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¿Qué pasó con... Mario Kempes?
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Publicado 19/06/2015 a las 20:54 GMT+2
Recordamos la figura de uno de los grandes jugadores que ha pasado por la competición española. Actualmente comentarista deportivo, Mario Alberto Kempes siempre será recordado por su participación en el Mundial de 1978 y por el gran recuerdo que dejó en la afición valencianista, donde evidenció su sobrenombre de 'Matador'.
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Fuente de la imagen: Eurosport
A muchos les extrañará que un campeón mundial no haya logrado uno de los torneos continentales más conocidos que existe, la Copa América. Aunque tampoco lo consiguieron jugadores como Diego Armando Maradona o Javier Zanetti, como máximas representaciones de la selección albiceleste, Mario Alberto Kempes es uno más dentro de una larga lista de futbolistas excepcionales que no han podido conquistarlo.
Solo participó en la Copa América de 1975 junto a Osvaldo Ardiles, edición en la que destacó ese maravilloso 11-0 a Venezuela, aunque cayeran eliminados en la primera fase por no superar a Brasil. Pero esto es una historia aciaga de un delantero brillante que, con la selección de Argentina y con el Valencia, dejó una estela de excelencia.
Un Matador canalla
Y es que todo comenzó Bell Ville, en la provincia de Córdoba, un 15 de julio de 1954 cuando un joven Mario Alberto Kempes se dio cuenta de que tenía que priorizar la pelota en vez de la carpintería, donde comenzó a trabajar de niño. Sus inicios fueron en Instituto de Córdoba, equipo en el que entró mintiendo al ojeador Armando Rodríguez, quien desconfiaba de los rumores de la zona sobre la calidad del joven Mario. Le preguntaron si conocía a un tal Kempes y él quiso jugar con ventaja, negando su propia identidad. Se liberó de la presión y brilló. Había conseguido su primer contrato.
Sin embargo, su estrellato llegó siendo un canalla. Si, porque ‘El Matador’ reafirmó su valía en Rosario Central -la afición es conocida con el apodo de ‘canalla’ - jugando en la Primera División de Argentina. Su eficiencia con el gol fue un billete con destino a Valencia, un contraste que lo consagró para siempre aunque fuera una transacción complicada. Los 30 millones de pesetas que pagó el conjunto ché a poco se quedaron en una bonita historia, pues el conjunto argentino no quería desligarse de su estrella y el Valencia tampoco se había desecho de Keita Traoré, jugador malí y tío del conocido Seydou Keita.
Mario hizo valer su apodo. Mató en sus dos primeras temporadas como valencianista y logró, en ambas ocasiones, el ‘Pichichi’ de Liga. Su actitud ganadora estaba en alza y se confirmaría en el verano de 1978, cuando tuvo que volver a su tierra natal con el objetivo de ser campeón mundial.
Dos goles de estrella
Ya había disputado el Mundial de Alemania de 1974, en el cual no pasó de la segunda ronda. En Argentina todo sería diferente. Eran anfitriones en pleno régimen dictatorial, con una parte de la población pendiente en la alegría que podría suponer una primera estrella, para también así olvidar una realidad que medio mundo denunció.
Y lo esperado. Tras un polémico partido frente a Perú en el que la selección albiceleste ganó 6-0 para poder llegar a la final -se habla todavía de ser un encuentro pactado-, Argentina llegó a la final frente a Países Bajos. Y en el estadio Monumental de Buenos Aíres sucedió una de las actuaciones individuales más importantes de la historia del fútbol. Mario Kempes marcó un doblete antológico y quedó elevado a la categoría de mito. Dio la primera Copa del Mundo a su país, un trofeo que ni siquiera tocó en la celebración, según confesó.
Éxitos valencianistas
Porque los goles, en ocasiones, son sinónimo de títulos y, precisamente aquello, fue lo que trajo Mario Kempes al Valencia. En su tercera año, sería el goleador en la final de la Copa del Rey de 1979, con dos goles que condenaron al Real Madrid. En la temporada siguiente, la Recopa confirmaba la gran etapa que estaba viviendo el valencianismo, con una victoria frente al Arsenal en una tanda de penaltis agónica. Kempes, Bonhof y Tendillo eran las referencias, Di Stéfano el entrenador.
Volvería Argentina para fichar por River Plate, con el cual logró el título nacional de 1981. Se quitó la espinita de no haber ganado en su país, aunque siempre prefirió conseguir algo grande con su querido Rosario Central. Sus mejores momentos a nivel de clubes los vivió en tierras valencianas, por lo que volvió por donde se había ido. Valencia y Hércules serían sus últimos destinos en España.
A finales de los ochenta, su vida tendría lugar en Austria, donde jugó para el Austria, Sankt Polten y Kremser SC. Más residuales, confirmando su retirada, sería su etapa en Chile y en Indonesia, donde colgaría las botas.
Un corazón de oro
El que ha sido un auténtico ratón de área y ha peleado con las mayores fieras que pueden componer una defensa, vivió sus peores momentos una vez terminada su carrera deportiva, cuando ya era un firme comentarista para la cadena ESPN. Las válvulas de su corazón estaban obstruidas y tenía que ser sometido a una operación que pondría en peligro su vida. Finalmente, la intervención en una clínica estadounidense fue un éxito, una realidad que cambió por completo su vida. Se quitó de sus peores hábitos, sobre todo el tabaco, asegurando que era una fumador empedernido. Pocas cosas podrán acabar con un auténtico 'Matador'.
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