Valdés cierra el debate

Discutido por una hinchada acostumbrada a devorar porteros, Víctor Valdés, campeón de la Copa de Europa en París, protagonizó en la final de la Champions una actuación que sostuvo a su equipo y que probablemente cerrará de manera definitiva los eternos de

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Fuente de la imagen: Eurosport

Compañero de generación de Pepe Reina (Liverpool), precisamente el guardameta que le ha 'birlado' el puesto en el Mundial de Alemania, al portero del Barca le costó hacerse con el puesto de titular, pero tuvo que llegar a París, en la final de la Copa de Europa, para acabar con los murmullos sobre su idoneidad.
Como a su gran ídolo, Santiago Cañizares, a Valdés se le reprocha un cierto tono prepotente y distante. No es un jugador carismático entre la grada barcelonista, que le recorta los elogios en las victorias y le multiplica las críticas en las derrotas, como ha ocurrido esta temporada frente al Valencia.
El barcelonismo ha vivido pendiente de su portero desde Andoni Zubizarreta. Pero el hilo conductor que une al vasco con el catalán se completó en París, frente al Arsenal inglés: si 'Zubi' mantuvo su portería a cero en Wembley frente a la Sampdoria (1-0), Valdés sostuvo al Barcelona en París.
Lo hizo desde el tercer minuto de juego. Si la primera intervención de un jugador en un partido puede marcar su actuación, Valdés comenzó a ganar la final cuando detuvo un mano a mano ante el francés Thierry Henry. En la jugada siguiente, rechazó a córner un disparo del francés.
La inquebrantable mentalidad ganadora de Valdés, su mejor cualidad según apuntan quienes mejor le conocen, comenzaba a imponerse a la calidad del Arsenal.
Ya en la segunda parte, y mientras su equipo perdía, Valdés sacó un par de balones envenenados. Uno a Ljunberg y otro a Henry, y a partir de ahí comenzó a construirse la remontada del Barcelona.
Cuando Eto'o y Belletti cumplieron su papel y el árbitro pitó el final, Valdés se lanzó a por Frank Rijkaard, su gran valedor.
Probablemente a Valdés se le pasó entonces por la cabeza el momento en el que ingresó en el Barcelona: tenía diez años, hacía apenas unos meses que el 'Dream Team' de Zubi y compañía había ganado la Copa de Europa y entró en el club de la mano de Antonio de la Cruz y desde la Peña Cinco Copas tras tomar la decisión más difícil de su vida, irse a Tenerife con sus padres -su madre buscaba un clima cálido para recuperarse de unos problemas de salud- o quedarse en La Masía.
Se quedó, pero le pudo la nostalgia y a los seis meses se fue con sus padres. "Me encerré en mí mismo y todavía ahora mantengo un aire reservado", admite.
Durante dos años jugó en un equipo de la localidad de Los Cristianos, el Ibarra, para volver al Barcelona dos años después de su marcha. Desde entonces, y pese a sus problemas con Louis van Gaal o algunos partidos para olvidar, Valdés ha escalado hasta convertirse en el portero titular del Barca, un campeón de Europa forjado en la casa de Gavá (Barcelona) donde vivió sus cinco primeros años, antes de instalarse en Sant Esteve Sesrovires. "En Gavá empecé a jugar al balón con mi hermano como modelo y como guía. Era él quien me mandaba ponerme de portero para que él pudiera chutar entre el arco que formaba la puerta del garaje de la casa", apuntaba al recordar sus inicios.
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