No se estila más la larga posesión, se prefiere la efectividad, el pimpampum ante la portería rival. Y da igual cómo. Hasta se vuelve a alabar el contragolpe como sistema por la paciencia de esperar el mejor momento, la única pero letal oportunidad. Antes se despreciaba en otros. Como en Luis Aragonés, tan bueno como entrenador que hasta puso su grano de arena (bueno, o el reloj entero boca abajo) también con el dichoso tiquitaca.
Porque nació futbolísticamente para La Roja (aunque vestida de blanco) un 13 de octubre de 2007 en Aarhus, Dinamarca. Fue con el gol de Sergio Ramos para el 0-2 de un 1-3 final tras una jugada colectiva de hasta 27 pases consecutivos. Lideraba la pizarra el ya fallecido Luis, luego campeón de la Eurocopa de Naciones en 2008 y padre del estilo que afinó Vicente del Bosque con los títulos en Suráfrica 2010 y Ucrania y Polonia 2012.
Empezó a morir en 2012 (diez años ya) el tiquitaca una noche random de Champions en Celtic Park, cuando el Barça de Tito Vilanova amasó el balón un 89% del tiempo (lo visto en la retransmisión en directo, aunque luego la UEFA lo redujo al 73% en las estadísticas). Y el Celtic, en lo que viene a ser un ni la olió de manual, pues ganó pese a ello el partido por su mayor efectividad. Cuatro tiros a puerta contra catorce, 134 pases completados del ganador contra los 865 del perdedor. Final: 2-1.
Fútbol
De un intratable Benfica a la revelación del Union Berlín: Así están las grandes ligas
20/09/2022 A LAS 16:16
Los orígenes de esta forma de jugar están clavados en la pared del fútbol desde tiempo inmemorial. Y por todas partes. Que los jugones siempre han existido. Se van esos inicios a la Hungría de los años 50, al Ajax de los 70 con el fútbol total aunque antes, en los años 30, brillaba al fútbol combinativo del Schalke 04.
El rondo, la excelencia del juego tiquitaca (tuya, mía, toco y me voy) a través del pase tras pase sin fin que proporciona porcentajes abismales de posesión, nació probablemente del pletórico balompié practicado por el temible Schalke 04 de la década de los años 30, cuando a su forma colectiva de interpretar el fútbol se le denominó ‘Schalker Kreisel’, la peonza del Schalke. También hubo significativas trazas del tiquitaca en el Spartak moscovita del entrenador Konstantin Beskov entre los años 70 y 80 y liderado por un jugador excelso en el toque, el mítico Fyodor Fyodorovich Cherenkov, 34 veces internacional por una Unión Soviética dominada entonces por los ucranianos del Dínamo de Kiev.
Pero para referirse al tiquitaca hay que recurrir, evidentemente, al Barcelona, primero con Johan Cruyff y el ‘Dream Team’ y luego con el auténtico maestro de ganar por la convicción de la calidad: Josep Guardiola, que llevó en muchos momentos a su equipo a alcanzar los mayores éxitos de juego en la historia. Un fútbol inolvidable liderado por Lionel Messi, Xavi e Iniesta y que derribó aquellos libelos contraprogramados de favores federativos.
El conjunto azulgrana es el que más ha practicado este estilo desde el debut de Guardiola como su entrenador directamente del filial de Tercera en la temporada 2008/09. Dijo Guardiola inspirarse en el Zaragoza de Víctor Fernández campeón de la Recopa de Europa con el gol de Nayim al Arsenal en la final del Parque de los Príncipes de París en 1995. Buen equipo aquél. Pero no el de Quique Setién, otro adicto a la posesión, destrozado para la eternidad en el lacerante 8-2 contra el Bayern en Lisboa 2020.
Muchos y diferentes nombres y precedentes para una manera de jugar que, con la velocidad del físico juego actual y la enorme dictadura de la efectividad sobre cualquier otra capacidad, parece hacer acabado en el baúl de los recuerdos. Hasta que vuelva para el disfrute del aficionado.
Champions League
VÍDEO | El golazo acrobático de Haaland emulando a Cruyff para condenar al Dortmund
14/09/2022 A LAS 21:37
Fútbol
Así fue el FC Barcelona-Manchester City en el homenaje a Unzué y la ELA (3-3)
22/08/2022 A LAS 16:43