¿Qué pasó con… Hleb?

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A sus 33 años, el extremo que llegó a jugar en el Barça de Guardiola agota su carrera futbolística en el Konyaspor turco. No ha sido convocado para el partido ante España y no está contando en las últimas convocatorias para el nuevo seleccionador, Andréi Zigmantóvich.

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Fuente de la imagen: Eurosport

Alexander Hleb (Minsk, 1 de mayo de 1981) juega en la actualidad en el Konyaspor turco pero tiene una gran trayectoria a sus espaldas. Fue un fenomenal jugador antes en el Stuttgart y Arsenal, con una capacidad de carrera y regate que lo convirtieron en afamado extremo a la vieja usanza. Lo tenía todo, pues, para triunfar en el que sería considerado uno de los mejores equipos de la historia del fútbol, el Barcelona de 2009.
Pero se quedó, no llegó, se ausentó. Escribió de él Manel Estiarte, ‘alter ego’ de Guardiola, en su libro ‘Todos mis hermanos’ sobre Hleb que “en los primeros meses no diré que estaba distraído pero... ni perdido, pero... ni despistado, pero...". Y así fue.
El mejor jugador de fútbol de Bielorrusia se perdió en la noche de los tiempos con posteriores cesiones mientras seguía cobrando, eso seguro, una fortuna de sueldo del club catalán. Salió mal, rana. Incapaz de integrarse en el grupo culé, llegaba a las citas con retraso y, si lucía en un entrenamiento, jamás en un partido. De hecho, no marcó un solo gol en los 36 partidos en los que llegó a aparecer con el Barcelona. No fue un juguete roto, pero sí un juguete defectuoso. Le vino grande el puesto. Mucho ruido y pocas nueces.
Debut con derrota en Soria
Debutó en la derrota del Barça en Soria ante el Numancia (2008/09) y, a la jornada siguiente, ya fue titular ante el Racing de Santander, aunque fue lesionado antes del descanso en el tobillo por una dura entrada de Pinillos. Primer contratiempo físico del bielorruso que no llegó a asentarse nunca.
En la actualidad, Hleb (33 años) da los últimos pasos de su carrera en el Konyaspor después de pasar las dos últimas temporadas en el Bate Borisov. Hleb ha visto como en las últimas convocatorias de Bielorrusia, Andréi Zigmantóvich no le consideraba ya apto para representar a su país. El último partido para el que fue convocado con la selección fue el 8 de septiembre ante Luxemburgo pero ni siquiera llegó a disputar minutos.
Hijo de marinero y albañil
Hleb, hijo de un marinero y una albañil (en la antigua Unión Soviética la igualdad de las mujeres se aplicaba con naturalidad a los oficios) se hizo como futbolista entre las canteras del Dinamo de Minsk y del BATE antes de ser captado por el Stuttgart. Allí, en la Bundesliga, deslumbró al punto de que en 2005 el Arsenal londinense pagó 15 millones de euros por él, donde continuó con su destacado rendimiento. Guardiola se enamoró de su fútbol y le cuadraba su condición de extremo para abrireljuego por banda. Pagó el Barça al Arsenal la friolera de 17 millones.
Comenzó el carrusel de cesiones: retorno nefasto al Stuttgart y luego Birmingham y Wolfsburgo, sin triunfar en ninguno de ellos tampoco. Incluso se desvinculó definitivamente del Barça en 2012, seis meses antes del final de su contrato, y fichó por el equipo ruso del Krylya Sovetov Samara. Sólo duró unos meses (8 partidos) hasta volver al BATE con Víktor Goncharenko de entrenador, el Guardiola bielorruso, donde volvió a sentirse importante.
En abril de 2013, en cambio, vivió su peor momento en el BATE cuando fue suspendido por cinco encuentros por agresión a un rival en el partido de Liga ante el Neman Grodno.
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