Otra vez a la calle

Los seguidores del Barca se han echado a las calles de la Ciudad Condal, han hecho sonar las bocinas de los coches y han lanzado petardos para celebrar el título de ganador de la Liga de Campeones conseguido por el equipo azulgrana ante el Arsenal.

Eurosport

Fuente de la imagen: Eurosport

Cuando el colegiado noruego Terje Haugen ha pitado el final, eran apenas unos 500 los seguidores que estaban concentrados en la fuente de Canaletas, donde se reúnen de forma habitual los culés para celebrar los título del Barca, pero en segundos eran un millar y en minutos eran miles los seguidores concentrados en el paseo de las Ramblas.
Algunos aficionados agitaban latas de cerveza o improvisadas botellas de cava cuando hicieron su aparición las bengalas y los más jóvenes bailaban a su alrededor como "colles de diables" al grito de "¡campeones, campeones!".
Pero no sólo se han concentrado seguidores en este punto de la ciudad o en el Miniestadi, donde han podido seguir el partido en pantallas gigantes, sino que la celebración del título ha llegado a todas las calles de la Ciudad Condal.
Antes de terminar el encuentro, el gol del empate marcado por Etoo en el minuto 76 provocó un estremecimiento en el corazón de Barcelona y la cantina Jules Vernes, la más cercana a la fuente de Canaletas y en la que se reunían en ese instante más de un centenar de aficionados, estalló en un solo grito: un largo "¡gooooooooool!".
Sin que diera tiempo a digerir este gol, el 2-1 logrado por Belletti fue el delirio. Volteretas, carreras de alegría Rambla arriba, Rambla abajo, bocinas, pitidos y, de repente, todos a una comenzaron a entornar el himno del Barca. Los turistas aprovechaban para hacerse fotos junto al grupo de seguidores más exaltado que se había hecho fuerte en lo alto de la sufrida fuente.
Los últimos 10 minutos del partido fueron una lenta cuenta atrás para los aficionados, mientras los pocos establecimientos de la zona que permanecían abiertos han echado las persianas al ver lo que se les venían encima, recordando los actos vandálicos de hace dos semanas cuando el Barcelona se proclamó campeón de Liga.Canaletas.
Sin embargo, media hora antes del final del partido, las calles estaban vacías, así como el mercado de la Boquería, en las Ramblas, donde en algunos puestos no despachaban a muchos clientes. En el quiosco Tallers, ocho dependientes vigilaban que nada le ocurriera al establecimiento, y en el de Canaletas, el que más suele sufrir los efectos de los vándalos que aprovechan estas celebraciones para "armarla", Vicens, uno de sus dependientes explicaba a Efe que cerrarían antes del final del partido y que 12 ó 13 personas se encargarían de controlar los desmanes "con la armadura puesta".
Una vez empezado el encuentro, los bares y restaurantes sin televisión, la mayoría de los que dan a esta céntrica vía de la capital no tenían problemas de mesa, mientras que a los que tenían el monitor encendido no se podía entrar. La gente se acumulaba en las puertas y los viandantes que pasaban ante ellos no podían resistirse a preguntar a los que esperaban "¿cómo van?".
También en las tabernas inglesas de las Ramblas, punto de encuentro de los numerosos turistas ingleses que visitan Barcelona, estaban llenos hasta la bandera, aunque el ambiente era menos eufórico que en aquellos en los que los espectadores autóctonos eran mayoría.
La tensión se rompió con los gritos de los azulgrana ante el casi gol del Barcelona, que no llegó a subir al marcador, tras la falta a Etoo, pero de esa euforia la Rambla se quedó muda ante el tanto marcado por Campbell, y sólo se oyó el sonido de alguna sirena de un osado aficionado inglés. Pero eso fue el principio, porque luego vino la remontada del Barcelona.
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