"Esto es el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Que un españolito de pro, un catetillo que digo yo, por mucho que haya paseado por el mundo de todas las formas posibles, se lleve el premio gordo de unos Juegos Olímpicos en Japón... es algo que jamás pensé que pudiera pasar, para qué te voy a engañar", dijo a Efe un exultante Varela.
"El jefe de pista es el responsable de todo el diseño de los obstáculos y de los recorridos. Para un diseñador, serlo de unos Juegos Olímpicos es lo más grande que puede haber. Después de eso no hay nada más", afirmó el que ya fue delegado técnico en los Juegos de Río 2016 y jefe de pista en campeonatos del Europa y copas del mundo.
Poco sospechaba este madrileño de 49 años lo que el destino olímpico le deparaba cuando en septiembre de 2013, mientras celebraba su cumpleaños, asistía por televisión a la derrota de Madrid como candidata a organizar los Juegos de 2020.
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"Me llevé un buen disgusto. Yo sabia que si los Juegos eran en Madrid, la verdad, hubiera tenido muchas oportunidades de ser jefe de pista. Tenía el nivel, era en mi país, luego he estado de delegado técnico en campeonatos del mundo y de Europa y en Juegos Olímpicos, he puesto la final de la Copa del Mundo. Sinceramente hubiera sido muy difícil quitármelo en mi casa. Pero esto no es lo mismo. Jamás pensé que, si los Juegos no eran en Madrid, fuera a tener la oportunidad de hacerlo", comentó Varela, con categoría de jefe de pista internacional desde 1992.
Precisamente aquel año, en los Juegos de Barcelona'92, fue la única vez en la historia olímpica en que el recorrido de saltos fue diseñado por un español. "Por mi gran amigo, maestro y mentor Nicolás Álvarez de Bohórquez", recordó Varela.
"Pero esos Juegos eran en España. Lo que es un caso particular es que le den los Juegos Olímpicos a un español en Japón", indicó.
La edición de 2020 sera, además, especial para la hípica, que estrenará sistema de competición. Los concursos de saltos individual y por equipos, que antes se disputaban de forma conjunta, estarán diferenciados.
"Tras una primera jornada individual de clasificación, los treinta mejores pasarán a la final partiendo de cero. Por equipos, empezará veinte y se clasificarán diez, también desde cero, así que cualquiera de los finalistas tendrá oportunidad de ganar", explicó el experto, que tendrá por tanto que diseñar cuatro recorridos.
"Además, será la primera vez en muchísimos años en que los equipos, en lugar de estar compuestos por cuatro jinetes y descartar el peor resultado, serán solo tres y no se retirará ningún resultado. Será una competición completamente novedosa que espero saber interpretar convenientemente, porque todo ello afectará directamente al diseño, que siempre está en función del reglamento que se va a aplicar", dijo.
La elección de Santiago Varela como jefe de pista de los Juegos es fruto de un largo proceso de selección en el que han participado la Federación Internacional de Hípica (FEI), el Comité Olímpico Internacional (COI) y el comité organizador de Tokio 2020. Tras una preselección entre los diseñadores de nivel 4, los finalistas tuvieron que presentar una oferta en la que detallaron "todo lo que afecta a los Juegos desde el punto de vista del diseño".
"Yo, más de lo que escribí no pude escribir. Si me los daban, bien; si no, es que había alguien mejor. Y felizmente el final de la película es el más bonito posible", apuntó Varela, que en última instancia se impuso a sendas ofertas de un diseñador italiano y otro belga.
"Ahora tengo que proponer los temas de los saltos, porque estos se utilizan para mostrar al mundo la cultura del país organizador. Son un escaparate. Por eso se hacen saltos temáticos. Hay que trabajar la decoración de la pista. Todo lo que se ve en la televisión durante los Juegos está diseñado por la persona responsable del recorrido, no solo en la parte técnica, sino también en la estética. Todo lleva un proceso de aprobaciones, traspasar las ideas a planos y luego diseñar los cuatro recorridos que por primera vez tendrán estos Juegos de Tokio. En eso estaré estos próximos dos años", indicó.
Obstáculos inspirados en la Sagrada Familia o la Casa Batlló cuando se disputa la Copa de Naciones en Barcelona, o en el pavimento de Copacabana cuando se celebraron los Juegos de Río, son algunos ejemplos de cómo los recorridos de saltos se inspiran en la cultura de la sede de competición, al tiempo que cumplen con las exigencias técnicas.
"Evidentemente hay mucho margen para trabajar y ser creativo. Las combinaciones son infinitas y la libertad, absoluta, siempre pensando en la seguridad de los caballos y de los jinetes. El límite deportivo", subrayó Varela, "está en la seguridad y la salud. Es un deporte que entraña ciertos riesgos. Se combinan dos seres vivos, es lo bonito de este deporte".
"Al diseñar un recorrido", añadió, "se piensa en que los caballos salten bien. Y dentro de eso, ganan el que mejor salta y el que mejor monta ese día. Yo soy solo una pequeña pieza del engranaje, pensada para que las cosas salgan lo mejor posible. A partir de ahí, en un deporte de alta competición con dos seres vivos que sienten, que se ponen nerviosos y que tienen emociones, ¿gana siempre el mejor? Gana el mejor ese día".
Los recorridos, señaló Varela, han cambiado mucho en los últimos veinte años. "Si me apuras, en los últimos diez. Los caballos son superatletas, los jinetes son muy profesionales. Todo depende del ritmo y del equilibrio".
"Las competiciones se deciden por pequeños detalles. Un recorrido tiene que tener fundamentalmente una solución buena para los caballos, que físicamente la puedan resolver, y que el test fundamental sea para el jinete. Que él tenga que trabajar para mantener el equilibrio del caballo. Eso es hoy este deporte", dijo el diseñador español.
Con reputación de trazar recorridos muy exigentes, Varela se considera "más bien exigente con que todo esté correcto, que se haga lo mejor posible".
"Nuestro equipo, con españoles y extranjeros que trabajamos desde hace mucho tiempo juntos, le ponemos a todo mucho cariño, mucho corazón y mucha ilusión. No soy yo solo, yo soy la cabeza visible. Por eso hemos llegado hasta aquí. Todo el mundo me mira a mí, pero yo solo soy alguien que aplica sentido común a las cosas y que tengo ilusión. Y lo más importante", destacó, "es no cambiar la forma de hacer".
"Hemos llegado hasta aquí con una idea y con ella hay que morir. No hay que creerse en esta tesitura ni más ni menos que ayer, sino seguir con las mismas armas: el trabajo, la ilusión, la emoción y el cariño", aseguró.
Un diseñador, cualquiera que sea su nacionalidad, no piensa nunca si en la competición habrá jinetes de su país, aseguró Varela: "Si algo hay que ser en la vida es legal. Y en el deporte se trata de dar a todos las mismas oportunidades. Eso es fundamental. Son muchos años haciendo esto. Sería una falta de respeto hacia mí y hacia los deportistas. A un deportista le gusta el deporte limpio, sin triquiñuelas, ecuánime. Cuando diseño no tengo nacionalidad porque soy el árbitro".
La final de la Copa del Mundo de saltos, el próximo mes de abril en París, también tendrá un recorrido diseñado por Varela. Y después de alcanzar "lo más" con su elección para Tokio 2020, al madrileño solo le queda... ¿repetir?
"No creo. Solo ha habido dos casos en toda la historia olímpica de jefes de pista que hayan repetido en dos Juegos. Lo normal es que esto pase una vez en la vida", dijo Varela, que conoce la cultura asiática y le gusta mucho y que se confiesa "feliz, con razones para estarlo".
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