El otro Morrison

No es Van. Es James. A lo mejor hasta es familiar suyo. También es músico pero más que a la voz le da a la trompeta. Este viernes estaba ante el concierto de su vida. Nada más y nada menos que interpretar los himnos de Australia y España en el Rod Laver Arena en una final de la Copa Davis. E inesperadamente se ha convertido en el gran protagonista del evento. James Morrison, un auténtico fenómeno.

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Fuente de la imagen: Eurosport

No es Van. Es James. A lo mejor hasta es familiar suyo. También es músico pero más que a la voz le da a la trompeta. Este viernes estaba ante el concierto de su vida. Nada más y nada menos que interpretar los himnos de Australia y España en el Rod Laver Arena en una final de la Copa Davis. E inesperadamente se ha convertido en el gran protagonista del evento. James Morrison, un auténtico fenómeno. Del "I will survive" al Himno de Riego. Vaya pasada.
Protesta del Gobierno por el Himno de Riego
MADRID, 28 de noviembre.- Se le veía afanoso y concentrado interpretando lo que él creía que era el himno de España. Con su calvicie, sus mejores galas, totalmente concentrado ante el conciertazo que estaba ofreciendo, siendo el centro de atención de millones de personas que le estaban viendo por televisión.
Es James Morrison, el inigualable trompetista del Rod Laver Arena. Tras la primera jornada de la final de la Copa Davis, el gran protagonista. James puso lo mejor de sí mismo para interpretar el himno de España. Pero lo que no sabía el bueno de James es que estaba interpretando un himno no oficial. Nada menos que el Himno de Riego, el himno de la República. Pobre James.
Los jugadores del equipo español formando más tiesos que un garrote en el centro de la pista. Álex Corretja, Feliciano López, Carlos Moyà, Juan Carlos Ferrero, Jordi Arrese, esperando los acordes de la Marcha Real. De repente, escucharon algo extraño, algo que apenas les sonaba. Corretja, Ferrero y Moyà apenas reaccionaron, muy concentrados. El primero del plantel español que se dio cuenta del error fue el debutante Feliciano, que empezó a mover la cabeza, incrédulo, no sabía a dónde mirar. La reacción de los espectadores españoles presentes en el Rod Laver Arena no se hizo esperar y las protestas arreciaron. El amigo James seguía a lo suyo, aunque se preguntaría por qué protestaba parte del público si estaba tocando como los ángeles.
Espontáneamente, algunos aficionados de la "Armada" empezaron a corear la Marcha Real. Aquello era ya un galimatías. Nuestro James, a lo suyo, acabó el Himno de Riego como un campeón, sin desfallecer hasta la última nota. James Morrison, que no es el mítico Van (el de "Brown eyed girl"), se ha convertido en el personaje de la finalísima. Si España gana la Ensaladera, los componentes de la "Armada" deberían dedicarle el título. A lo mejor hasta les da suerte.
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