¿Qué pasó con... Emmanuel Amunike?

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El exdelantero nigeriano del Barcelona quiso seguir vinculado al fútbol después de una larga y exótica trayectoria como jugador. A pesar de que las lesiones lo amargaron durante varios años sobre el terreno de juego, su amor por el fútbol le ha llevado a enfocar su carrera en el ámbito formativo.

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Fuente de la imagen: Eurosport

La trayectoria como jugador de Emmanuel Amunike, prometedora estrella del fútbol africano en la década de los 90, plagada de destinos exóticos y lesiones desde que fichara por el Barcelona en 1997, no invitaban a pensar en futuro ligado al fútbol tras la retirada, pero el extremo de Eze Obodo optó por darle una nueva oportunidad al deporte que amaba.
Después de colgar las botas en el Al-Wihdat, Amunike optó por reciclarse y empezó a estudiar para obtener la licencia de entrenador en España en 2004. El siguiente paso para el nigeriano llegó en 2008, cuando ejerció de ojeador del Manchester United en la Copa de África celebrada en Ghana.
Tras trabajar para Sir Alex Ferguson en la distancia, se convirtió en el segundo entrenador del Al Hazem, esperando la oportunidad para ocupar por fin el cargo de primer entrenador. La alternativa le llegó en su Nigeria natal, donde se encargó del Julius Berger, aunque su carrera tomaría un nuevo giro en los años siguientes, después de entrenar al Ocean Boys en 2010.
Su faceta como forjador de nuevos talentos tomó un nuevo impulso cuando fundó la Emmanuel Amunike Soccer Academy después de adquirir conocimientos de Metodología Deportiva en Santander. La academia, situada en Lagos, busca el espíritu de Badia y Cardoso, la escuela y el instituto en los que él se formó: "La Copa del Director era como la Copa del Mundo entonces", recuerda Amunike con nostalgia.
El equipo de la Amunike Soccer Academy se coronó el pasado fin de semana campeón de la Ibercup 2013, celebrada en Amoeira, donde se deshizo de las Chivas de Guadalajara en la categoría Sub 16, llevando la alegría a los jóvenes de Lagos, muchos de ellos disfrutando su primera experiencia internacional. En Portugal, Amunike aprovechó para recordar su etapa en el Sporting de Lisboa entre 1994 y 1996 con añoranza: "Me encontré con Figo, Carlos Queiroz, Balakov, sólo había grandes figuras, yo venía de África, y me quedé impresionado. En mi primera temporada fuimos subcampeones, y en la última ganamos la Copa".
Con Luis Figo volvió a coincidir en el Barcelona, pero las lesiones comenzaron a cruzarse en su camino y fue más habitual verlo vestido de traje, como en la recepción de la Recopa de 1997 (en la parte izquierda de la imagen). Su recuerdo en España, donde también jugó en el Albacete, viene dado más por las campañas publicitarias que protagonizó, con un alto sentido del humor, que por su rendimiento sobre el Camp Nou y el Carlos Belmonte.
El exótico Busan I'Park surcoreano y el ya citado Al Wihdat fueron sus últimas estaciones como jugador, en las que quedó un nutrido palmarés y más de 30 partidos internacionales con Nigeria, siendo incluso una vez galardonado con el premio al Mejor Jugador Africano (1994).
Aquellas memorias quedaron en el pasado, ya que Amunike sólo piensa en su academia futbolística, de la que espera que salgan nuevos talentos que corran mejor fortuna que él en sus periplos europeos. La victoria en la Ibercup es un buen presagio de ello.
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