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Españoles en PyeongChang 2018: El milagro olímpico de Sara y Kirill

Españoles en PyeongChang 2018: El milagro olímpico de Sara y Kirill

El 08/02/2018 a las 14:53Actualizado El 08/02/2018 a las 18:45

Sara Hurtado y Kirill Khalyavin representarán a España en la modalidad de Danza de Patinaje Artístico, tras una agónica clasificación en la que superaron por menos de 1 punto a Olivia Smart y Adrián Díaz. Su octavo puesto en el reciente Campeonato de Europa disputado en Moscú, les hace ser optimistas para luchar por el diploma.

Hace dos años la pareja formada por Sara Hurtado y Kirill Khalyavin no existía. 700 días después están a las puertas de disputar los Juegos Olímpicos de PyeongChang. “Vamos a por el diploma, yo lo visualizo todas las noches. Una medalla es irreal porque hay un nivelazo que no se ha visto en toda la historia. Es la generación con la que estamos compitiendo pero es lo bonito, que el deporte siga creciendo” asegura Sara Hurtado.

En la temporada 2015/2016, Sara Hurtado y Adrián Díaz dejan de patinar juntos y se separan como pareja deportiva. Para ambos comienza la búsqueda de pareja. “A este nivel ya nos conocemos todos o si no los entrenadores. Tengo este patinador que por el nivel o la altura te puede interesar, ¿hacemos una prueba? O me escribía el propio patinador directamente a mí, por Facebook o a través de un amigo en común. Si te soy sincera lo veía bastante oscuro. Físicamente no me encontraba mal y no lo daba por perdido pero me estaba empezando a plantear otras opciones de vida”, se confiesa Hurtado. La cantidad de condicionantes y variables que había, dificultaban la operación más todavía. “Estaba segura de que si volvía era para mejorarme, solo por pura diversión no me servía. Buscaba algo mejor que Adri y sabía que era complicado encontrarlo, que quisiera competir por España, que tuviéramos las mismas aspiraciones y que tuviéramos una complicidad…muchos condicionantes. Me parecía una fábula. Además, dependía de mi federación, necesitaba que me dieran el sí y que entre federaciones hablaran y se pusieran de acuerdo. Siendo razonable pensaba que era imposible aunque la esperanza nunca la perdí”, reconoce Sara.

Sara Hurtado y Kirill Khalyavin

Al final el casting fue más corto y más sencillo de lo que parecía. “Primero me contactó un húngaro que era su primera temporada como senior y, la verdad, me veía un poco madre (risas), después fue Kirill y luego un eslovaco que me escribió tras Kirill pero ya llegó tarde”, cuenta Sara. La historia con Khalyavin tuvo de todo, “estaba trabajando en la final del Grand Prix de Barcelona cuando me escribió un mensaje por el Facebook Messenger. Hay que aclarar que ya éramos amigos de las competiciones junior. Él y su pareja (la patinadora Ksenia Monko que ahora es mujer de Kirill) eran nuestros amigos rusos que hablaban inglés y nosotros (Adrián y Sara) les enseñábamos español, explica la española. “Mi mujer no terminaba de recuperarse de unos problemas físicos y ya no se sentía con fuerzas de seguir. Yo quería continuar porque sentía que tenía mucho que dar todavía”, remata Kirill.

Los comienzos como pareja

“Primero tuvimos la conversación de hacer una prueba y ahí es cuando empiezan a movilizarse las federaciones. Yo fui a Moscú cuatro días. Estuvimos entrenando pero era todo súper extraño. Adri es más bajo, Ksenia es más alta. Todas las cosas que no tenías que pensar con la anterior pareja cambian totalmente”, analiza Sara. “Es como si te ponen el brazo de otra persona y te tienes que acostumbrar. Cuando patinamos, nuestra pareja es como una extensión de nosotros mismos y cuando te la cambian es otro mundo”, reflexiona Khalyavin. “Y a eso súmale que son técnicas diferentes. Nosotros teníamos nuestra propia técnica, un poco improvisada por la falta de años de base que no teníamos. Él tiene la técnica rusa, que son cosas que están grabadas en tu interior”, interpela Hurtado, que prosigue, “hemos tenidos situaciones de entrenamientos muy graciosos. Cuando por ejemplo empujaba hacia adelante, no sé por qué, pero no podía, no nos salía nada y nos reíamos. Eso lo ha hecho más llevadero. Ha sido como empezar de cero”, y continúa Kirill, “Ninguno patinamos como patinábamos antes, nos hemos adaptado el uno al otro. Queríamos buscar nuestra propia voz, no intentamos hacer un remake de nuestras otras parejas. La comparación es inevitable para la gente pero hemos trabajado en tener nuestra propia voz y personalidad”.

La aventura de esta nueva pareja comenzó en febrero de 2016, cuando hicieron la prueba. Después fue turno para la burocracia; visados, apoyo de ambas federaciones, permiso para que Kirill pudiera competir por España,…al final comenzaron a entrenar juntos en mayo de hace dos años. En este punto es importante conocer la realidad de los deportistas rusos para poner en contexto a lo que renunció Khalyavin dando este paso. “Ellos tienen un contrato de trabajo, su sueldo, sus cosas cubiertas. Un deportista es considerado como un funcionario. Hay que valorar mucho que Kirill ha sacrificado su sustento de vida por perseguir su sueño y su propia satisfacción personal. Su ambición puede más que la seguridad de un sueldo o de una posición social. Él está casado, tiene un hogar, tiene sus gastos y vive lejos de su casa familiar (es natural de Kirov, ciudad a 12 horas de Moscú). Imagínate la confianza que me transmite”, dice con firmeza Sara. Además, Kirill todavía no podía competir por España porque tenía que cumplir un año sin competir al haber cambiado de pareja. Según la norma de la ISU (Federación Internacional de Patinaje), tienes que cumplir un año limpio y su última competición había sido la Copa de Rusia del ISU Grand Prix 2015.

“La Santa Claus Cup (Budapest), era la primera que podíamos hacer. ¡Fue terrible! En el programa corto nos dimos una torta”, explica Sara riéndose. “Imprecisiones aquí y allí, y en una transición que nunca nos había pasado nos fuimos al suelo, estábamos a punto de terminar el programa, quedaban 7 segundos…de estas caídas que las manos se te enrollan en los patines del otro, te levantas rápido porque nos quedaba la elevación, yo me tire a sus brazos, hacemos una elevación improvisada hasta la posición final y la música acaba. ¡Imagínate! Los dos nos estamos conociendo, yo no sabía si necesitaba hablar, le di un poco de espacio hasta que le dije…’Kirill, te tengo que decir algo, no sé lo que hemos hecho pero estoy satisfecha por todo lo que hemos luchado para llegar aquí’, ya sabíamos que de ahí iba a ir todo para arriba, era imposible ir a peor”, remata Hurtado con una carcajada. “Lo único que me frustra es no hacer bien mi trabajo. Lo que me satisface es llegar a la competición y hacer los programas sólidos como los entrenas. Estábamos los dos cabreados. Dos semanas después era nuestro primer campeonato de España. Y nos salió bien”, cuenta el hispano-ruso.

“La verdad es que en estos dos años no hemos tenido tiempo de parar y resetear y eso nos ha hecho más fuertes. Ha sido clave la confianza que nos hemos dado el uno al otro, la comunicación ha sido muy fluida y si hemos tenido algún problema hemos recurrido el uno al otro. Saber que tienes al otro ahí y que va a luchar por ti es fundamental porque aquí no hay banquillo, no hay suplentes. Esa experiencia de esas dos primeras competiciones seguidas nos ha ayudado este año en la clasificación. Íbamos con la filosofía de confiar en nuestros programas, en lo que habíamos entrenado y si de verdad lo merecíamos, llegaríamos" reflexiona Hurtado.

La dura clasificación olímpica

La FEDH (Federación Española de Deportes de Hielo) decidió que la clasificación olímpica había que ganársela en dos competiciones, el Golden Spin de Zagreb (Croacia) y, una semana después, el Campeonato de España. Había tres parejas que pugnarían por una plaza; Sara y Kirill, Adrián Díaz (ex pareja de Sara) y Olivia Smart y Luis Fenero y Celia Robledo (pareja más joven y con menos opciones). Tras el Golden Spin la diferencia era mínima a favor de nuestros protagonistas aunque esa competición no estuvo exenta de polémica. Se acusó a un juez bielorruso (ha presentado su renuncia al saber que le iban a sancionar) de haber perjudicado a Adrián y Olivia. “Por supuesto, estoy a favor de que se persigan estas acciones de los jueces porque esto desacredita a mi deporte pero no comparto que fuera decisivo porque las puntuaciones de los otros jueces nos ponen por delante igualmente. Estoy satisfecha con nuestro programa y con eso me quedo” remata la española.

Sara Hurtado y Kirill Khalyavin

Una semana después, el decisivo Campeonato de España. “En el corto lo hicieron mejor (Adrián y Olivia) y salimos primeros al largo”, comienza Hurtado su explicación, ”la verdad es que nos quedamos satisfechos. Ese programa nunca se me va a olvidar. Eso es lo que me llevo. Vimos que iba a quedar muy justo pero si patinaban bien nos iban a superar porque ya teníamos hechos los números en la cabeza. Nos fuimos al vestuario. Mi entrenador se tenía que ir, ‘escucha las puntuaciones y me las mandas en un mensaje’, me dijo. Abrí la puerta del vestuario y escuché…98, no sé qué, no sabía si nos valía. Pregunté a Kirill que cuanto era la diferencia, ’no me acuerdo, da igual, esto ya ha terminado’, me preguntó si estaba contenta, le dije que sí, él me dijo que también y nos dimos un abrazo. Olímpicos o no, estamos contentos. Salí del vestuario y nada más salir vi a Sonia Lafuente (patinadora que fue olímpica en Vancouver 2010 y amiga de Sara) que me dio la noticia. ¿Estás segura? Le pregunté, ‘si, lo hemos hecho con calculadora’, me contestó Sonia. Ya estábamos contentos, pero conseguir la plaza fue la guinda del pastel. Te quitas como una mochila. No solo la clasificación, quitarte la presión de esas dos semanas con tanta expectación del exterior también. Jamás ha habido un Campeonato de España así. Siempre nos fijamos en los nacionales de otros países y que la gente se fije en el nuestro es buenísimo”, termina Sara.

'Road to PyeongChang'

Con la plaza olímpica en el bolsillo, Sara Hurtado y Kirill Khalyavin disfrutaron mucho del Campeonato de Europa celebrado en Moscú y donde terminaron en un brillante octavo puesto. “Me hizo mucha ilusión representar a España delante de mi gente. Me apetecía enseñar lo que habíamos trabajado a mi mujer y a mis amigos. Fue una competición súper bonita. El público fue espectacular. En nuestro programa largo comenzaron a aplaudirnos desde el principio. El Europeo ha significado que el trabajo que estamos haciendo va por buen camino”, cuenta orgulloso Khalyavin. “Para ellos es un orgullo que a los suyos les quieran otros países. Quizá por Rusia Kirill no hubiera tenido opciones de patinar este Europeo y por descontado ir a los Juegos”, puntualiza Hurtado.

Y, por fin, los Juegos Olímpicos de PyeongChang. “La máxima expectativa es la que tenemos con nosotros mismos. Hemos trabajado estas semanas puliendo lo pequeños fallos del Europeo y vamos a dar lo máximo de nosotros. Buscando el límite. La meta la ponemos siempre como dos pasos más hacia delante para que haya algo sobre lo que trabajar y luego te puedes sorprender a ti mismo. Es una de las cosas más bonitas del deporte, sorprenderse a uno mismo”, cuenta Sara. Se da la curiosa circunstancia de que Kirill fue campeón del mundo junior (con su antigua pareja y actual mujer, Ksenia Monko) en el mismo recinto en le que se disputarán los Juegos. “Me trae recuerdos muy positivos y me hace mucha ilusión volver, aunque aquel Mundial fue hace muchos años y no me acuerdo demasiado”, señala Kirill.

La pareja ya está en Corea (aunque no compiten hasta el día 19) porque “en un evento como este, tienes que respirarlo, interiorizarlo, decirte, es real y estoy preparado. Al ser una pareja nueva preferimos llegar a las competiciones cuanto antes, necesitamos ese rodaje. Necesitamos estar fuera de nuestra zona de confort, ponernos en una situación incómoda porque el lenguaje muscular cambia. Yo tengo la experiencia de Sochi (fue 13ª junto a Adrián Díaz). Yo ya sé cómo es, pero a Kirill le va a gustar vivir esto. Es la mayor recompensa después de dos años de machaque y de prisas. Todo era para ‘ya’ y por fin podemos respirar un poco", termina Sara entre risas.

Sara Hurtado y Kirill Khalyavin

Kirill y España

A Kirill Khalyavin le encanta la historia y la historia del arte. “Cada vez que voy a Madrid alucino porque cada dos calles hay un museo o hay algo interesante. Me encanta visitar Madrid. He estado tres veces en el Museo del Prado para ver todo con tranquilidad y le he llevado el libro del museo a mi madre. No sé si mis padres podrán visitarlo alguna vez y por eso se lo llevo”, explica Kirill, que reconoce que le encanta el gazpacho, el jamón, el queso y el embutido en general. "Cuando le dieron el pasaporte, yo le regalé el Quijote, ahora ya es español de verdad”, remata Sara entre risas.

Kirill Khalyavin

Día y hora de la competición de Sara y Kirill

Programa Corto: Lunes 19 de febrero a las 2.00am (hora española). Eurosport1

Programa Libre: Martes 20 de febrero a las 2.00am (hora española). Eurosport1

Pronóstico Eurosport

Sería un éxito estar en el Top10 y pelear por un diploma.

Redes Sociales

Twitter: @SaraSobreHielo / @KirillKhalyavin

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