¿Qué pasó con... Abel Xavier?

Abel Xavier, exjugador del Real Oviedo en la década de los noventa, intenta relanzar su carrera como técnico como seleccionador de Mozambique. Tras abandonar el Carlos Tartiere inició un periplo por varios equipos de primera línea europeos, sufrió una sanción por dopaje, probó fortuna en la MLS junto a David Beckham y se convirtió al islam.

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Fuente de la imagen: Eurosport

Abel Xavier fue uno de los jugadores más reconocibles del Real Oviedo que estuvo en Primera División en la década de los noventa. Desde la línea defensiva, su inconfundible look terminó convirtiendo al jugador portugués de origen mozambiqueño en una de las señas de identidad de aquella generación carbayona en la que brillaban también jugadores como Paulo Bento u Oli. Hoy, dos décadas después de su aterrizaje en tierras asturianas, el exdefensa comienza ilusionado su quinta experiencia en los banquillos, concretamente al frente de la selección de Mozambique, su país natal.
El camino que ha terminado llevando a Abel Xavier de nuevo a Mozambique ha sido bastante ajetreado, ya que desde que disputó su último partido con la camiseta del Oviedo no ha dejado de viajar por todo el mundo. Su carrera deportiva nunca volvió a tener una etapa tan estable como aquella, pero en su currículum presume de haber vestido las camisetas de PSV, Everton, Liverpool, Galatasaray o Roma, equipos muy reconocibles a nivel continental.
Uno de los golpes más duros de su carrera profesional lo recibió mientras jugaba para el Middlesbrough, equipo hoy de la segunda categoría inglesa que en la temporada 2005/06 disputaba la Copa de la UEFA (hoy Europa League) y llegó a alcanzar la final frente al Sevilla. En el mes de noviembre la UEFA hizo público que Abel Xavier debería afrontar una sanción de 18 meses por dopaje tras dar positivo por dianabol, finalmente reducida a sólo doce, lo que permitió que renovara con el Boro por una temporada más.
Lejos ya de aquel nivel que lo convirtió en internacional con la selección portuguesa, Xavier probó la aventura de la MLS, en la que compartiría equipo con David Beckham en Los Ángeles Galaxy. Hoy es habitual ver a jugadores de todo tipo probando suerte en EE. UU., pero en aquel momento el soccer no estaba tan desarrollado, y movimientos como los del propio Beckham abandonando el Real Madrid o Abel Xavier cruzando el Atlántico eran poco frecuentes. Aquel proyecto de los galácticos contaba con Landon Donovan en plantilla y Ruud Gullit en el banquillo, con el que Abel Xavier tuvo más de un encontronazo público: "Tengo roces con Ruud Gullit porque mintió al decir que estaba fingiendo mi lesión. Nunca he sido un mentiroso. Soy un hombre honesto", declaró en una entrevista en Goal.com antes de añadir que el único jugador con el que no tenía problemas el técnico holandés era Beckham.
Han pasado casi diez años desde aquella etapa, pero Abel Xavier ya advertía de algo que han sufrido en sus propias carnes futbolistas de la talla de Steven Gerrard o Andrea Pirlo: "La MLS es diferente a Europa". En su despedida de Los Ángeles, aseguró que seguiría jugando, estirando un poco más su ya larga trayectoria, pero la realidad iba por otros derroteros y la MLS supuso el punto final del Abel Xavier jugador. Llegó el momento de la faceta más espectacular del mozambiqueño nacionalizado portugués, con el islam y el cine como principales ocupaciones.
En una rueda de prensa ante la familia real de Emiratos Árabes Unidos realizada en el estadio Ras al Khaimah, Abel Xavier hizo oficial que colgaba las botas año y medio después de abandonar la MLS, que se dedicaría al mundo del cine -llegó a formar parte de la empresa de representación de artistas Hollywood Studios International- y que a partir de ahora su nombre pasaba a ser Faisal, completando así su conversión al islam, religión que empezó a conocer en su etapa en el Galatasaray. Este cambio de rumbo de 180 grados no tuvo mucha continuidad en el tiempo, y con el cambio de década afrontó una senda mucho más habitual para los exjugadores, la de entrenador.
Comenzó en los banquillos de equipos modestos de Portugal, como Olhanense, Farense o Desportivo Aves, pero en ninguno consiguió aguantar más que un puñado de meses. En enero de 2016, ya totalmente alejado de la primera plana, Abel Xavier volvió a aparecer ligado a la actualidad futbolística con el anuncio de su fichaje como seleccionador de Mozambique. Los mambas fueron eliminados en la segunda fase de la clasificación africana para el Mundial de Rusia por Gabón, y desde la directiva de la federación mozambiqueña se quiso dar un golpe de efecto con Xavier al frente.
La expectación a su llegada al aeropuerto de Maputo fue máxima, con los medios más importantes del país allí presentes, y Abel Xavier se mostró consciente de la tarea que tiene por delante: "Mozambique debe actualizar la gestión de su fútbol, buscando crear un espíritu renovado y una mentalidad competitiva desde la formación. (…) Mozambique es una marca y el fútbol no puede mirar atrás, tenemos que tener liderazgo, rigor, método, competencia y pasión”, dijo nada más llegar a su país natal. No sólo estará al frente de la absoluta, sino que también tendrá que lidiar con los sub'23, que buscan clasificarse para los Juegos Africanos y la Copa de África de la categoría. Han pasado veinte años, pero Abel Xavier sigue sin dejar indiferente a nadie.
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