Theo Hernandez consiguió con su gol en el minuto 90 que el Juventus Stadium pareciera el Stade de France, con miles de franceses rugiendo y celebrando una espectacular remontada ante Bélgica en las semifinales de la Nations League 2020-2021. El carrilero zurdo del Milan puso el broche de oro a una noche mágica en la que debutó junto a su hermano Lucas, pero durante muchos minutos esa misma noche pareció propiedad exclusiva de Bélgica, que se puso con un 2-0 a favor que afiló las garras de los críticos más exacerbados de Didier Deschamps, que poco a poco va gastando todo el crédito conseguido en 2018 con el Mundial conquistado en Rusia.
El triunfo de la Francia campeona del mundo se basó en un resultadismo que todo el mundo celebró en el país galo, pero que difícilmente podía enamorar por su juego. Un Mbappé en estado de gracia fue decisivo en aquel torneo, especialmente en el infartante 4-3 contra Argentina de octavos de final, y precisamente fue el delantero del PSG el que se echó el equipo a la espalda en Turín para rebelarse contra un destino que parecía encaminado a la eliminación y a una crisis importante en la selección. El arrebato de liderazgo de Mbappé empezó a dañar a la defensa belga, y su asociación con Benzema y -en menor medida- con Griezmann hizo el resto.

Kylian Mbappé (Francia)

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Es a ese gran potencial ofensivo de su tridente al que fían los bleus sus opciones de levantar el título de la Nations League el próximo domingo y hacerse con los seis millones de euros que la UEFA reserva para el campeón. No obstante, Didier Deschamps es consciente de que el estilo de toque y posesión continuada de España puede ser muy complicado de superar si sus tres delanteros no tienen el día inspirado.
En la línea defensiva, Raphaël Varane sufrió lo indecible ante Lukaku en el cuerpo a cuerpo. Aunque no es ése el fuerte de la línea ofensiva de Luis Enrique Martínez, sin un punta definido, su movilidad puede causar mucha zozobra, especialmente si los centrocampistas -Pogba y Rabiot en el once titular ante Bélgica- desatienden sus tareas defensivas como hicieron en la primera parte. Aunque Theo Hernandez se llevara los laureles del gol ganador, su panorama puede ser muy distinto contra España, con un pretoriano como César Azpilicueta cerrando su banda y vigilando sus subidas. La falta de compenetración que pueda tener por la falta de minutos junto a su hermano Lucas en esa zona puede generar cierto caos en una zona por la que La Roja -y Ferran y Yeremy en concreto- se mueve muy bien.

Ferran Torres (España)

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El centro del campo es el otro gran talón de Aquiles de la bicampeona del mundo. La ausencia de Ngolo Kanté, positivo por coronavirus en las últimas semanas, ha dejado huérfana de su trabajo a la línea medular. Pogba y Rabiot ya demostraron que su tendencia al sacrificio es mucho menor, y sólo cuando salió al campo la joven sensación del Mónaco Aurélien Tchouaméni (21 años), Francia pudo mostrarse ciertamente sólida. Si les bleus sufrieron contra un centro del campo fajador con Witsel y Tielemans -De Bruyne suele jugar más adelantado con los Diablos Rojos-, el pronóstico es favorable para que los centrocampistas españoles impongan su ley.
Incluso en el ataque hay aspectos a mejorar aún en Francia. Durante años, Griezmann y Mbappé han estado habituados a Olivier Giroud como delantero centro, un compañero especializado en fijar a los centrales liberándolos de sus marcajes sacrificando su peligrosidad ante la meta contraria -no marcó ningún gol en el Mundial-. Desde que Benzema fue rescatado para la selección, Didier Deschamps ha estado buscando la forma de potenciar a los tres para que muestren su mejor versión, ya sin el esforzado Giroud en los planes. Contra Bélgica Benzema ya mostró algunos movimientos suyos habituales en el Real Madrid, como bajar al centro del campo para tocar.

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Esta movilidad fuera del área implica por fuerza que haya una mayor atención defensiva sobre Mbappé y Griezmann que antaño, y a pesar de que la química del 10 con Mbappé está fuera de toda duda, como se vio en la jugada del 2-1 en la que ambos se asociaron en espacios reducidos, el hecho de que Deschamps esté buscando aún la tecla adecuada para combinarlos con el delantero rojiblanco puede suponer una ventaja para España. Eso sí, el nivel de concentración defensiva de Laporte y Pau Torres tendrá que ser máximo, y seguramente Marcos Alonso no pueda prodigarse tanto en ataque, por lo que la opción de Sergio Reguilón en la izquierda ganaría enteros.
En definitiva, Francia se presentará en San Siro con la escarapela de vigente campeona del mundo y un mejor balance en la Nations League, con cinco puntos más que España en la fase de grupos. La vitola de favorito le corresponde a los bleus, pero hay motivos de sobra para que España aproveche que los pies del gigante galo son de barro para poder derribarlo y alzarse con un nuevo título para sus vitrinas.

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