Zidane y Valverde: Presos del vestuario, víctimas de los despachos

Zidane y Valverde: Presos del vestuario, víctimas de los despachos

El 22/09/2019 a las 23:27Actualizado El 23/09/2019 a las 17:05

Las derrotas de París y Granada han puesto el foco sobre los entrenadores, que pagan unas pretemporadas caóticas y algunos fichajes difícilmente explicables. Los resultados siempre mandan. Los entrenadores, cada vez menos.

Real Madrid y Barcelona han dejado de ser dos equipos de fútbol para convertirse en dos multinacionales. El crecimiento empresarial de ambos clubes ha producido una pérdida de protagonismo de los entrenadores en la toma de decisiones de club incluso en lo referente al vestuario y a la plantilla. Ernesto Valverde y Zinedine Zidane han visto cómo su pretemporada se ha convertido, en contra de sus voluntades, en giras mundiales en las que han paseado a sus jugadores por los escaparates más caros del planeta a merced de patrocinadores y mecenas que sufragan sus fichajes y sus sueldos. Los técnicos han dejado de tener voz en la planificación de ese trabajo de pretemporada que es la base de la preparación de todo el curso.

Este verano Messi se incorporó tarde a la pretemporada del Barcelona, después de jugar la Copa América, y se bajó del avión que iba a Estados Unidos de gira antes de que despegase de Barcelona rumbo a Estados Unidos. Valverde no pudo contar con Leo en toda la preparación. Mientras, el entrenador era testigo mudo del cortejo del presidente Bartomeu a Neymar, sin ni siquiera ser consultado por su opinión deportiva. Y lo que es peor, la directiva ha envenenado su relación con Rakitic, jugador fundamental en la plantilla azulgrana el año pasado apartado del equipo por evidentes presiones de los dirigentes que le ponían en el mercado.

GRANADA, SPAIN - SEPTEMBER 21: Ernesto Valverde, head coach of FC Barcelona looks on prior to the la Liga match between Granada CF and FC Barcelona on September 21, 2019 in Granada, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)

GRANADA, SPAIN - SEPTEMBER 21: Ernesto Valverde, head coach of FC Barcelona looks on prior to the la Liga match between Granada CF and FC Barcelona on September 21, 2019 in Granada, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)Getty Images

Todo este caos ha desembocado en una situación desalentadora para el entrenador, que ha terminado echando mano de dos jugadores de la cantera como Ansu Fati y Carles Pérez para equilibrar un equipo abandonado a la suerte de futbolistas como Dembelé, que mantiene un ritmo de vida impropio de un profesional, o de un anárquico Griezmann que vive y juega a su aire. La desidia del vestuario azulgrana se ha visto reflejada en el campo, con una actitud acomodada e intolerable que ha explotado con la derrota en Granada. Un punto de inflexión en la etapa de Valverde, que arrastra con resignación los fiascos de Roma y Liverpool. El enfado monumental de Messi en el vestuario de Los Cármenes con sus compañeros delata la tensa situación que se vive en la trinchera culé.

En el Real Madrid la situación guarda ciertas similitudes. Cuando Zidane negoció su regreso, exigió tener voz y voto en la planificación de la plantilla. A Florentino no le ha quedado otra que asumir el compromiso, viendo con un resignado enfado cómo Ceballos se iba al Arsenal y Reguilón al Sevilla, mientras pagaba 40 millones por un lateral francés del Lyon (Mendy) que está lejos de ser un futbolista contrastado. Tampoco lo es Militao, potro de la cuadra de Jorge Mendes que le han colado a Zidane para silenciar sus exigencias defensivas. Otros 40 millones que ha pagado el Real Madrid sin rechistar.

Mientras esto ocurría, el Real Madrid se paseaba por medio mundo subiendo y bajando de aviones con incómodos cambios de temperatura y viajes largos que han terminado cristalizando en una plaga de lesiones madridistas. Además, Hazard, por quien suspiraba Zidane, confirmó las sospechas y llegó pasado de peso y con una desahogada ética de trabajo. A eso se añadió que Pogba, gran anhelo del entrenador, no pudo salir de Manchester por la negativa del United y el Madrid se quedó descompensado en el mediocampo.

Zidane resopla en una rueda de prensa.

Zidane resopla en una rueda de prensa.Getty Images

Ante tal tesitura Zidane ha tenido que tragar con James, el primer jugador de su lista de salidas, futbolista con quien no se hablaba que no hizo la pretemporada con el Real Madrid. Ni con ningún otro equipo. Como Messi, se incorporó en el tramo final del verano y Zizou no contó con él en los partidos de preparación. Así que cuando ha tenido que tirar de él, presentándolo incluso como un fichaje, se ha encontrado a un futbolista desfondado.

El francés, al que se la ha borrado su eterna sonrisa de la cara, ha decidido tirar de los jugadores que le llevaron a ganas las Champions. Futbolistas acomodados que arrastran vicios adquiridos durante años que quedaron plasmados en el Parque de los Príncipes. Jugadores como Kroos, que cuando sopesaba dónde irse, recibió una sorprendente oferta de renovación. O un Sergio Ramos, que no guarda buena relación con el presidente, y que como cabecilla del vestuario es el primer pretoriano de Zidane.

Las derrotas de París y Granada han puesto el foco en Zidane y Valverde, que ahora demás de ser víctimas de la indolencia de su vestuario, pagan la caótica planificación de sus dirigentes, más pendientes del negocio que del césped. Los resultados siempre mandan. Los entrenadores, cada vez menos.