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Nadal, la paciencia y la excesiva memoria

Nadal, la paciencia y la excesiva memoria

El 27/04/2019 a las 21:17Actualizado El 27/04/2019 a las 21:31

La paciencia, esa virtud necesaria en muchos ámbitos de la vida diaria y que parece olvidada en cuanto nos referimos al deporte profesional. La demostración de Rafa Nadal en las últimas temporadas, regresando de sus lesiones como si nunca hubieran existido, había malacostumbrado al mundo del tenis, pero el hecho de que en 2019 le esté costando algo más parece haber hecho saltar las alarmas.

Pero se nos olvida que quizás lo normal sea el hecho de que cuando un tenista, o deportista en general, regresa de un tiempo de inactividad necesite de un periodo de adaptación y recuperación, en el que también el aspecto mental cobra vital importancia. Como él mismo reconoció tras caer ante Thiem, en un partido que a buen seguro tendrá más de positivo de lo que a priori pueda parecer, le ha costado superar el revés de un nuevo problema en la rodilla, y eso ha afectado en su manera de afrontar los partidos.

Poco a poco Nadal está encontrando las sensaciones que, tras un nuevo revés en forma de lesión, perdió después de mostrarse muy competitivo en Indian Wells, donde finalmente tuvo que darse de baja debido a sus dolores en la rodilla derecha. Posiblemente se esperaba una vuelta fulgurante a la tierra batida, donde dominara con mano de hierro sus partidos y no encontrara rival, ganando todos los títulos que se pusieran a su paso, pero nuevamente estamos olvidando que al fin y al cabo, los deportistas también son personas, que sufren, que se implican, que lo apuestan todo sabiendo que unas veces las cosas salen bien, y por suerte para Rafa es habitual en su caso que así sea, pero que otras, los golpes morales hacen mella y afectan más de lo que uno quisiera.

Si hay un jugador dentro del circuito que no tiene que demostrar nada a nadie a estas alturas de la película ese es Nadal, que con paciencia afronta su regreso al máximo nivel. Parece que el hecho de verle caer en dos torneos de tierra batida en semifinales hace que el aficionado medio se eche las manos a la cabeza, pero nada más lejos de la realidad. Todo lleva su proceso y lo primordial primero es controlar el estado físico, para que el nivel de tenis pueda acabar fluyendo por la raqueta de Rafa. Al final el objetivo no es otro que llegar a París en plenitud y para ello todavía resta un mes. Por delante, quedará los Masters 1.000 de Madrid y Roma para seguir afianzando la mejoría en su juego, pero ante todo lo que debe imperar es la paciencia.