Cambio de peso, movimiento, precisión de los patines: ¿cómo se dirige correctamente un luge?

A primera vista, el luge puede parecer sencillo, pero manejarlo bien requiere mucha destreza. Es una combinación de técnica, equipo adecuado y un profundo conocimiento de la pista —o pistas— a las que te vas a enfrentar.

El luge contará en Warner Bros. Discovery con una cobertura ampliada para la temporada 2025-26.

Fuente de la imagen: Getty Images

*Contenido patrocinado por FIL - International Luge Federation
Lo primero que hay que saber es que no hay dos trineos de luge exactamente iguales. El diseño cambia dependiendo del país y/o la marca que los fabrica. La mayoría de la gente no notaría las diferencias, pero cada pieza (patines, puentes, chasis, la carcasa e incluso los mangos) varía, especialmente en la competición de alto nivel.
Una de las partes más importantes, los patines, se abrillantan y pulen de forma distinta para cada pista y según las condiciones meteorológicas o la temperatura del hielo. También depende del piloto, de su peso y de cómo se haya fabricado el trineo.
En busca de la línea perfecta
Todo esto influye en el comportamiento del luge. En este deporte extremadamente rápido, el objetivo final de un luger es tomar cada curva a la mayor velocidad posible para encarar la trayectoria perfecta del siguiente tramo de la pista. Si te desvías de esa trayectoria ideal corres el riesgo de derrapar o incluso de volcar.
Hay que controlar siempre el cambio de dirección al entrar en cada curva.
Para lograr este control, los pilotos se basan en dos cosas: su peso y la presión de su cuerpo sobre los patines. En luge, interviene todo el cuerpo: la cabeza, los hombros, las manos y los pies.
El peso corporal se reparte sobre los patines, que están colocados en ángulo y ligeramente desfasados entre sí, de modo que todo el sistema es flexible y puede dirigirse sobre un hielo resbaladizo siguiendo los movimientos del atleta.
Todo el cuerpo trabaja
Para dirigir un luge, hay que presionar las piernas contra los patines, empujar un hombro contra la carcasa y utilizar los mangos. Por ejemplo, en una curva a la derecha: el piloto desplaza su peso hacia la derecha, presiona con la pierna izquierda el patín izquierdo contra el hielo, empuja el hombro derecho contra la carcasa y levanta el mango derecho. Girar a la izquierda funciona igual, pero a la inversa.
También hay que mencionar el hecho de que girar demasiado pronto no ayuda. De hecho, alarga el derrape y se pierden segundos preciosos, ya que el piloto luego debe hacer movimientos extra para corregir la línea. Para evitarlo, los lugers experimentados utilizan la combinación justa de presión corporal, cambio de peso y manejo preciso de los mangos para guiar el luge suavemente por cada curva.
Una buena bajada en luge empieza mucho antes de estar sobre el hielo. Los pilotos pasan horas estudiando la pista de antemano, memorizando cada tramo complicado y calculando la mejor manera de afrontar cada curva.
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