"Atrévete a domarme"

"Si me tocas me desearás. Si me montas te volverás loco. Si me pilotas, jamás podrás desear otra cosa. ¿Te atreves a domarme?" Soy la Suzuki GSR 600, una moto que te robará el sentido común y te hará pensar sola y exclusivamente en "la próxima vez".

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Fuente de la imagen: Eurosport

"Dudarás mucho. Dudarás primero sobre si acercarte a mi, pero soy irresistible. Estoy tan segura de mi misma que sé que vendrás. Me tocarás con miedo, me acariciarás. Pasarás tu mano por mi, de delante a atrás, de atrás a adelante. Sentirás cosas que pensabas que no volverías a sentir.
También dudarás a la hora de montarme. Dudarás, porque no sabes si estás preparado para domarme. Mis formas agresivas, mi faro romperdor, mis líneas depuradas, mi marcador multifuncional, pero sobre todo te volverás loco con mi trasera. Esos leds flanqueados por el doble escape te harán respetarme y temerme, y no precisamente por este orden.
Finalmente no podrás vencer a la tentación. Sabes que te vas a quemar, pero no puedes obedecer a tu cabeza, el corazón ya ha hablado. Y entonces te acercarás lentamente, y pasarás tu pierna por encima de mi. Acariciarás mis puños, y solo después de pensarlo mucho me encenderás... y entonces... entonces estarás perdido para siempre. Casi ni te darás cuenta de que no hay caballete central. Sé que te gustan contenidas de peso, pasas de las gorditas, y para mantener la línea hay que prescindir de detalles banales y superficiales.
El sonido de mi tetracilíndrico te parecerá música celestial, poco a poco me irás calentando, me pondrás a cien, a mil, pero no te habrás atrevido aún a meter la primera. Tu adrenalina se disparará cuando veas en mi moderno tablier que mi zona roja empieza a las 14.000 revoluciones por minuto. El sudor frío recorre tu cuerpo cuando engranas la primera marcha. Estás perdido.
Las sensaciones encontradas te dominarán. Creerás que soy bicilíndrica cuando veas como subo de vueltas, apenas esboces un leve gesto en tu muñeca derecha, pero te sorprenderás aun más cuando seas consciente de mi manera de empujar desde abajo, sin que haga falta que me revoluciones. Creerás que soy dócil cuando apenas me insinues una curva te darás cuenta que por mi misma te meteré en ella y te sacaré con la misma facilidad, con cero esfuerzo.
Te dejarás guiar, más te vale, porque si pretendes domarme, estás perdido. 98 caballos no se doman así como así. El propulsor de mi hermana mayor ha sido adaptado para darte placer, para no ser tan radical, pero mis genes están ahí. No puedo renunciar a ellos. Mis 600 centímetros cúbicos están hechos para soñar, y creéme que lo harás. Te acoplarás como nunca lo has hecho con nadie. Te sentarás encima y te parecerá estar en un trono. Te creerás que lo dominas todo, pues llegarás al suelo de manera fácil, te creerás el rey del mundo... pero no te preocupes: la que controla soy yo.
Te creerás el protagonista de "El imperio de los sentidos", pero tu vas a sufrir más. Y lo harás porque harás kilómetros y kilómetros sobre mi, cabalgarás hasta la extenuación, pero te castigaré con el viento como látigo. Irás "vendido", nada te protegerá. Estarás expuesto a las inclemencias, sufrirás el azote de Euro, Noto, Céfiro y Boreas sobre ti, pero te dará igual: el hechizo ya ha hecho efecto. No puedes escapar. En este preciso momento no tendrás dudas: Fazer y Hornet entraban en tus planes, pero sabes que has acertado.
Apenas apreciarás que la visión trasera sea escasa. Te dará igual que no me vayan los tríos, mejor tu y yo solos. Te quiero sólo para mi. No te voy a compartir con nadie, castigaré a tu acompañante, no tanto como a mi me gustaría, si alguna vez osas traer a un invitado. Eres mío, te quiero para mi, tu y yo, en una batalla que tendrás que ganar poco a poco, día a dia, siempre cuándo y donde yo quiera, porque la carretera no tiene límites, no tiene fin. Y te quiero solo, casi desnudo, porque tampoco podrás llevar nada contigo. Apenas la documentación bajo el sillín. Solos tu y yo, frente al mundo.
Verás que a 180 km/hora apenas si me pones a 10.000, y te picarás, querrás más, pero tu cerebro y tu corazón entrarán en guerra. Uno dirá "para", el otro gritará "sigue". Antes de llegar a los 200 sentirás como el casco se te pega a la nariz. Los mosquitos parecerán proyectiles y las manos empezarán a sentir un cosquilleo como hacía mucho que no sentías. Instintivamente echarás mano a los frenos. Un disco detrás, dos delante. Obedeceré, porque te he puesto al límite, y en un instante estarás parado, exausto, asimilando lo que acabas de experimentar. Pero no te quejes, sabes que mis suspensiones filtran cualquier irregularidad de la carretera para que te puedas centras sola y exclusivamente en mi.
Podrás aguantar un crucero de 120, pero al cabo del trayecto te sentirás fatigado. Obvio. Las curvas son lo mío. En el doble y en el triple sentido. Olvidate de la monotonía de las grandes rectas. No están hechas para mi. Tampoco para ti. Piérdete en carreteras de montaña. Tu y yo nos sentiremos agusto. En ciudad tampoco te defraudaré. Sabes que me desenvuelvo con solvencia en la jungla urbana del día a día. Sabes que algo salvaje si que soy. A estas alturas lo has notado ya.
Te enamorarás loca, perdidamente. De la completa información que te doy. Piensa que son pocos los que te dicen que marcha llevas engranada en ese momento. Casi 250 kilómetros sin repostar a pesar de que apenas mi depósito llega a los 17 litros. Exijo bastante, pero doy mucho a cambio. Desde muy abajo, desde apenas 2.000 revoluciones, tendrás potencia para salir del apuro, si es que has sido tan despistado de meterte en uno. Con la de facilidades que te doy.
Finalmente no tendrás más remedio que bajarte. Te volverás a fijar en los mil y un detalles que ofrezco. En el diseño de los intermitentes, en las formas del depósito, en lo estilizado del colín, en la doble trasera, en el doble color del asiento... volverás a pasar los dedos por todo mi contorno, rememorarás sensaciones que se acaban de producir, que aún están vivas, porque es imposible que mueran. No podrás separarte de mi. No podrás dormir.
Primera, segunda, tercera, cuarta, quinta.... y sexta. Llegaste al cielo, tocaste las nubes con los dedos. Estás en lo más alto. Estás perdido".
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