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馃幘 馃巶 En Grandes Relatos Eurosport celebramos los 20 a帽os del nacimiento de la era Serena Williams

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Por Eurosport

El 12/10/2019 a las 09:58Actualizado El 12/10/2019 a las 10:01

A帽o 1999. Estamos en el US Open, 煤ltimo Grand Slam de la temporada, y se espera una guerra sin cuartel entre Hingis, Davenport, Venus, Seles y compa帽铆a. Por debajo de esos nombres aparece Serena, quien terminar铆a levantando el t铆tulo con tan solo 17 a帽os. Fue el nacimiento de una estrella, el origen de una era en la que ninguna celebrar铆a m谩s que ella.

La temporada 2019 no ha sido la mejor para Serena Williams. Ya con los 38 encima, la estadounidense ha perdido fuelle en los partidos importantes, es decir, en las finales de Grand Slam. Precisamente hace unas semanas se cumpl铆an dos d茅cadas de su primera gran conquista, cuando tan solo ten铆a 17 a帽os. Sucedi贸 en Nueva York, en su querido US Open, a lo largo de una quincena donde tuvo que afrontar un cuadro infernal, cargado de una exigencia y dificultad supremas. Ni Bill Clinton se lo quiso perder la final, pero Serena no ten铆a nada que perder y quiz谩 por eso gan贸. Por eso y porque ya ten铆a tenis para marcar una 茅poca. Hoy en Eurosport recordamos c贸mo se fragu贸 aquel t铆tulo, el inicio de una trayectoria impecable hasta el Olimpo que todav铆a amenaza con seguir reuniendo gloria.

Primera ronda. El camino hasta la meta empez贸 ante Kimberly Po (#80), una estadounidense que defend铆a cuarta ronda en Nueva York y que hab铆a hecho cuartos de final del Open de Australia hace dos a帽os. En su momento lleg贸 a estar en el top15 mundial, pero 煤ltimamente los resultados la empujaban al 煤ltimo vag贸n del top100. Sin embargo, el dato m谩s importante lo ten铆a Williams en su cabeza, una derrota ante Po dos a帽os atr谩s en la carpeta de Mosc煤. Podr铆a ser una ronda trampa, como siempre que se debuta en un Grand Slam, hasta que ambas aparecieron en la cancha y resolvieron el misterio. 鈥El resultado es sorprendente, ya hab铆a jugado antes con ella y hab铆a perdido鈥, declar贸 la de Saginaw tras pasar de ronda perdiendo solamente un juego (6-1, 6-0). En su s茅ptima participaci贸n en un major 鈥搒egunda en el US Open鈥, la sensaci贸n de caer en el debut seguir铆a siendo desconocida para ella.

Segunda ronda. 驴Se imaginan tener 17 a帽os y ser la favorita dentro de la pista? Fue lo que le pas贸 a Serena al cruzarse en su segundo examen ante Jelena Kostanic Tosic (#128), nacida dos meses antes que ella. Obviamente, era la primera vez que se ve铆an las caras, aunque ya con una tremenda diferencia en cuanto a estatus. 鈥He cometido muchos errores, s茅 que no he jugado bien, apenas me han entrado primeros servicios鈥, subray贸 Williams tras superar a la croata por 6-4 y 6-2. La exigencia con su tenis ya era m谩xima, sab铆a de lo que era capaz y, de momento, los resultados llegaban. Hab铆a empezado el a帽o siendo la n煤mero 22 del mundo, pero en Flushing Meadows entr贸 ya siendo la n煤mero 6. Quiz谩 era el momento de dar un paso al frente, un salto de altura en los Grand Slams.

Tercera ronda. Antes de pasar a la segunda semana de competici贸n, un choque hist贸rico. No en aquel momento, pero s铆 con el paso del tiempo. Kim Clijsters (#98) apenas afrontaba el segundo cuadro final de su carrera en un major, pero ya desprend铆a un brillo especial. La belga, con apenas 15 a帽os, lleg贸 a sacar con 5-3 en el tercer set. Un juego m谩s y todo habr铆a terminado. 鈥No me pod铆a creer que me estuviera pasando esto a m铆, 驴por qu茅 a mi? No quer铆a salir tan pronto de un torneo como 茅ste鈥, manifest贸 Serena tras una de sus remontadas m谩s notables (4-6, 6-2, 7-5). Un milagro en forma de victoria que la empujaba, por primera vez, a los octavos de final del US Open, superando la tercera ronda alcanzada el verano anterior. En cuanto a Grand Slams, la estadounidense igualaba su mejor resultado, la cuarta ronda de Roland Garros 1998. All铆 fue apartada por una espa帽ola, misma bandera que saldr铆a a su paso en dos d铆as.

Serena Williams, US Open de 1999

Cuarta ronda. Ser铆a Conchita Mart铆nez (#17) la mujer encargada de bloquear el paso de Serena esta vez, al menos de intentarlo. La espa帽ola llevaba un par de a帽os sin tanta regularidad en los Grand Slams, pero segu铆a siendo peligrosa ante cualquier rival. Fue un duelo abierto, con numerosas oportunidades y con algunos 鈥榠nvitados鈥 sin entrada. Todav铆a recordamos a Williams preguntarse c贸mo era posible que pasaran tantos aviones por la pista durante el partido, pero as铆 es Nueva York. Tuvo que olvidarse de lo externo para remontar dentro de la cancha (4-6, 6-2, 6-2) y situarse por primera vez entre las ocho mejores de un torneo de Grand Slam. 驴Sorpresa? No tanto, teniendo en cuenta que ese mismo a帽o ya le hab铆amos visto conquistar Suez (ante Mauresmo), Indian Wells (ante Graf) y Los Angeles (ante Decugis). Ya era una estrella con capacidad de sobra para derrotar a las mejores. El avi贸n mejor equipado durante aquella quincena de competici贸n.

Cuartos de final. A partir de aqu铆 llega lo serio, la traca final de un cuadro que no tuvo ninguna piedad con Serena. Cada rival que iba llegando era mejor que la anterior, empezando por Monica Seles (#4) en la antepen煤ltima ronda. 鈥Estuve muy nerviosa en el primer set, pero fue en el tercero donde realmente me enfoqu茅 por completo, encontr茅 un mejor plan para ejecutar鈥, declaraba tras su victoria por 4-6, 6-3 y 6-2. Efectivamente, la menor de las Williams le hab铆a cogido gusto a las remontadas, como si ceder el primer parcial fuera un requisito para luego sacar sus mejores golpes. Tumbar a leyendas del circuito tampoco se le daba mal.

Semifinales. Ya solo las mejores piezas ten铆an cabida en el tablero, en el horizonte asomaba su primera semifinal de Grand Slam. Son rondas en las que sabes que no habr谩 rival f谩cil y, en el caso de Serena, el destino le ten铆a preparado lo mejor de cada casa. Lindsay Davenport (#2), vigente campeona del torneo, reciente campeona hace unos meses en Wimbledon e 铆dolo local de las 22.000 personas all铆 presentes. Esa era su pr贸xima oponente. En aquel momento hubiera sido imposible presentarse a un examen m谩s duro, pero 茅ste tambi茅n lo pas贸 con nota. 鈥Si algo he tenido en este partido ha sido determinaci贸n. Lindsay ha jugado de una manera incre铆ble, cada bola que golpeaba era un winner, as铆 que no me ha quedado otra opci贸n que atacar todo lo que me llegaba鈥, revel贸 Williams tras volver a salir airosa por un 6-4, 1-6 y 6-4. Ten铆a 17 a帽os y estaba en la final del US Open, donde le esperaba la n煤mero 1 del mundo.

Final. El postre, la guinda, ll谩menlo como quieran. Una semana de este calibre solo pod铆a cerrarse ante la mejor tenista del mundo, Martina Hingis (#1). La due帽a del ranking WTA hab铆a impedido dos d铆as atr谩s que Serena y Venus se enfrentasen en la final. Solo este dato ya invitaba a la venganza, pero el ingrediente m谩s morboso hab铆a estado en la prensa, con varios ataques entre las hermanas y la suiza hasta llegar aqu铆. Aparte, tambi茅n hab铆a otros motivos m谩s especiales por los que salir con el cuchillo entre los dientes, como las referencias hist贸ricas. Desde 1958 (Althea Gibson), el tenis femenino no hab铆a vuelto a ver una campeona afroamericana de Grand Slam. En el masculino, el 煤ltimo hab铆a sido Artur Ashe (1975), encargado de ponerle nombre a la pista en la que el show terminar铆a. 鈥Es un momento demasiado emocionante para describirlo, no s茅 si gritar o llorar鈥, expres贸 Serena tras coronarse por 6-3 y 7-6. A lo grande, sin necesidad de remontar. No solo hab铆a hecho historia, sino que se hab铆a adue帽ado de ella. Un nueva era acababa de empezar.

Serena Williams, US Open de 1999

驴Qu茅 paso despu茅s de esa final? Serena se lo tom贸 con calma, la verdad. La estadounidense solamente disputar铆a dos torneos m谩s en aquel inolvidable 1999. Lo realmente extra帽o fue el tiempo que tard贸 en volver a las portadas. Su segunda final de Grand no llegar铆a hasta dos a帽os despu茅s, en el US Open 2001, donde caer铆a ante su hermana en la primera de las nueve finales que hasta el momento han disputado en torneos de este nivel. Ya en 2002, una de las mejores temporadas de su carrera, los triunfos en Par铆s, Londres y Nueva York la llevar铆an a tocar por fin el escal贸n m谩s alto del ranking. Para entender la transcendencia de la menor de las Williams en la historia 鈥搒u historia鈥 perm铆tanme que rescate unas palabras de Sascha Bajin, el hitting partner que le acompa帽贸 durante ocho temporadas (2008-2015).

鈥淪i comparas a aquella Serena con la de ahora, ver谩s que no hay tanta diferencia. No es que su juego haya cambiado, que lo haya transformado en otra cosa o que haya agregado algo nuevo. Lo realmente impresionante es que ha mantenido el mismo nivel en los 煤ltimos 20 a帽os. De alguna manera, ha podido mantener ese nivel cada d铆a, esforz谩ndose cada jornada durante un per铆odo de 20 a帽os. A trav茅s de los altibajos y los reveses que ha sufrido, ha sabido mantener su nivel de concentraci贸n, determinaci贸n, urgencia y disciplina. Es una m谩quina鈥, opinaba en una entrevista para la WTA el actual entrenador de Kristina Mladenovic.

Serena Williams, US Open de 1999

Todo lo que vino luego ya lo conocemos, y no me refiero a los tres presidentes que ocuparon la Casa Blanca desde Clinton. Destacaremos las 319 semanas como n煤mero 1 y sus 23 Grand Slams. Un 鈥23鈥, cifra cargada de simbolismo en el mundo del deporte, que lleva tiempo atormentando a Serena, caus谩ndole verdadero pavor. Para ella no fue suficiente con superar el r茅cord de Steffi Graf (22), su objetivo real era atrapar a Margaret Court (24). No importa que ya sea una veterana, que sufra m谩s lesiones que otras o que ahora viaje con un marido y una hija: todos sabemos que no parar谩 hasta conseguirlo. Hoy recuerdo unas palabras, al finalizar Wimbledon 2010, donde un periodista le propuso seguir jugando hasta los 38 a帽os, diez m谩s de los que ten铆a por aquel entonces. 鈥驴Hasta los 38? Si a los 38 sigo jugando quiero que t煤 mismo entres y me escoltes fuera de la pista. No hay ninguna necesidad de que a los 38 a帽os siga estando aqu铆鈥. Viendo lo que hay en juego, a ver qui茅n es el valiente que la invita a salir.

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